jueves, 6 de octubre de 2011

Un poco sobre los Miskitos



Algo de lo que estaba seguro desde que llegué a Nicaragua era la gana de conocer a los Miskitos, una comunidad de aproximadamente 450,000 personas ubicada en la costa del océano Atlántico hondureño y nicaragüense. Me advirtieron del largo y cansado viaje para llegar a ellos pero me aventuré y logré convivir por cuatro días con una auténtica familia Miskita (El juez de Wawa Bar Wilfred Allen, su esposa Carolina, su hijo menor Donli y su nieto Adukai)… personas que hoy recuerdo con cariño.

Historia

En Bilwi (Puerto Cabezas) conocí a Avelino Cox (63), un historiador Miskito quien me habló con mucha pasión sobre su gente. Me dijo que los Miskitos llegaron a América desde Asia Central hace miles de años. Atravesaron el estrecho de Bering y por mucho tiempo fueron expulsados por comunidades indígenas ya establecidas en Norte y Sur América, como los Aztecas y los Incas. Hacia el siglo IV antes de Cristo llegaron a Nicaragua y tras deambular por Rivas, Ometepe, Chontales y el norte de Nicaragua llegaron finalmente a la costa atlántica, específicamente al Cabo Gracias a Dios (entre Honduras y Nicaragua) donde finalmente se establecieron cerca del año 800 después de Cristo. En aquellos años los Miskitos no se llamaban así. Eran conocidos únicamente como “Larga Cabellera”.

Hacia 1612 inician sus contactos con otras culturas. “No es cierto que Colón descubrió Nicaragua por Cabo Gracias a Dios. Los Miskitos descubrimos a Colón que andaba perdido por aquí, esa es la verdad de la historia”, asegura Avelino. También en esos años inician los contactos con comerciantes y piratas ingleses quienes llegaban desde el mar Caribe. “Los cheles”, como era lo común en su tierra, nombraron, en 1633, al primer rey Miskito, a quien llamaron únicamente como “Old Man” (bien creativos ellos). Básicamente, los británicos les ofrecieron protección, algo que los Miskitos no despreciaron quizá por las persecuciones de antaño y por las amenazas de nuevos piratas. “No es cierto que los Miskitos sean el resultado de mezclas entre africanos con otras razas. Los Miskitos ya estábamos en Cabo Gracias a Dios cuando eso ocurrió”, dice Avelino, en clara referencia a la ambigua información que se encuentra en Internet.

Allá por 1894, el gobierno norteamericano, en común acuerdo con los ingleses y el presidente nicaragüense José Santos Zelaya, le puso fin a la monarquía Miskita. Tras la invasión que llegaba desde el Pacífico de Nicaragua, el rey huyó hacia Jamaica y la costa Atlántica se incorporó forzosamente a lo que hoy es el territorio nicaragüense. El último rey Miskito del que se tiene referencia fue Robert II (Robert Henry Clarence) quien gobernó brevemente entre 1891 y 1894. “Nosotros seguimos reclamando esta región. Hoy vemos la destrucción que se viene haciendo desde el Pacífico, acabando con nuestros bosques. Este reclamo sigue porque prácticamente nos están tirando hacia el mar”, dice con risa nerviosa Avelino.

El historiador también me contó que actualmente hay una gran injerencia política del Pacífico en el Atlántico de Nicaragua, por las próximas elecciones de noviembre, algo que está dividiendo a la comunidad Miskita.


Wawa Bar




Luego de conocer a grandes rasgos la historia, me aventuré a Wawa Bar, la más grande comunidad Miskita en las cercanías de Bilwi donde habitan unas 250 familias, casi 3,000 personas. Algo que me dijeron en el INTUR (Instituto Nicaragüense de Turismo) llamó de inmediato mi atención: “cuando llegue, lo primero que tiene que hacer es presentarse con el juez y debe explicarle qué es lo que usted anda haciendo”.

En idioma Miskito Wawa significa “Sauce”, lo de Bar me dijeron que es por la desembocadura que la comunidad tiene hacia playa. Otra versión, contada por los descendientes de Kiha Watla (el primer Miskito que habitó en Wawa Bar) asegura que el nombre viene dado por los sonidos del mar cuando las olas se levantan para terminar en la playa… uwah uwah.

En el embarcadero Lamlaya (Bilwi) me subí en una panga (lancha de motor) en la que viajé con algunos habitantes de Wawa Bar que regresaban a sus casas después de hacer compras. El viaje, todo entre manglares, me costó 60 córdobas y duró aproximadamente una hora con 45 minutos.

Al llegar al muelle de Wawa Bar vi que las casas no eran tan humildes como pensaba. Hay unas grandes, bonitas y bien equipadas, algunas construidas con remesas o con los resultados de la buena pesca (principal actividad económica de la comunidad). El 90 % de las casas son de madera y están a más de un metro del suelo, solo algunas, como en la que me quedé, son de concreto y están pegadas a la tierra. En la comunidad hubo luz pero desde hace tres años un fuerte ventarrón los dejó a oscuras, ahora solo algunos tienen ruidosas plantas eléctricas. No hay agua potable, se bebe agua llovida y para otros usos las familias comparten pozos de agua dulce. Hay caminitos de cemento para las bicicletas. Una escuela que imparte educación bilingüe hasta secundaria. Una iglesia Morava. Un cementerio sin cercos. Muchos cerdos. Algunas vacas.

Al llegar me presentaron con Donli, el hijo menor del juez. Llegué a su casa y solo encontré a Carolina. “Mi marido salió hoy y va regresar hasta mañana”, me dijo con un español algo lento. Agregó que no había problema con que me quedara con ellos. Hicimos trato sobre los costos de mi alimentación y en pocos minutos ya estaba acostado en una hamaca y andaba descalzo por su casa. Lo demás es historia, los juegos en la playa con Adukai, los cerdos peliándose por mis excrementos, las pláticas con el juez y su mujer, el cielo estrellado, el desayuno, almuerzo y cena con pescado y bastimento… Una aventura como pocas que me dejó con nuevos amigos, mis amigos Miskitos.

Datos interesantes sobre los Miskitos

Sihkrutara: Mayor fiesta Miskita para recordar a los muertos. Hace referencia al primer Miskito que se suicidó por amor y regresó a la vida. Se celebra un año en Honduras y otro en Nicaragua. El próximo, en 2012, será en Honduras del 4 al 9 de agosto. Hay danzas y comidas antiguas. Comen por ejemplo Kruhban: jabalí con leche de coco y puré de banano, comida especial de las bodas Miskitas.

Dioses y médicos:

Wan Aisa: Dios Padre, Yapti Misry: Diosa Madre o Madre Originaria, Prahaku: Dios del Clima, quien viaja de Norte a Sur y está detrás de las nubes, Aubia: Dios de las montañas, Liwa: Dueña y protectora del agua, Ulak: Dios protector de los animales y al que más le gusta el calor humano. Sukia: Chamán, Ukuli: Profeta, Uhura: Curandero.

viernes, 30 de septiembre de 2011

Viajando por la RAAN



Charcos y lodo. Y las vacas nomás retozando, disfrutando de su verde banquete. Las casitas son todas de madera y techos lámina o palma, pequeñas como habitaciones. Están a un par de metros del suelo, adaptadas así porque ahí el agua abunda y llena cada hueco de los potreros donde se forman piscinas y lagunitas por donde se mire. En la entrada de las casas se ven cuches y niños chulones que se diputan algo… un juguete, un pedazo de pan... Lo que se ve viajando por la RAAN (Región Autónoma del Atlántico Norte (Nicaragua)) es pobreza, desde Lisawe, pasando por Siuna y Rosita, hasta llegar a Puerto Cabezas, que en idioma miskito se llama Bilwi. En Puerto Cabezas, la capital de la RAAN, la cosa es diferente, es una ciudad costera donde el 80 % es de los habitantes son de raza miskita. No parece Centro America, parece El Caribe.



El bus que viaja por la RAAN se mece como hamaca, relincha, corcovella. Van dos motoristas, un cobrador y un ayudante. Van afligidos y pendientes de cada pantano a superar. El destartalado bus se detiene ante un charco de media cuadra y los cuatro analizan como pasar. Aun dudosos toman la decisión. Despacio, freno, despacio, freno. Abajo las cansadas llantas formas pequeñas olas color horchata, arriba los abatidos pasajeros rogamos para que el bus no de vuelta, para que no quede trabado y tengamos que saltar al charco y luego quizá a empujar. Es lo emocionante del viaje, cualquier cosa puede pasar. Dicen que desde Managua hasta Bilwi son 22 horas de viaje sin parar. Yo salí de Somoto y cuando escribo estas líneas, en el vaivén del bus, me doy cuenta que ya llevo 24 horas viajando y que este es mi cuarto bus. Me voy cagando del sueño, pero aquí es imposible dormir, ya pegué contra el vidrio, no aguanto el lomo y las nalgas van recocidas. Para mermar el dolor, la mayoría se agarra de los barrotes donde van las maletas, hago lo mismo. El conductor, uno negro y empurrado que cada dos horas grita "vaya los que van hacer agua" (indicación para bajarse a miar), me dice que aún faltan cinco horas para llegar.

En realidad fueron ocho horas las que faltaron después de preguntarle al motorista. Por toda la RAAN el paisaje es el mismo, el mismísimo. El viaje en el bus también es el mismo, el mismísimo durante horas y horas. El viaje en bus más caro que he pagado ($20) y el más largo.

lunes, 26 de septiembre de 2011

El Chorrerón de San Fernando



El pasado 12 de septiembre inicié un viaje que espero me lleve hasta San Vicente y las Granadinas, en el caribe venezolano, a inicios del próximo diciembre. La primera estación que hice fue en Morazán, El Salvador. Quería despedirme de mi paísito con el atardecer del Valle del Muerto, en Perquín. Pero antes de irme al valle fui a San Fernando y me encontré con una espectacular caída de agua. Les comparto el link del video del Chorrerón de San Fernando y además mi foto favorita del Valle del Muerto. Espero sigan mis aventuras en este viaje. Saludos!

http://www.youtube.com/user/duduportillo?feature=mhee#p/a/u/2/OnFHyCFf6Es