viernes, 3 de noviembre de 2017

La broma

“Los admiro justamente porque son diferentes a nosotros. A ellos les gusta el cuerpo propio. Nosotros descuidamos los nuestros. A ellos les gusta viajar. Nosotros nos quedamos parados. A ellos les gustan las aventuras. Nosotros perdemos nuestro tiempo en reuniones. A ellos les gusta el jazz. Nosotros copiamos sin éxito el folclore. Ellos se ocupan de sí mismos. Nosotros queríamos salvar el mundo. Con nuestro mesianismo casi lo destruimos. Con su egoísmo tal vez ellos lo salven”. Pavel Zemanek a Ludvik Jahn, en La Broma de Milan Kundera.

El comentario ocurre en una localidad en la zona de Morávia, en la Checoslovaquia de los años 40-50. Pavel, de quizá 39 años, se refiere a una generación posterior a la suya, a su novia que ronda los 18. 


Ostrava, lugar donde el protagonista trabaja como minero como castigo por una broma.

Estoy releyendo mis libros y este mes les traigo la "reseña" de éste que lo tengo en portugués y que me obsequió mi amiga Leda. Lo he disfrutado más que antes. Tanto, que a falta de novedades, se los traigo como post novembrino.

También me da chance para reflexionar un poco sobre una característica que me he descubierto y que no siempre me ha llevado a buenos resultados. El hacer bromas. Sin embargo, siempre me recuerdo haciéndolas y no creo que se me quite la maña, como no se me quita lo González, por ejemplo.

A veces son un éxito, muchas risas y no pasa de ser eso: una broma, pero a veces quizá no son momentos ni sociedades para bromas y más vale ser un buen bromista y guardar consideraciones.

Y no es que las bromas sean divertidas solo para el que las hace y no para el que las recibe. Es que hemos dejado de reír sobre nosotros mismos. Es que ya no somos niños. Nos transformamos en adultos y como en una selva nos toca sobrevivir.

Se llama La Broma porque al desafortunado de Ludvik, un muchacho de unos 18 años, se le ocurre ser irónico con su novia a quien le respondió sobre la devoción de ella a un pujante socialismo.

Jahn escribe en una postal: “El optimismo es el opio del género humano, el espíritu sano hiede como imbécil. Viva Trotski!”.  

Me gustan estos libros que te obligan a investigar. Cuándo o como por qué iba yo averiguar quien fue León Trotski, y sin embargo, para entender de qué va la cosa, me obliga a googlearlo y quedarme con el conocimiento.  

Pues bueno al mentado Ludvik lo expulsan del partido y de la universidad, encima lo mandan a trabajar a una mina de carbón, ahí conoce a Lucie un personaje enigmático que roba flores en los cementerios para él. Sí, es una historia de amor también, que sin embargo fue prohibida por su valor político. 

República Checa está en Europa del Este y quien sabe que yo vaya por esos lados. Con el libro pude ir de choto y hasta escuchar su música tradicional.

Esto no es una broma, tampoco una reseña. Es mi idea para dejarlos picados para que busquen y lean el libro.

Mi idea con el este blog es que lo lean. Gracias por haber llegado hasta aquí. Salú.

domingo, 1 de octubre de 2017

Maura

Hace unos días tuve el privilegio de conocer y cruzar palabras con doña Maura Echeverría. Me instó a seguir escribiendo y a leer a los buenos. La poetisa sensuntepecana es una amorosa abuelita que transmite paz al declamar. Por si no la conocen aquí les dejo unos datos.

Maura de la Cruz Vitelia Echeverría Gutierrez

Oriunda del cantón San Matías, Maura nació el Día de la cruz en 1935. Tiene 82 años y vive en San Salvador, pero seguido visita su casa en el barrio San Antonio de Sensunte.

A pesar de su edad, se nota que tiene múltiples actividades, una mente lúcida y a Eunice, una hija con funciones de manager de su carrera literaria.

Carrera que suma unas 15 publicaciones, poemarios en su mayoría que hablan de la familia, el amor, el dolor… la vida misma.

Me dijo que tiene una novela engavetada, que no ha llegado el momento de su salida y que por en cuanto es feliz escribiendo poemas, últimamente enfocados a la niñez.

La cancha de la escuela "Los Llanitos" en Sensunte lleva su nombre desde 1980

Maurita descubrió desde niña que se llevaba bien con las letras. Estudió para profesora y dio clases de Sociales en la escuela Fermín Velasco y el instituto de Sensunte.

Siendo maestra escribía sus versos pero no los compartía porque pensaba que aquello quizá no tendría ningún valor. Al nacer Eunice, en 1963, asegura que ya no pudo contener el torrente poético que le brotaba.

En 1969 se fue a la capital para trabajar en la Televisión Educativa. Allá tuvo la oportunidad de ver la seriedad en los ojos de Salarrué y visitar a Claudia Lars quien ya muy enferma le instaba a seguir escribiendo.

“Sentía un gran aliento para continuar al escuchar sus palabras”, dice.  

Otros escritores le dijeron que sus poemas no estaban mal, que buscara sinónimos, que puliera lo que ya tenía. Fue así como se aventuró a participar en certámenes. En Sensunte ganó en la rama poesía los primeros Juegos Florales en 1975. Ya para 1980 publica “Voces bajo mi piel”, su primer libro.

Luego se vienen “Sándalo” 1982, “Ritual del silencio” 1984, “Cundeamor” 1985, “Con la vida a cuestas” 1989, “Desde el amor” 1990.

Para aquel entonces dirigía la televisión pública y diseñó el programa “El Cipitío” interpretado y sostenido exitosamente por más de 26 años por Rolando Menéndez.

En el 91 se jubila y tiene más tiempo para parir nuevos títulos: “Distancias” 1993, “Laura” y “Confidencias con mi nieta” 1997, “Otoño en el corazón” 2001, “Poemas para Eunice” 2006.

En el 2007 recopila a 33 escritores salvadoreños en “Sol de cariño” una antología con poemas enfocados en niños.

“No sé desde qué siglos fue programado mi viaje / No sé qué edades presionan mi cerebro”, así comienza “De oriente a poniente” el primer poema de “Travesías” su libro número 13 publicado en 2009.

“Mundo de chocolate” 2013 y “Flautas y astronautas” 2017 son sus más recientes publicaciones. Se trata de poemas enfocados hacia la primera infancia.

“La poesía hace en un niño que pronuncie bien las palabras porque las ve escritas, mejoran la ortografía, agiliza la memoria y provoca en él la creatividad. Mi intensión en por lo menos generar una sonrisa en ellos”, dice la autora.

"La lectura instruye, prepara y enseña"

El año pasado la primera calle poniente en Sensunte fue nominada Maura Echeverría. Ella dijo que esta es su tierra más amada. “…aquí está el entorno de mi infancia… bajo el cielo más hermoso de la tierra”, pronunció.

No conocí a Luciano Hernández y menos a Doroteo Vasconcelos, dos ilustres de mi pueblo del siglo XIX. Sin embargo le acabo de mandar una solicitud de amistad a Maura en el Facebook, chis. Y se me hincha el orgullo al conocerla.

También el año pasado el ministerio de Educación la nombró como parte de los 20 maestros legendarios del país y bautizó con su nombre un concurso de literatura infantil que dejo seis ganadores a principios de año.

El pasado agosto conocí finalmente a doña Maura y me decidí a escribir este post sobre ella. Gracias por tanto nía Maurita.

En la presentación de Flautas y astronautas en Sensunte el libro tenía un costo de $4.00

viernes, 1 de septiembre de 2017

Scouts

Fuí niño scout y he regresado al movimiento a dirigir. Me ha convocado la nostalgia del escultismo, que me forjó como ciudadano de un país que se niega a dejar de creer en sí mismo. Un territorio que cumple este mes 196 años de ser independiente de España.

Me he echado al hombro la responsabilidad de inculcar en menores de entre 7 y 11 años los mismos valores que yo recibí en los años noventa a través de la promesa y la ley scout.


Retomando la promesa en la inauguración del grupo 87.

En Sensunte ha habido varios grupos scouts. No sé mucho al respecto, pero dicen que primero era el 29 y que después el 56. No sé si hubo otro antes pero hay registros de que el movimiento scout se vivía en mí pueblo y se desarrollaba a plenitud aun en tiempos del conflicto armado.

Parece que uno de los dos grupos, o los dos, en la parte trasera de la pañoleta tenían bordado a don Roberto Baden Powell (BP), quien fundara el movimiento scout en Inglaterra allá por 1907.

Los scouts comenzaron a surgir en El Salvador a finales de los ´30, así que no me extrañaría que esos dos grupos se fundaran entre los años 70-80. En Facebook: Ex scout sensunte tiene muchas fotos sobre los inicios del movimiento en Cabañas.

Ahorita se calculan 40 millones de scouts en 165 países. En El Salvador somos unos tres mil los inscritos en poco más de 100 grupos. Los grupos nacen por doquier y cada generación se empila con el método de educación no formal y al aire libre que se vive de forma voluntaria.

Allá por 1994 se fundó en Sensunte el grupo scout 45. Tenía yo 12 años, cursaba 6º grado y ser scout fue algo que se me metió en la sangre. Lo disfruté intensamente en la adolescencia, pero después de los 18 tocaba apoyar en la dirigencia y quizá me asigné responsabilidades para las que no estaba preparado. Me desencanté.

Sin embargo, debo decir que en el 45 viví tantas cosas importantes que ahora que lo intento me es difícil enumerar. Conocí algunos de mis mejores amigos y amores de infancia. Ser scout me permitió viajar por primera vez al exterior (Costa Rica 1997 y México 2000) y me heredó el vicio de barajustar y salir andar por el mundo.

Sobre todo grabó en mi mente lo que BP no quiso que ningún scout olvide y que pidió que escribieran en su tumba: “Intentad dejar este mundo mejor de como os lo encontrasteis”.

14 de septiembre de 1994,
la primera vez que fuimos a traer la antorcha a Ilobasco.

Muchos pasaron por la patrulla toros, pero he aquí quienes más persistieron. 

Fue corta la vida del 45 pero muy intensa para un servidor y para muchos allá afuera. Desconozco una fecha exacta en la que el grupo se disolvió. Lo que sí puedo asegurar es que en su agonía, entre 2004 y 2007, hubo mucha gente que luchó por continuar con la chispa del escultismo en Sensunte, una chispa que quedó encendida y ahora parece tomar fuerza.

El pasado 25 de junio, se fundó oficialmente en Sensunte el grupo 87. Pasaron unos 10 años sin grupo. Ahora algunos entusiastas nos hemos juntado y pretendemos que este nuevo colectivo continúe el trabajo y forje una nueva generación de chicos.

En junio pasado inauguramos formalmente el 87.

El movimiento ha cambiado. Se ha actualizado, como los antivirus o programas de computación. En su modernización arrolló con un sinfín de tradiciones scout que han quedado en el recuerdo y adoptó nuevos métodos más de acuerdo al tiempo que vivimos.

Quizá ya nadie se va de caminata sin contar con un mínimo de seguridad. Antes nos íbamos y nos aventábamos de las tirolesas hechas con mecate y un gancho de guayabo. Íbamos a los ríos y no llevábamos salvavidas, quizá ahora el reglamento invite a buscar uno antes de proponer ese paseo.

El 87, como otros grupos, ha surgido con apoyo militar. Un convenio con el ministerio de Seguridad ordena que la milicia local apoye la apertura de nuevos grupos donde ya han funcionado.

Es así como ahora contamos con seguridad y logística de parte del cuartel, del destacamento militar #2. Celebro esto, pero también soy de la idea de que el movimiento scout es civil. En este sentido, y aunque su fundador fuera un reconocido militar, se debe sin duda entender que se trata de cosas distintas.

El movimiento scout genera pasiones que con suerte son bien canalizadas. A mí nunca me han gustado los militares y cuando puedo explico mis puntos de vista. Ahora sin embargo, se trata de aprovechar este apoyo y retribuir lo que yo recibí.

Aquí no hay nada escrito sobre piedra, solo la promesa, la ley y las enseñanzas de BP. Los grupos pueden o no tener apoyo militar.

Ahora hay además opción para los grupos que difieren con la asociación nacional, existen los scouts independientes de El Salvador y los adventistas tienen a los conquistadores. Es la misma filosofía, con métodos diferentes. Más tradicionalistas o con enfoques cristianos. Se vale.

Con diferencias internas el Tehuacán 125 de San Vicente celebró 45 años.

Las actividades entre grupos son inolvidables en los scout. Tengo amigos en San Vicente con quienes compartimos esta locura y hace poco nos invitaron a su 45 aniversario.

Mis amigos están en la manada pero las otras unidades se reúnen por separado porque ha habido diferencias internas en las que ha intervenido incluso la asociación. Platicamos mucho sobre esto que nos apasiona, sobre lo que se hace o deja de hacer. Hallamos diferencias y pensamos en soluciones. Normal, como en los scout.

Sé que trabajar con niños es un reto y quizá ahora sí esté listo para asumirlo. Espero apoyar al 87 en lo que de mi dependa y honrar el lema: “Una vez scout, siempre scout”.