
qué hago, cómo lo hago y por qué lo hago. las cosas que me pasan. una ventana. bienvenidos
jueves, 4 de septiembre de 2008
Todos se van...
Todos se van... cada qien por diferentes motivos
Mi primo Vidal está en Houston. Se fue hace años con toda su familia
La Betty, mi hermana, está en Utah. Dice que va a regresar
En Virginia vive la Mónica. Una que me conoce como pocos
A quien llegué a llamar mi mejor amigo, Chembe, está en Tennessi. No creo que vuelva
Ayer (03/08/08) se fue a Italia mi amiga Marisela
Todos se van... me dicen que también me vaya, les digo que no lo creo, que me gusta vivir aquí. Quizá tengo miedo, quizá estoy esperando la oportunidad indicada.
Mi primo Vidal está en Houston. Se fue hace años con toda su familia
La Betty, mi hermana, está en Utah. Dice que va a regresar
En Virginia vive la Mónica. Una que me conoce como pocos
A quien llegué a llamar mi mejor amigo, Chembe, está en Tennessi. No creo que vuelva
Ayer (03/08/08) se fue a Italia mi amiga Marisela
Todos se van... me dicen que también me vaya, les digo que no lo creo, que me gusta vivir aquí. Quizá tengo miedo, quizá estoy esperando la oportunidad indicada.
viernes, 22 de agosto de 2008
Al otro lado
La paradoja de estar produciendo un documental sobre el trabajo juvenil y ser despedido.
Por Eduardo Portillo
Desde el 1 de mayo de 2008 estoy produciendo un documental sobre el trabajo juvenil en San Salvador. Se trata de una beca del programa “Jóvenes exponen el mundo juvenil” de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO).
Cuando empecé era empleado de La Prensa Gráfica. Producía contenido especial y estaba encargado de las promociones de laprensagrafica.com
Era parte de la mitad de los trabajadores salvadoreños que tienen un empleo fijo, formal, asalariado o como se le quiera llamar. Era un buen trabajo, era mi área y era estresante como todo empleo. Mi salario no era mucho, pero era suficiente para mí.
Ahora estoy al otro lado. Estoy en el lado de los que no tienen un empleo. Pase de un lado al otro en cuestión de minutos y con el argumento de una crisis financiera. Pero no sólo estoy al otro lado, además soy parte del siete por ciento de la población que está desempleada, pues ni siquiera tengo un subempleo.
Me despidieron el jueves 14 de agosto del 2008 a las 5:10 de la tarde. Me pidieron que entregara mi carnet y mi radio. Me pidieron también que al recibir mi indemnización me retirara. Ese día más que triste estaba sorprendido.
Mi jefa, quien me dio la noticia, estaba tan impactada como yo. Le dije que no me dijera más y que iba a continuar con mi trabajo, pero al llegar a mi cubículo me fue imposible continuar. Un compañero me dijo que no me preocupara, que él haría mi trabajo. Empecé a sacar mis cosas con verguenza. No sé por qué.
El 7 de agosto de 2008 cumplí dos años de trabajar en La Prensa. Cuando entré estaba agradecido con la persona que me recomendó y con la persona que me contrató. Cada día me esforzaba por hacer mejor mi trabajo. Pasaba la mitad del día en La Prensa. El ambiente de trabajo era “dinámico”, ahora creo que es mucho más. Dicen que ahora, sólo en la redacción, hay 30 personas menos.
Ahorita son dos cosas las que reciento. Primero: yo estaba identificado con La Prensa Gráfica. A mi me enseñaron en la universidad que el éxito en las empresas depende del nivel de identificación que los empleados tengan con ella. Yo lo repito, estaba identificado. El día que me fui, ni por cerca recibí un gracias. Recibí palabras ambiguas que ahora no recuerdo y muchos lo siento.
Lo segundo es que a mi me mintieron. Nos mintieron. Un mes antes de los despidos, nos reunieron a todos y nos dijeron que cuidáramos los recursos de la empresa, que el papel estaba caro y que demostráramos por qué éramos importantes para la empresa. También nos dijeron que la empresa en ningún momento estaba pensando en recortar personal. “No se preocupen” dijeron.
Gracias a Dios no tengo compromisos más que conmigo mismo. Y tengo la certeza que más temprano que tarde encontraré un nuevo trabajo. Es irónico terminar este documental y estar al otro lado del mundo laboral… como cuando empecé. Esto confirma la vulnerabilidad laboral, no sólo de los jóvenes, sino de todos en el país.
Lea en CONTRA PUNTO:
Medios encubren despidos en La Prensa Gráfica
Por Eduardo Portillo
Desde el 1 de mayo de 2008 estoy produciendo un documental sobre el trabajo juvenil en San Salvador. Se trata de una beca del programa “Jóvenes exponen el mundo juvenil” de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO).
Cuando empecé era empleado de La Prensa Gráfica. Producía contenido especial y estaba encargado de las promociones de laprensagrafica.com
Era parte de la mitad de los trabajadores salvadoreños que tienen un empleo fijo, formal, asalariado o como se le quiera llamar. Era un buen trabajo, era mi área y era estresante como todo empleo. Mi salario no era mucho, pero era suficiente para mí.
Ahora estoy al otro lado. Estoy en el lado de los que no tienen un empleo. Pase de un lado al otro en cuestión de minutos y con el argumento de una crisis financiera. Pero no sólo estoy al otro lado, además soy parte del siete por ciento de la población que está desempleada, pues ni siquiera tengo un subempleo.
Me despidieron el jueves 14 de agosto del 2008 a las 5:10 de la tarde. Me pidieron que entregara mi carnet y mi radio. Me pidieron también que al recibir mi indemnización me retirara. Ese día más que triste estaba sorprendido.
Mi jefa, quien me dio la noticia, estaba tan impactada como yo. Le dije que no me dijera más y que iba a continuar con mi trabajo, pero al llegar a mi cubículo me fue imposible continuar. Un compañero me dijo que no me preocupara, que él haría mi trabajo. Empecé a sacar mis cosas con verguenza. No sé por qué.
El 7 de agosto de 2008 cumplí dos años de trabajar en La Prensa. Cuando entré estaba agradecido con la persona que me recomendó y con la persona que me contrató. Cada día me esforzaba por hacer mejor mi trabajo. Pasaba la mitad del día en La Prensa. El ambiente de trabajo era “dinámico”, ahora creo que es mucho más. Dicen que ahora, sólo en la redacción, hay 30 personas menos.
Ahorita son dos cosas las que reciento. Primero: yo estaba identificado con La Prensa Gráfica. A mi me enseñaron en la universidad que el éxito en las empresas depende del nivel de identificación que los empleados tengan con ella. Yo lo repito, estaba identificado. El día que me fui, ni por cerca recibí un gracias. Recibí palabras ambiguas que ahora no recuerdo y muchos lo siento.
Lo segundo es que a mi me mintieron. Nos mintieron. Un mes antes de los despidos, nos reunieron a todos y nos dijeron que cuidáramos los recursos de la empresa, que el papel estaba caro y que demostráramos por qué éramos importantes para la empresa. También nos dijeron que la empresa en ningún momento estaba pensando en recortar personal. “No se preocupen” dijeron.
Gracias a Dios no tengo compromisos más que conmigo mismo. Y tengo la certeza que más temprano que tarde encontraré un nuevo trabajo. Es irónico terminar este documental y estar al otro lado del mundo laboral… como cuando empecé. Esto confirma la vulnerabilidad laboral, no sólo de los jóvenes, sino de todos en el país.
Lea en CONTRA PUNTO:
Medios encubren despidos en La Prensa Gráfica
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