martes, 3 de abril de 2018

Chinchontepec

Yo vencí el Chinchontepec. Hace unos días lo subí gracias a la invitación de mis hermanos scout de San Vicente. Toda mi vida he visto ese coloso desde Cabañas, así que no iba a perder la oportunidad de conquistarlo. Todavía me duelen las piernas.

Participantes del grupo scout 87 en el Desafío del Jiboa, marzo de 2018

El volcán de San Vicente o Chinchontepec es el segundo más alto de El Salvador. Tiene la característica de tener dos puntas, la más alta mide unos 2,180 msnm. Es superado únicamente por el Lamatepec, o volcán de Santa Ana, que tiene 2,381 msnm.

Abarca cuatro municipios: Tepetitán y Guadalupe (San Vicente) y San Juan Nonualco y Zacatecoluca (La Paz).

El volcán se hizo famoso una noche de agosto de 1995 cuando un avión de Aviateca se impactó casi en la cima. No hubo sobrevivientes, murieron 65 personas. La causa principal del siniestro habría sido la desorientación del piloto debido a una tormenta tropical.

Se desconoce la fecha de su última erupción, sin embargo, al explorarlo se pueden ver enormes grietas, que parecen ríos secos, donde pudo haber bajado la lava hace unos 1,500 años.

Se le considera activo porque en la zona conocida como Los Infiernillos se ubican manantiales de aguas termales que emanan fuertes vapores y humo sulfúrico. Los expertos consideran que se trata de un “respiradero” del volcán.

La zona es vulnerable por amenazas naturales como el deslizamiento de laderas durante la época de lluvias.

Vista del valle de Jiboa y poblados de San Emigdio (Guadalupe) y Verapaz.

Comenzamos la caminata a las ocho de la mañana. Me pidieron que acompañara a los organizadores para que les ayudara a colocar pistas. Los chicos se habían dividido en seis grupos de cuatro integrantes para vencer el desafío.

En el trayecto, debían orientarse con nuestras señales y superar algunas pruebas como descifrar mensajes en clave morse. El primer equipo que llegara completo a la cima conseguiría más puntos para ganar un premio.

A las 10 de la mañana el cansancio se hizo sentir y los equipos estaban a escasos minutos de nosotros. Había que acelerar el paso y dejar la apreciación del paisaje y la naturaleza para después.

Hay mucha fauna y flora en el volcán. Encontramos estiércol de coyote y madrigueras de armadillos. También hubo chance para avistar aves.

Bosque. Hubiera querido quedarme sentadito aquí un rato.

El guía nos dijo que faltaban unas tres horas para llegar. No nos estaba metiendo miedo. Había que tomar conciencia del reto. Entendí que no todos podíamos ir al mismo ritmo así que me quedé atrás para transmitir eso a los muchachos.

Me pasaron, les pasé, me pasaron, les pasé. Les insté a tomar agua y a cuidarla porque en la cima no había. Nos apoyamos con bordones. Caminamos a ratos en grupo, dándonos ánimos, a ratos en soledad, meditando.

Un palo seco de café me ayudó mucho en las partes más empinadas.

Llegamos a la cima entre la una y las dos de la tarde. Al llegar cada uno recibía un nudo con la inscripción “Yo vencí el Chinchontepec”, la mejor presea para un muchacho scout. A las 2:30 pm iniciamos el descenso. Fue más rápido, pero las piernas temblorosas provocaron varias caídas.

En el camino de regreso los que no alcanzaron a subir nos felicitaban y por fin podíamos tomar agua sin reservas. Sin embargo, hizo falta un último esfuerzo para llegar finalmente a las 5:30 pm al Centro Escolar Cantón San Emigdio donde pernoctamos por dos noches.

Me cuentan que esa noche ronqué fuerte. Caí rendido. Las baldosas del corredor estaban tan suaves como mi cama. Al día siguiente los ánimos habían vuelto y la satisfacción de haber subido me hinchó el orgullo. Las piernas estaban y siguen adoloridas.

Una nueva presea scout para mi colección.

Me doy cuenta que en esta tierra de volcanes aun tengo varios pendientes. Ha sido con los scout también que he podido subir el Izalco y el de San Salvador. Pero me falta el de Santa Ana, el Chaparrastique (San Miguel), el Conchagua (La Unión) …

Ya vendrán nuevas aventuras volcánicas que espero compartir por aquí. Hasta el próximo post.

sábado, 10 de marzo de 2018

Una mujer fantástica

Esta noche quiero dibujar un par de letras sobre la película chilena Una mujer fantástica. Para mi suerte la acabo de ver en youtube y pienso que su mensaje es tan potente que vale la pena reproducirlo. Para que más gente piense al respecto. Para generar cambios positivos.


La protagonista dice que su familia jamás le ha dado la espalda.

El largometraje ganó hace una semana el premio a mejor película extranjera en la 90 entrega de los premios Oscar. Eso la ha catapultado a miles de personas, incluyéndome, que ahora divagamos sobre los temas que aborda y el arrastre que está teniendo.

Al verla me quedé pensando que tener confianza en uno mismo es como un amuleto en nuestro diario vivir. La protagonista e inspiración de la historia se llama Daniela Vega, chilena, 28 años y mujer transgénero. Esto quiere decir que nació con genitales masculinos pero que su identidad de género es femenina.

La película cuenta las dificultades que atraviesa Marina (Daniela Vega) durante la muerte y funeral de su novio Orlando (Francisco Reyes). Ella es joven, linda y transgénero. Él es un hombre maduro, está separado y bastante contento de su nueva relación amorosa. Se les ve felices y enviajados a un paseo a las cataratas de Iguazú.

Sin embargo, Orlando muere de repente y Marina se ve obligada a asumir el deceso de su pareja desde la distancia. La familia tradicional que tenía Orlando asume el funeral y la quiere lejos de las exequias a toda costa. Marina está desesperada y camina, literalmente, a contra viento.

Director y guionista Sebastián Lelio (Argentina 1974)

A la mujer no se le ve llorar. Está más ocupada en luchar por su derecho a despedir a un ser querido. Es hasta el final de la historia, cuando finalmente se despide del cadáver de Orlando antes de meterlo al horno para incinerar, que sus lágrimas brotan.

Es hasta entonces que retoma del todo el rumbo de su vida, trotando con su mascota en la ciudad de Santiago. Fin.

Por primera vez en la historia de los Oscar, una mujer transgénero sirvió como presentadora.

Esa noche, antes de presentar la interpretación en vivo de la canción “Mistery of love”, la actriz que además es cantante lírica dijo: “Quiero invitarles a que abran su corazón y sus sentimientos para sentir la realidad, para sentir amor… ¿lo puedes sentir?”

Una mujer fantástica aborda el tema de la condición humana, el dolor, la perdida, el miedo a lo desconocido. Daniela, quien a los 14 años se sometió a una cirugía para transformarse fisiológicamente en una mujer, dice que no es una bandera de lucha del mundo trans pero le parece bien que su testimonio y éxito le pueda servir a alguien.

Equipo junto a la presidenta Michelle Bachelet 

El triunfo de la película acelera la Ley de Identidad de Género en Chile, estancada desde 2013. “La ley es sencillamente entregarle a la gente el derecho de la identidad. Si yo muero hoy en mi tumba no va a decir Daniela Vega porque yo no tengo ese derecho”, ha manifestado la artista. A mi me gustó mucho. Traten de verla.

viernes, 26 de enero de 2018

Francés


Este año he vuelto a las aulas. Voy aprender una nueva lengua. Quizá nunca la conoceré tan bien como a mi lengua materna pero aquí voy en el barco. Será un francés con acento salvadoreño. Aquí comienza esta nueva historieta de un amante de los idiomas.

Yo pensaba que el primer idioma que iba aprender sería el italiano. Sin conocerlas era la que más me gustaba entre las lenguas romances. Sin embargo, lo que vino primero fue el inglés. Desde los 13 años dándole en la escuela y puedo decir que, gracias a buenos profesores, como la “Nia Zeydi” en el Tercer Ciclo, le hice buena cara al inglés.

En San Salvador estudié en la UCA y el NEC (National English Center – queda cerca del ITCA) Me defendía bastante, pero nunca me había tocado ponerlo en práctica hasta que llegué al Caribe. Solté la lengua y al mes ya no tenía el miedo de hablar, ese año afiancé el idioma. Mi inglés es entonces medio caribeño, medio vincy.

Lo mismo me pasó con el portugués. Lo estudié dos años en el CEB (Centro de Estudos Brasileiros) pero fue hasta que viví en Brasil que sentí con sinceridad que dominaba el asunto. Mi primer destino fue Rio así que sin querer adopté un acento carioca.

Ahora pienso que en cuestión de aprender idiomas es así: no basta con conocer la técnica, la gramática, las reglas… hace falta ponerlas en práctica en el cotidiano para lograr la satisfacción de estar cómodo en ese otro mundillo.

Pues bueno desde el año pasado venía pensando como le hacía para aprender un nuevo idioma, el que fuera, solo quería conocer mis oportunidades. Después de una averiguación entre francés e italiano se me antojaba más el français por cuestiones económicas. Esto, de ser posible una beca brindada por la dirección de la Alianza Francesa en San Salvador.



Foto de Google. Jardines Alianza Francesa en San Salvador


Esperé 10 meses para poder aplicar y este año se me ha brindado la exoneración del 75 por ciento del costo normal de los niveles. No cuesta nada aplicar, en octubre se abren las convocatorias y se debe poner en contacto con la Alianza. Con gusto les puedo contar detalles vía imbox si hay por ahí algún interesado.

Tengo 22 compañeros, un excelente profesor que viaja desde Santa Ana para enseñarnos y algo como una "smart aula", con pizarra electrónica, aire acondicionado, entre otros. Yo también viajaba, de martes a jueves, pero me cansé y me pasé a los sábados. Se avecinan otros tres años de estudio... pero estoy seguro que el esfuerzo valdrá la pena.

Llevo tres semanas de clases y siento que he aprendido muchísimo. A este ritmo seguro termino el año leyéndome un libro en francés. Ayer presté uno y no sé para qué, lo agarré en el bus y no entiendo mucho, apenas ubico palabras y me imagino significados.

Nada me desanima porque tengo el sentimiento de gusto sobre ese conocimiento que me está llegando. Voy a devolver el libro y me voy a retar a leerlo antes de finalizar 2018.

Hay un programa para trabajar en Francia como asistente de español por nueve meses. La catapulta es la Alianza. Ya estoy muy viejo para aplicar, pero otros chances pueden surgir. Mi lema es nunca es tarde y lo que es mío nadie me lo quita.

Je m’appele Eduar, j’ai 35 ans, je suis salvadorean, je parle espagnol, anglais et portuguais. Et je étude français `a Alliance Française `a San Salvador. Merci. À bientôt. 

http://www.afelsalvador.com/