lunes, 23 de diciembre de 2024

Lempira, por padre Mario Ramos

LEMPIRA, SÍMBOLO Y EJEMPLO

DE LA RESISTENCIA  CENTENARIA DE NUESTRA RAZA

12 de diciembre, día de la virgen de Guadalupe

Agradezco a quienes nos acompañaron el pasado 12 diciembre en  el viaje a la cueva de Lempira y las celebraciones del cuarto aniversario del padre Juan Mendoza, en el cantón Nombre de Dios, Sensuntepeque, Cabañas,  el pasado 12 de diciembre, en el marco además de  las fiestas  de la  morena virgen de Guadalupe. Algunas apreciaciones del viaje:

CARRETERAS O SENDEROS. Las calles para llegar hasta  allá después de Santa Lucía están adornadas de  hoyos y baches. Vimos los saltos de conejo que daban alrededor de diez camiones y pickups llenos de gente. Oímos el   rechinar de las máquinas que despertaban hasta los más dormilones. Sí vimos la realización de  trabajos únicamente alrededor de La Puertona.

Josué Romero es amigo hondureño de Comayagua y residente en El Salvador. Hace unos días le sugerí que viajara por la vía del puente Integración, que podría llegar rápido a Comayagua, pues las carreteras de Lempira están en muy buenas condiciones; sin embargo, cuando le dije que debía pagar alrededor de $90.00 por un pickup doble tracción hasta la frontera me dijo: esa no es opción para mí, con ese dinero voy y vengo a Comayagua por una carretera mejor.


Un pequeño descanso en el camino a la cueva 

BAÑO DE  ENSEÑANZA. Guillermo Zavala, nuestro guía a la cueva no quería recibir  ninguna bonificación y tampoco doña Elvira que nos preparó el sabroso almuerzo; ella, a cambio de dinero recibió algunos víveres.

Para mí fue un nuevo baño de enseñanza invaluable y de oportuna reflexión sobre las cualidades humanas de estas personas. Sin duda una de las razones por las que  me gusta visitar con frecuencia estas abandonadas montañas, las que seguiré visitando mientras Diosito me dé fuerzas.

Pbro. Mario Ramos, originario de Paratao, Victoria

COMENTARIOS DE LAS PERSONAS. Un señor a quien llamaremos Víctor se cuestionaba sobre el dinero público y me dijo: si dicen que antes robaban pero al menos arreglaban las calles, por qué hoy si no roban, no hay arreglo de carreteras y caminos, dónde está el dinero. Y los alcaldes en parte tienen razón, pues si no les dan el dinero que antes recibían las alcaldías tampoco pueden hacer nada. La pregunta de todos es la misma: dónde está ese dinero.

Sobre la minería toda la genta apoya las razones y la firme posición de la CES (Conferencia Episcopal Salvadoreña). 100% NO A LA MINERÍA.

Nos divertimos mucho con los saludos nocturnos que numerosos pucuyos  nos dieron al regreso de la agotadora jornada.

Cayó la tarde en las montañas de Nombre de Dios 


Feliz Navidad a todos los lectores de la zona y a seguir el ejemplo  de ENCARNACIÓN de Jesús de Nazaret con el ejemplo de seguimiento que nos dejo el padre Juan Mendoza.

Pbro. Mario Ramos, de la congregación somasca, originario de Paratao

lunes, 16 de diciembre de 2024

Lempira

El indómito líder lenca conocido como Lempira es el tema central de este post. Los voy a llevar a la cueva donde el indígena se guarnecía en las agonizantes luchas contra los españoles.

Me gusta pensar que este personaje histórico, reconocido como el primer héroe nacional de la hermana república de Honduras, descansaba en una caverna que, 500 años después, está situada en la jurisdicción de mí municipio Sensuntepeque.

Moneda de Honduras tiene el nombre del caudillo

La cueva de Lempira o la cueva de las juntas no es un lugar conocido ni explotado en ningún sentido. Es un lugar virgen y de difícil acceso enclavado en el paredón de un cerro entre los caseríos Izcatal y Los Naranjos en el cantón Nombre de Dios.

Para llegar se necesita un guía, de ninguna manera se recomienda hacer la expedición sin alguien que conozca la zona. Los habitantes del lugar sin duda han escuchado de la cueva pero muchos nunca han tenido la oportunidad de conocerla.

Del lado hondureño este sitio está frente a la aldea La Trinidad, municipio de Piraera, en el departamento homónimo de nuestro personaje. Por su ubicación no cabe duda pensar que aquí Lempira tenía un sitio estratégico para planear su defensa.

Le llaman las juntas porque en el lugar se encuentran el rio Lempa con el rio Negro. Los ríos en este lugar son fronteras naturales que separan a El Salvador de Honduras y del lado catracho a los departamentos de Lempira e Intibucá.

Fue en esta zona rural de ambos países que dio las últimas batallas este cacique quien hizo detener el avance español hasta su muerte.

En el lugar anidan los zopilotes, también encontramos colmenas  

Lempira consiguió unir a las tribus lencas y juntar a más de 30 mil hombres para enfrentar a los conquistadores que los superaban con la fuerza de los caballos y el poder asesino de la pólvora.

El señor de las sierras, como le llamaban, medía apenas un metro y medio pero su astucia y liderazgo lo llevaron a convertirse en el referente indígena de todo un país.

Con su muerte se consolidó el dominio territorial de España cuando le dispararon a traición mientras negociaba un supuesto acuerdo de paz en el cerro Congolón, municipio de Gualcince.

Prometimos volver, pero con chapuzón en Lempa

Mi expedición estaba encabezada por Mario Ramos, padre somasco originario del municipio de Victoria. Nos guio por el camino don Catalino Bonilla y don Guillermo Zavala, residentes de estos montañosos parajes de Cabañas.

Nos acompañó además Roxana Cruz, presidenta de la ADESCO de la comunidad, y David, quien nos llevó hasta el inicio del sendero de la manera más segura en su pick up todo terreno.   

Mientras los militares españoles se desorientaban en las honduras de Honduras, nuestro capitán de guerra meditaba en la cueva sobre aquel ataque cobarde que cambiaría la historia de este territorio.

Todo esto pude meditar en aquel paseo que me brindó la oportunidad de conocer esta zona de Sensunte. Invito, a quien se anime, a visitar la cueva de Lempira y a conectarse con un pasado más bien reciente que marca y define nuestra identidad y cultura.

Aquí existió el indio Lempira


martes, 31 de enero de 2023

La Lula

“La Combi viajera de El Salvador”, así puede llamarse este artículo en otro lado. Aquí yo prefiero titular con una palabra así que esto es: La Lula, la historia de un carro pero sobre todo del dueño del carro quien ama viajar y pintar, y así combinándolos y montado en La Lula va por todo el continente y el mundo. Me gusta que esté leyendo. Bienvenido otra vez.

La Lula viajera, tiene ya 17 países recorridos

Esta Combi fabricada en 1971, placas salvadoreñas P 54 673, quizá ha viajado por más lugares que usted y yo juntos. Modelo 221 de la marca Volkswagen que acaba de regresar de su último paseo por Sur América.   

José Yurandir Sánchez, el propietario de La Lula, vive viajando y pintando y también vive en La Lula, le llama casa y aventurera. Su relación es sumamente íntima y juntos ya tienen 17 países recorridos y miles de kilómetros de aguante.

Pintando por América, así se describe La Lula en su página de Facebook que ya tiene más de 13 mil seguidores.

En el monumento a la Mitad del mundo en Quito, Ecuador

Su padre decidió llamarlo Yurandir por un futbolista brasileño, a sus 18 años se embarcó para atravesar el Atlántico laborando a bordo. Luego de eso se radicó en el  país donde se desenvuelve como artista plástico pero su alma viajera le susurra constantemente que aun hay muchos caminos que faltan por recorrer.

Yuri y La Lula salieron a inicios del 2017 rumbo al Sur y es hasta este enero de 2023 que regresan a casa, a tomar aliento y quien sabe por cuánto tiempo, porque “aun no tengo decidido cuánto me voy a quedar”, me dice Yuri, quien tiene 45 años y creció en los suburbios de San Marcos, en la capital salvadoreña.

Han recorrido prácticamente toda Latinoamérica, desde la Patagonia hasta el Amazonas. Han ido por peligrosas carreteras y se han embarcado o incluso volado cuando éstas faltan. Lo que no ha faltado son los accidentes, en Panamá y Brasil, en el primero La Lula se quedó solo con una llanta puesta y en el segundo no la pudo detener en marcha.

La Lula  viaja en carretera, en barco y en avión

Al preguntarle a Yuri qué tipo de conductor es él responde que va despacio, disfrutando el paisaje y el camino, no tiene ansias por llegar a ningún lado. Además La Lula ya está viejita y hay que tratarla con cariño.

“Voy a tirar la toalla pero en la playa”, se leía en la parte trasera de La Lula hace un año cuando transitaba en algún lugar de Uruguay, país donde Yuri nos cuenta que pintó al menos 23 vehículos y donde afirma podría regresar y trabajar en ese rubro.

En este último viaje, en un período de seis años, Yuri pintó su casa al menos cinco veces, una vez con una inmensa ola, otra con pájaros tropicales, inclusive un torogoz u otros elementos de la identidad guanaca.

Allá por el año 2006 La Lula le costó a Yuri un aproximado de 2,800 dólares. Hoy tiene un valor simbólico que no se puede pagar con dinero así que no es opción vender este carro que en el futuro ya tiene dueño destinado. “Se la voy a heredar a mi hijo”, explica Yurandir.

Siempre he admirado a Yuri como un gran viajero y espero verlo para  platicar más mientras está en el país. Ojalá todos tuviéramos la dicha de ver tantas cosas maravillosas. Mientras tanto nos toca verlas a través de los ojos de Yuri y los faroles de La Lula.