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jueves, 24 de marzo de 2016

Costa del Descubrimiento

Venir de un país tan pequeño como El Salvador a uno tan grande como Brasil a veces me agobia. Comidas, tradiciones, acentos; aquí hay muchas diferencias entre el norte, el sur, la costa, el interior, la selva, la ciudad… Sin duda se necesitan muchos viajes para conocer este subcontinente.

Por en cuanto, y después de algunos meses, quiero escribir sobre la Costa del Descubrimiento: el pedacito de Brasil que yo conozco.

Fuentes indican que fue en Trancoso que Cabral desembarcó.

Mis coordenadas son: hemisferio sur del planeta, costa atlántica del noreste brasileño, extremo sur del estado de Bahía, distrito de Arraial D´ajuda en Porto Seguro, Barrio El Centro.

Porto Seguro, junto a Santa Cruz Cabralia y Belmonte, son los municipios que comprenden la Costa do Descobrimento. Se trata de unos 150 kilómetros de playa donde hace 516 años los portugueses invadieron por primera vez el actual territorio brasileño, que ya era habitado por los indios Tupis.

Desembarque de Cabral, óleo sobre tela de Oscar Pereira da Silva, 1904.

Según la historia, una expedición compuesta por 13 barcos y 1500 hombres fue enviada por la corona portuguesa hacia la India. El objetivo era simple: comprar especias que luego serían vendidas en Europa por un valor siete veces más alto.
   
Pedro Cabral, un muchacho de 32 años y jefe de la misión, tenía que rodear África y luego continuar al Este, hacia la India, ruta que ya había establecido su colega Vasco da Gama. Sin embargo, Pedrito resultó bastante curioso y decidió dar una espiada más al Oeste donde ya había noticias de un nuevo mundo.

Después de apenas 44 días navegando, Cabral y los suyos habían atravesado el Atlántico y “descubierto” que sí había tierra y gente del otro lado. Como buen siervo tomó posesión del hallazgo en beneficio de Portugal y después se fue obediente a comprar las especias.

Oficialmente Brasil fue “descubierto” el 22 de abril del año 1500.

Aquí nació Brasil. En esta zona se establecieron entonces los primeros poblados. Se celebró la primera misa. Se construyeron, una al lado de la otra, la primera iglesia y la primera cárcel. Este aspecto histórico es lo único realmente atractivo de Porto Seguro ciudad.

Porto es el municipio con más hoteles en toda Bahía. Pero los brasileños y extranjeros no vienen hasta aquí por la historia, sino por las playas. Aquí las arenas son claras y las aguas turquesa. Las más bonitas no están cerca de la ciudad, hay que descubrirlas en sus distritos.

Arraial D´ajuda

Es un pintoresco pueblito de playa que hierve de turistas y entretenimiento. Hasta los años 70 estaba perdido en el mapa, pero una retrasada generación hippie comenzó una invasión que, al ritmo de la Lambada, transformó Arraial en destaque turístico bahiano.

Miles han dejado sus empleos en la ciudad y se han venido a montar posadas o a vender hamburguesas. Todo se vale si una linda playa está de lado y no tienes que lidiar con el tráfico. Aquí se respira aire fresco, la inseguridad es baja y la diversión garantizada.

Fiesta de noche, playa de día.

Los hippies ahora están arrinconados en una plaza donde venden sus artesanías. De a poco, se fueron instalando hoteles y restaurantes de lujo que expulsaron a los moradores del centro hacia los barrios de la periferia. También está lleno de extranjeros, muchos argentinos e italianos, que han sabido prosperar con el público arraialero, que también es multicultural.

Trancoso y Caraíva

Más al sur está Trancoso, menor en tamaño pero también más encantador que Arraial. La plaza central, llamada de Quadrado es de ensueño, está llena de casas coloridas, vegetación exuberante y una espectacular vista al mar.

En Trancoso hay hoteles y restaurantes boutique donde los famosos pasan sus vacaciones. En el tiempo que he estado aquí supe que el futbolista Neymar y la actriz Jessica Alba se mojaron las nalgas en las playas vecinas.

Ya Caraíva es una conexión con la naturaleza. Una calle de tierra te lleva hasta el borde de un río que hay que atravesar en lancha. A partir de ahí parece que el tiempo va más lento, que todo es más simple.

En este pedazo de paraíso a la orilla del mar no hay carros y las calles son de arena. La energía eléctrica llegó hace poco, pero aun así las noches son más estrelladas. Ser un lugar remoto hace de Caraíva también un lugar caro… aun así vale la pena conocer.

Cool es casarse en Caraíva y disfrutar un finde con los invitados.

Nota: Los otros dos municipios de la Costa del Descubrimiento, Santa Cruz Cabralia y Belmonte, también tienen sus destaques, no ahondaré en este post porque en realidad fue poco lo que conocí. El mar de Cabralia me gustó mucho para nadar. Belmonte me pareció una ciudad fantasma con parte de su arquitectura conservada, también me sorprendió que allá la playa y el mar son diferentes, la arena más oscura y el mar más bravo.

sábado, 13 de febrero de 2016

Carnaval

Hace unos 10 años conocí una brasileña que tiene fuego en los pies. Un pique por el baile que hasta ahora me parece surreal. Esa mineira me enseñó a sambar y sé que continua incansable y siempre presta para el siguiente ritmo.

Al verla me preguntaba si todos los brasileños eran así. Vivir aquí y verles el talento me respondió que sí. Debe haber excepciones, claro, pero en general a la gente de Brasil le gusta bailar. He aquí mis impresiones de su mayor fiesta popular:

El Carnaval de Rio es considerado el mayor del mundo.

No hay fecha definida para celebrar el Carnaval que ocurre una vez al año los cuatro días antes del Miércoles de ceniza. Al igual que la Pascua esta es una fecha que no se fija en relación al calendario civil que todos conocemos, sino que se mueve, por acuerdo Cristiano, al ritmo de equinoccios y lunas llenas.

Así el próximo Miércoles de ceniza será el primero de marzo  y en 2018 será el 14 de febrero. No hay más remedio que vivir pendiente, pues en algún momento, entre febrero y marzo, el Carnaval estalla en Brasil. Y de qué manera...

Hay miles de personas (muchas costureras) que literalmente viven del Carnaval, se la pasan el año entero trabajando exclusivamente para esos días de color, música, baile, fantasías y qué sé yo que otras cosas. Hay mucho dinero envuelto. Participación de gobiernos municipales y empresas privadas.

Pero bueno vamos en orden para no confundirme y para no confundirlos. Me preguntaron un par de veces si el Carnaval era únicamente en Rio de Janeiro. La respuesta es no. La fiesta es nacional y en cada  rincón tiene sus peculiaridades. Que en Rio es más famoso es cierto. Quien no quisiera visitar la Ciudad Maravillosa y ver de cerca el desfile de las Escuelas de Samba.

Ese desfile es lo que uno conoce desde afuera. La mujer semidesnuda en el Sambodromo es el cartón postal. De nuevo, es cierto que el Carnaval carioca es el sueño de consumo de muchos, ocupa espacio en los medios de comunicación y tiene proyección internacional, pero aquí en Brasil es solo parte de la fiesta.

Reinas de Escuelas de Samba: cartón postal del Carnaval.

En Rio de Janeiro y São Paulo reina la Samba. La mayor atracción son los desfiles de las 12 Escuelas que compiten en cada ciudad. En São Paulo los desfiles fueron viernes y sábado y en Rio domingo y lunes. Fueron cuatro días de transmisión en vivo en la televisión desde las 10 de la noche hasta las 6 de la mañana.

Es difícil explicar cómo funcionan las Escuelas, que realmente son organizaciones que representan alguna comunidad o sector de la sociedad. En el desfile participan unas tres mil personas entre músicos, bailarines y personas que todos los años compran la fantasía y desfilan. Aman su Escuela, se sienten representados en ella.

Cada Escola elige un tema y desfila por una hora y veinte minutos ante los ojos de otros miles que pagaron para verles. Llevan carros alegóricos hiper elaborados además de artistas y personalidades como invitados.

Todos los miembros de la Escuela cantan al unísono un Enrredo (coro) que ha sido compuesto especialmente para la ocasión. Se trata pues de una reñida competencia que tiene como premio, además de prestigio, una buena suma de plata.

Mangueira, ganadora 2016. Homenaje a Maria Bethânia.

Mientras las Escuelas de Samba se disputan en Rio y São Paulo, los “Tríos eléctricos” hacen de las suyas en muchas ciudades de Bahía, al nordeste del país. Un trio elétrico es un camión modificado para convertirse en palco donde famosos artistas dan show y derrochan sudor y energía.

Durante cuatro horas el camión recorre cuatro kilómetros, esto varía dependiendo la ciudad pero es un promedio. Va más lento que una tortuga y a ratos se detiene. El público puede seguir el camión o esperar a que pase, dar una bailadita y esperar el siguiente trío.

Ivete Sangalo, Claudia Leitte y Daniela Mercury destacan en Bahía.

En Bahía no reina la Samba sino el Axé, ritmo movimentado que incluye el rompimiento de caderas y el culeo. Me recuerda al Perreo intenso, pero al estilo brasileño: menos sensual y más técnico.

En Salvador, capital de Bahía, algunos trios venden Abadás, camisetas distintivas del trío o artista, que permiten aproximarse al camión. Quien no tiene la camiseta es llamado de Pipoca (palomita de maíz) y no puede acercarse, un lazo y varios chaneques se lo impiden. Esa modalidad ha sido criticada por violentar el espíritu de libertad que envuelve al Carnaval.

En Pernambuco no es Samba ni Axé, el ritmo que anima el Carnaval en ciudades como Recife y Olinda se llama Frevo, un sonido acelerado que mezcla ritmos de Marcha y Capoeira.

Carnaval en Pernambuco conocido por sus muñecos de Olinda.

Entonces, el Carnaval se vive en Brasil entero, pero es más famoso y animado en estos cuatro lugares: Rio de Janeiro, São Paulo, Salvador y Recife. Si usted es turista y quiere venir a Brasil en época de Carnaval vaya a cualquiera de esos cuatro. Yo estoy curioso por el de Recife.

En todo Brasil, sin embargo, se organizan Blocos de Carnaval, estos son grupos de personas que se organizan y salen a las calles con la misma fantasía (traje o disfraz) y que tienen alguna cosa en común, cualquier cosa. Todo se vale para salir a bailar, cantar, y celebrar el Carnaval.

En Arraial d´ Ajuda, parte de la municipalidad de Puerto Seguro (Bahía), se organizaron blocos ingeniosos y simples como los Lodo y los Hojas, sí, así nomás, unos se llenaron de lodo y los otros de hojas y salieron a las calles con el mismo entusiasmo que salen las Escuelas de Samba en Rio. Chis.

Seguí sin mucho entusiasmo algunos blocos, la verdad todo era tan nuevo que preferí observar a participar. Doy fe de la grandeza de esta fiesta y secundo lo que por aquí se pregona: el año comienza sólo después del Carnaval.

martes, 5 de enero de 2016

Réveillon

Viene del francés réveil que significa despertar. En Brasil es el nombre de la fiesta de fin de año. Al principio la palabra era usada para nominar una comidita de noche que no dejaba dormir a la gente. Ahora, participar en la fiesta es esperar despierto el primer sol del año.

Cuando calienta el sol aquí en la playa.

Fue lo que yo hice y fue especial. Me desvelé para ver nacer la cosa que más admiro en este mundo. Aun estaba borracho cuando el astro comenzó a iluminar el cielo, a colorearlo de rosa y morado, a los pocos se fue dejando ver, amarillo hirviente. Estar frente al mar para recibir su calidez fue lo primero que hice este 2016. Cosa sencilla.

Estaba muy curioso por saber cómo era la celebración de Navidad y Año Nuevo en Brasil. Para Réveillon todo fue muy espontáneo. Disfruté cada momento junto a Ana Julia, la mujer que me completa y comparte conmigo alegrías y desventuras en este viaje de la vida.

Nos invitaron a presenciar los fuegos artificiales desde el mejor lugar de Arraial d´Ajuda: al borde de los barrancos que están frente a la playa Parracho. El escenario era la luna partida y el mar Atlántico. Encaramados al borde del abismo, desencorchamos nuestro vino y nos preparamos para contar 10, 9, 8, 7, 6, 5... Feliz Año Nuevo!

En Brasil no hay cohetes pero sí fuegos artificiales a la medianoche.

Abrazamos y deseamos lo mejor a quienes nos rodeaban, luego bajamos hasta la playa donde comenzamos a caminar tomados de la mano. Eran las primeras horas de 2016, en El Salvador debían ser las 10 de la noche, cuando nos detuvimos la primera vez para tomar un trago más de vino.

Había mucha basura en la playa, me dio tristeza. En todo el mundo, el 31 de diciembre fue uno de los días que más basura generamos y cuando menos responsables fuimos por esos desechos. En Puerto Seguro, el mar se tragó botellas de champagne y latas de cerveza. Celebración inconciente.

Antes nos detuvimos frente a una fogata, nos acercamos al fuego como lo hacían los antepasados y contemplamos las llamas en silencio. Estación ideal para otro trago de vino, una canción cantada al oido, un cariño, una mano presta para ser tomada.

Caminamos unos cuatro kilómetros antes de llegar a nuestro destino. Después de mucho andar llegamos finalmente al Corujão, ahí encontramos amigos y mezclamos bebidas. 

Nada era importante, cada cual estaba más borracho que el otro. Reimos, resolvimos problemas mundiales, hablamos español!

"Galera" así se dice en portugués grupo de amigos.

De pronto ya no estaba oscuro. Había nubes rosas que se dejaban ver al horizonte. Estabamos cumpliendo con el significado de Réveillon. Buscamos nuestras sandialias y caminamos de regreso a casa.

El sol comenzó arder. Ana Julia como toda experta tenía sus lentes de sol. Yo quería una agua de coco, huevo picado, pan francés, queso y café. Fue mi desayuno y fue hecho con amor. Después me sumergí en las aguas de Morfeo. Eran las 7:30 del primero de enero de 2016. Feliz Año Nuevo Everybody!

viernes, 4 de diciembre de 2015

Lodo asesino

Tragedia ambiental en Brasil

Minas Gerais, en español Minas Generales, es uno de los 27 estados de Brasil. Ese pedazo de tierra, un poco más grande que Francia, debe su nombre a las riquezas minerales que son arrancadas de sus entrañas.

Hace un mes, en Minas, el afán humano por el progreso económico provocó una catástrofe ambiental: dos represas que almacenaban residuos de hierro se rompieron y provocaron un tsunami de lodo que mató gente, soterró poblados y dañó de por vida el valle y el río por donde los desechos viajaron unos 700 kilómetros hasta el Atlántico.

Fundão y Santarém, los nombres de las represas que se rompieron /AP.

Son las 16:15 del jueves 5 de noviembre de 2015. La hora fresca de la tarde ha comenzado en Bento Rodrigues, un pueblito a 23 kilómetros de la histórica ciudad de Mariana, al sureste de Minas Gerais. La vida transcurre con la monotonía de siempre: mientras los adultos se dedican a sus labores o simplemente descansan; los chicos estudian, ven televisión o se divierten jugando.

Muchos de los 600 habitantes de Bento Rodrigues trabajan para el conjunto de empresas mineras Vale, Samarco y BHP Billiton, que extrae en esa área materia prima para fabricar hierro. Sus instalaciones y represas están a excasos 15 kilómetros. Hasta aquí todo normal.

De pronto, un sonido ronco comienza a invadir la pasividad del ambiente. Los pájaros vuelan agitados y los perros ladran como locos. La gente ha comenzado a salir de sus casas y se miran unos a otros confundidos. El ruído es horrible e indescriptible... ¿Qué es esto, el fin del mundo?

Alguien grita que se aproxima una avalancha. Una represa de la Samarco se ha roto y un tsunami de lodo está a punto de tragarse todo lo que encuentre, incluyendo Bento Rodrigues. No hay tiempo para nada. Corren unicamente con lo que llevan puesto, arañando el suelo, poniendo a salvo el pellejo.

La ola de lodo tarda segundos en devorar el poblado. Los sobrevivientes lloran abatidos sin conseguir quitar la mirada de aquel desastre. Desesperación. Algunos no encuentran a sus seres queridos, no saben si han logrado escapar. Bento está soterrado. Hay confusión, dolor y más llanto. Se hace de noche.

Los atemorizados sobrevivientes deambulan en el monte hasta que alguien los encuentra y los conduce hacia Mariana donde las autoridades han dispuesto ya un lugar para albergarlos. Sin embargo, no todos son encontrados y muchos pasan esa noche a la interperie.

Un mes después, el saldo es de 13 muertos, ocho desaparecidos y más de 500 afectados que lo perdieron todo.

Bento Rodrigues no existe más. De 180 casas solo quedaron en pie unas 30. Sus habitantes no van regresar, permanecen en Mariana, recordando aquel trágico jueves y con la esperanza de rehacer sus vidas. 

Lo que quedó de Bento Rodrigues. Hoy pueblo fantasma /AP.

¿Qué fue lo que paso, por qué se rompieron las represas? A la fecha no hay claridad ni versión oficial. La licencia de la empresa ha sido suspendida mientras el Ministerio Público investiga y determina responsabilidades. El gobierno de Dilma Rousseff ha dicho que las empresas deberán pagar una indemnización que calculan en unos 5,200 millones de dólares.

Por ahora hay noticias sobre remiendos en las represas y nulos sistemas de seguridad para la población vecina. Otras fuentes critican la falta de fiscalización de parte del gobierno. También se habla de mal manejo en las represas al abusar de la cantidad de desechos depositados. Fueron 62 millones de metros cúbicos de lodo mezclado con arena los que se derramaron.  
 
Ese jueves la avalancha de lodo continuó su mortífera peregrinación. En poco más de una semana recorrió unos 700 kilómetros a través del Río Dulce matando flora y fauna a su paso. Desde Mariana hasta Linhares, en Espiritu Santo, donde desembocó en el oceano y avanzó unos nueve kilómetros mar adentro.

El lodo mató el río. Acabó con la fuente de alimento y trabajo de centenas de familias. Afectó además a más de medio millón de personas que ahora deben beber agua embotellada ya que el suministro de agua potable ha sido interrumpido indefinidamente a causa del desastre. Expertos calculan que la recuperación del río podría demorar unos 30 años.

Aquí en Brasil muchos llaman a esto la mayor tragédia ambiental del país. A mí me parece una frase sensacionalista porque es algo sin duda difícil de medir. Todos los días hay tragédias ambientales, aqui y en todas partes de la chibola. Cual es mayor o menor poco interesa. Habría que focar más la atención en las causas de esas tragédias y en cómo detenerlas.

Como dije al inicio, si aquí hay un culpable ese es el afán humano por el progreso económico. La sociedad de consumo en la que vivimos hace que tengamos empresas mineras que arranquan las matérias primas de la tierra para que podamos transportarnos comodamente en nuestros vehículos, por ejemplo.

Las represas con residuos son hechas para garantizar el conforto en el que optamos vivir. Un accidente como el de Mariana puede ocurrir en cualquier momento, en cualquier lugar. Es parte del show. Es parte de la época que nos ha tocado vivir. Reflexionar ya es algo. Falta tomar acción.

Linhares, Espiritu Santo, donde el lodo desembocó 12 días después.

miércoles, 19 de agosto de 2015

Candomblê

Para mí Orixas era solo un grupo musical cubano. Cuando hace poco más de un año deambulaba por el Pelourinho caí, por casualidad o destino, en una Casa de Candomblê, que es la religión de otros Orixas, no de los cubanos, sino de deidades espirituales que representan las energías primordiales que nos rodean. Compré un libro que me ha narrado algunas señales de su misterio. Misterios de una tradición oral africana que además existe intensamente en Brasil y Cuba.

La música de tambores me llamó hasta aquella casita donde me planté ante la puerta. Alguien me hizo señal para que siguiera. Entré despacito. Lo primero en notar fue un altar con ofrendas de comida, principalmente pedazos de pollo crudo. Al fondo y al ritmo de congas un grupito de señoras vestidas de baianas danzaban formando un círculo. Me quedé mirando unos tres minutos. Después sentí como angustia y me escabullí.

¿Qué era aquello? "Quiero averiguarlo", me dije. Tardé dos horas en elegir un libro de entre varias decenas. Opté por Awô, o misterio dos Orixás. En algún idioma africano Awô significa secretos. Fue publicado hace unos 10 años por una sacerdotiza de Candomblé. Aquí un par de bucanadas de lo interpretado.

La autora nació en Marruecos y se crió en Francia

Al princio, en el todo y la nada, solo existía Olodumarê, quien se enfadó de estar solo y dividió sus fuerzas que no pueden ser definidas como buenas o malas. Se originó entonces la dimensión, el pasado, la noción del tiempo, la humedad, la energía del fuego. No había cielo ni tierra, pero había una energía encargada de hacer el mundo: Obatalá.

Este personaje, que es luz y esplendor, tiene además un consejero: Orumilá, la energía del conocimiento y el vínculo entre Olodumarê y el mundo. Surgió además la energía que puso la fuerza en acción, el cielo, la tierra, los animales, las aves, la vegetación, la humedad primordial, el agua, el mar, la lluvia, el fuego, la fuerza de la palabra acumulada en el viento... en fin, todas las energías primordiales.

Olodumarê crea entonces 16 criaturas ligadas a esas energías, los Orixas, que no son humanos sino seres celestes que se mueven en varias dimensiones.

Lo último en crearse fue el hombre. Olodumarê lo moldea en barro y le da el soplo de la vida. Recibe de otras energías la cabeza, la fuerza espiritual, el destino, la personalidad, la vitalidad, la muerte... El primer hombre se llamó Lamurudú. Un guerrero cazador del que se ha desprendido una milenaria dinastía aun existente en países como Benin.

El Candomblê reconoce tres tradiciones: Ketu, Jeje y Angola. La tradición Ketu es quizá la más amplia o por lo menos de la que se tiene mayor conocimiento. Para los ketu los 16 Orixas principales son:

  1. EXU: Mensajero entre hombres y Orumilá, temido, perverso.
  2. OGUN: Maestro del hierro y la guerra.
  3. ODÉ: Cazador.
  4. LOGUNEDÉ: Alegre y bromista.
  5. OMOLU: Dueño de la tierra.
  6. OSSAIM: Médico de cuerpo y espíritu, secreto de las hojas.
  7. XANGÔ: Dios del trueno, las tempestades y los rayos.
  8. OXUMARÊ: Representa la continuidad en el movimiento.
  9. YEMANJÁ: Maternidad, aguas del mar y aguas dulces.
  10. OBÁ: Representa la amargura de la vida.
  11. OXUM: Belleza, encanto y sensualidad.
  12. OYÁ: Se manifiesta en el viento.
  13. NANÃ: Comanda la muerte, ayuda a las almas en la transición.
  14. IEWÁ: Cazadora, amazona.
  15. IROKÓ: Árbol sagrado que liga el cielo y la tierra, tiene el poder de curar.
  16. APAOKÁ: Árbol escondite de las Yamis (hechiceras).
Me gustó mucho el libro. Me ha dejado con ganas de más Candomblé.

miércoles, 24 de septiembre de 2014

World Cup Brazil 2014

Fui a pasear tres meses a Brasil donde estuve la mayoría del tiempo frente al mar. Regresé a El Salvador hace un mes y me preguntan cómo viví el mundial de fútbol. Yo respondo que lo vi en la tele. Aunque el deporte rey no es santo de mi devoción, hoy quiero compartir como viví la Copa y sobre todo ideas acerca de un país reencontrado.

Mural en Cruzeiro Novo

Abre a janela da favela, você vai ver a beleza que tem por dentro dela. La gramática del portugués y del español es parecida ¿será? Eso me digo y lo repito cuando me preguntan al respecto. Lo difícil es pronunciarlo. Es como si la voz saliera desde la nariz. Gangosa. Saber portugués me facilitó mucho las cosas. Agregué vocabulario y hasta acento.

Llegué al país del fútbol veinte días antes de que comenzara la Copa. Yo ilusamente pensé que podría comprar unas entradas al llegar. Nada muy caro decía yo, pero que valiera la pena. No había nada. Solo en mercado negro y carísimo. Rapidito me enteré que infelizmente no invertiría en alguno de aquellos espectáculos.

El anfitrión era favorito y también era anfitrión mío así que me uní a la torcida brasileira. Chis.

En Rio había protestas. Vi dos, un día convocada por trabajadores del sector cultura y la otra por profesores de educación física. Los culturales gritaban: da Copa, da Copa, da Copa eu abro mão, eu quero mais dinheiro pra saúde e educação. Unas 500 personas en cada una. Nada parecido a lo ocurrido en junio de 2013 durante Copa Confederaciones.

Protesta de trabajadores del sector Cultura. Rio de Janeiro.

Compré el periódico para enterarme de algo. En el hostel que pernoctaba no se hablaba mucho del tema. Ni siquiera se hablaba tanto portugués, servía bastante más el inglés.

O Globo del domingo 1 de junio traía resultados de una encuesta, entre ellos que más del 70 % de la población quería disfrutar de Nossa Copa y no irían a protestas. Otros titulares decían que más de un billón de reales se movería en Rio durante el evento y que la ciudad esperaba recibir unos 950 mil turistas !Yo y mis chirilicas éramos noticia!

Entre otros temas, el periódico destacaba el caso de un policía que fue flechado por un indígena durante una protesta días atrás en Brasilia y que el ejército asumiría la seguridad de las selecciones.

En las notas deportivas los posibles titulares: Julio Cesar, Daniel Alves, David Luiz, Dante, Henrique, Marcelo, Luiz Gustavo, Paulinho, Hulk, William, Oscar, Neymar, Fred y reseñas del triunfo 4 x 0 de Brasil sobre Panamá, amistoso recién disputado en Goiânia.

Tá tudo pronto, decían los jugadores en la tele.

Salí a la calle para conocer el ambiente. Fui al Largo da Carioca y encontré a chicos y grandes intercambiando las tarjetas del álbum, televisores “baratos”, y comerciantes con banderas, trompetas y camisas. Un amplio surtido para el aficionado. Dejé Rio y me fui a Brasilia. Me esperaba mi familia brasileña con quienes disfrutaría dos partidos desde la comodidad de un sofá.  

Comercio en Largo da Carioca. Rio de Janeiro

Brasil – Croacia. Jueves 12 de junio. Desde días atrás las familias coordinaron lugar, comida y bebida. Residía en Cruzeiro Novo, en un SHCES o Setor de Habitações Colectivas Econômicas Sul, y me desplacé a las cercanías de la UnB (Universidade de Brasilia) donde alguna vez pensé estudiar.

Son las 4:00 pm. Las calles están más vacías que de costumbre. Somos unos 15 emocionados en un segundo piso. Tenemos plasma, cerveza y comida. Comentan que la inauguración no estuvo a la altura. É a Copa! El show ha sido una bosta. Debieron incluir a Ivete Sangalo.

Arranca el partido. Como lo predije, Brasil comenzó perdiendo. Autogol de Marcelo. Nadie sabe qué cara poner. Luego, con mucha samba, como debe ser, tres goles del anfitrión y que comience la fiesta.

Compartiendo con familia Rezende en casa de Livia y Marcello.

Brasil – México.  Martes 17 de junio. Duelo latino. México en portugués suena a mueve el culo. Mexe o cú. Mismo lugar, misma compañía. El goleiro mexicano ha sido un héroe y se ha impuesto ante todos los balones que iban hacia el fondo de la portería. Final aburrido, sin goles. Recordamos que es martes y que mañana se trabaja. Nos despedimos y regresamos a casa.




Brasil – Camerún. Lunes 23 de junio. Arraial d´ajuda, Porto Seguro, Bahia. Estoy en la calle Mucugê, a rua mais charmosa do Brasil, sin donde sentarme pero en el bar más abarrotado de la zona: La Morocha. Pantalla gigante, música en vivo, gente guapa y cervezas a precio tres veces más de lo normal. Fiesta de goles y de rock and roll. Un día antes mi cumpleaños había sido un domingo gris sin ninguna felicitación. Hoy parranda, amigos y amor. Brasil 4 – Camerún 1. Brasil clasificado y líder de grupo.   

Brasil – Chile. Sábado 28 de junio. Nuevamente fiesta en La Morocha. Un mar de aficionados de verde con amarillo y al centro cinco orgullosos visten camisetas rojas y cantan en español su himno. Gol de Brasil y todos olvidan a los amigos rojos quienes minutos después saltan emocionados. Brasileños se llevan las manos a la cara y no creen en el empate. Sufrido partido que llega hasta los penaltis donde Brasil se impone. Más Rock and Roll.

Calle Broadway en Arraial d´ajuda. Porto Seguro.

Brasil – Colombia. Viernes 4 de julio. Piracanga: Centro para el Desarrollo Humano en Itacaré, Bahia.   Hay una casa, de entre 50, donde van a pasar el partido. Todo interesado estará allá. El costo es de R$5.00. Hay bocadillos y bebidas. Desde el minuto siete el capitán Thiago dá confianza a la torcida. James Rodríguez asusta casi al final, pero nada que impida el pase a semis. Brasil 2 – Colombia 1.

Brasil – Alemania. Martes 8 de julio. Misma casa en Piracanga. Duelo definitivo. Lluvia de goles alemanes. Nadie cierra la boca y se miran como perdidos, buscando algo. Ninguém merece. A cinco minutos del final, el dueño de casa apaga la tele. Funciona con energía solar y es mejor ahorrar. Caras largas. Martes negro. Brasil fuera de su copa. Después de esto deje de ver partidos. Para mí y para miles más la Copa había acabado.

Caminando por la playa hacia Piracanga.

Vi por casualidad los últimos minutos de la final. Nada espectacular. Hasta hoy me entero que Brasil además perdió su disputa por el tercer puesto contra Holanda.

Como ya dije, el fútbol nunca me ha gustado mucho. En los intramuros era tan malo que mis compañeros me dejaban usar la camiseta 10. Se decía que era la del mejor jugador. Una de tantas ironías escolares. Me gusta el rugby y me imagino que quienes se emocionan jugando fútbol sienten como yo cuando hacia un try o recibía un buen pase.

Ya de regreso en El Salvador. Trabajando en Guacotecti. Bendiciones.

miércoles, 13 de agosto de 2014

Capoeira

Viajar es instruirse constantemente. Es como leer un libro vivo donde uno es el protagonista. Viajando llegué hasta el Pelourinho donde conocí la Capoeira: un arte multifacético que envuelve música, movimiento y harta tradición. Es una de tantas herencias de África que se catapulta al mundo desde Salvador.

Elevador Lacerda: Conecta ciudades Baja y Alta. Valor: R$0.15

Estoy en el palco de un caserón antiguo, frente a mí se desplaya el Pelourino con sus altas y coloridas casas llenas de puertas, balcones y ventanas. Al fondo se yerguen iglesias coloniales que posan frente al azul celeste del cielo.

Abajo, en la estrecha calle empedrada, retumba el son de la batucada mientras los turistas de pantorrilla chele se alborotan cual hormigas y disparan fotos con sus Smartphones.

Aquí mismo, hace 500 años, los portugueses quemaron pólvora y se instalaron en la Bahía de todos los Santos. Aquí comenzó Brasil. Aquí, en el centro de Salvador, mismo escenario de algunas historias de Jorge Amado,  escribo este post agostino y me tomo un café.

Pelourinhos eran columnas de piedra donde amarraban criminales.

Me gusta una canción de Zeca Pacodinho que dice “Deixa a vida me levar… vida leva eu”. Es buena filosofía para el viajante: Que te dejo el bus. No pasa nada, ya vendrá otro. Hay que pasarla bien durante la espera, los atrasos e incluso los inconvenientes. Dejar que la vida te lleve. Sin forzar nada, pero siempre con precaución.
   
Con esto en mente, salí de Piracanga cargado de energía hacia mi próximo destino: Salvador. Llegar de noche a una ciudad de tres millones de habitantes, donde nadie te espera y con advertencias como “no te descuides” claro que me llenó de miedo. Mi instinto, sin embargo, me pidió confianza. Consulté un oráculo que me dictó: sabiduría. Agarré camino. Chis.

Cinco horas de bus desde Itacaré hasta Bom Despacho, luego una hora más en el ferry que me puso en San Joaquín, ya en la ciudad de Salvador. Continúe de osado y en lugar de taxi abordé el autobús urbano hasta el mercado Modelo. Crucé la calle, entré al elevador Lacerda y un minuto más tarde lo había conseguido. Estaba en el Pelourinho. El corazón me latía con fuerza.

Viajando he desarrollado la habilidad de saber a quién preguntar. Hay que detenerse, respirar, hacer un análisis visual del lugar y de los sujetos, preparar las preguntas, la cara simpática y esperar el momento indicado. El destino me llevo a conocer a Iguana, francesa y practicante de Capoeira, quien amablemente me condujo a la Pousada Mestre Bimba.

Este visual me acompañaba durante el “café da manha”

Manoel dos Reis Machado (1900 – 1974), mundialmente conocido como Mestre Bimba es un ícono de la Capoeira. A él se le atribuye la creación de la Regional, estilo que toma elementos de la Capoeira Angola y otros estilos de combate africano como el Batuque.

La Regional además focaliza su eficiencia en los bloqueos, lo que la vuelve más dinámica, se enseña con facilidad y fue la primera en adoptar el birimbau como instrumento musical.

El legado de Bimba es conservado por sus hijos, en especial por el Mestre Nenel quien dirige la escuela Filhos de Bimba, donde con siete clases aprendía a gingar y algunas secuencias de golpes y defensas. Aprendía también que la astucia puede vencer a la fuerza y que en un combate, como en la vida, todo tiene su tiempo. 

Ginga se le llama al paso base de la Capoeira. 

¿De dónde salió la Capoeira? El término podría ser indígena y sugerir una especie de jaula. Se sabe que, mientras esperaban para abordar los navíos que los traerían al Nuevo Mundo, los esclavos africanos, en especial los angolanos que llegaron a Brasil, practicaban un juego, una danza, un tipo de lucha ceremoniosa que resultaba ajena a los portugueses y que les permitía mantener una conexión con sus raíces.
  
Ya en América, esta práctica se ocultó bajo sombras por temor a castigos, sin embargo, durante el siglo XIX comenzaría a ver luces ya en territorio y con toque brasileño, especialmente en el estado de Bahía, donde se concentra el mayor número de población afro descendiente de Brasil.

Sintiendo la necesidad de transmitir la tradición a nuevas generaciones, los antiguos conocedores de Capoeira incrementaron su enseñanza a inicios del siglo XX, pero aquel juego aun no era bien visto, sobre todo por militares, quienes metían en la cárcel a quienes lo practicaban.

El primer código penal de Brasil criminalizaba la Capoeira.

En los 30, con el empuje de famosos maestros como Bimba y Pastinha, la Capoeira es despenalizada y se le declara deporte nacional. A pesar de esto, continúo siendo una práctica exclusiva, en el sentido de que era aprendida únicamente a través de la observación en las “rodas”, o reuniones de capoeiristas.

Fue el maestro Bimba quien unos años más tarde fundó la primera academia de Regional que juntó personas de todas las edades y clases sociales. Pastinha continuó enseñando la Tradicional Angola y tuvo éxito en la formación de alumnos y nuevos maestros.

Mestres fundadores da Capoeira: Bimba e Pastinha. 

Desde los años 60, la Capoeira comenzó a gustar alrededor del mundo y en la actualidad hay cientos de escuelas donde se enseña. Aquí en el Pelourinho hay al menos 16.

El destino también me trajo en este tiempo para participar de la primera edición del evento Agosto da Capoeira. Un mes de clases abiertas (participé en dos), conferencias, homenajes y encuentros entre capoeiristas de todo el mundo reunidos en el Forte da Capoeira, aquí mismo en el barrio Santo Antonio, al lado del Pelourinho.

Además del pantalón y la camisa de la escuela Filhos de Bimba, me llevo de Salvador un nuevo saber, un baile con espíritu propio, un espíritu de libertad.
     
Axé!

P.D.: No conseguí publicar fotos de Capoeira porque infelizmente extravié mi cámara. Los recuerdos quedaron en el corazón.

sábado, 26 de julio de 2014

Piracanga


Aprender a vivir no es algo que te enseñen en la escuela, tampoco es tarea de tus padres y ni te imagines un manual con instrucciones. Se aprende con el tiempo, con los triunfos y fracasos. Con los que te rodean. Aprender a vivir depende más bien de decisiones. Aprendiendo. 

Aprendiendo.

Estoy tratando de escribir al menos un post por mes desde que inició el 2014. Con suerte lo mantengo, así que ¡aquí va el séptimo! Escribo frente al mar de Bahía donde disfruto uno de los mejores regalos que he podido darme en la vida.

Primero de julio. Despertar en Itacaré. El día anterior, la vida había sido ocho horas en un autobús.  Me había propuesto llegar aquel martes a Piracanga. No conseguí coordinar transporte así que la opción fue caminar por la playa, siete kilómetros.


Antiguo puerto de las balsas, Itacaré.

Mi equipaje son una mochila de 36 litros y un maletín donde cargo este pesado computador. Pero bien que lo traigo, que si no, no conseguía picotear estas letras. No es mucho peso, me consolé. 
 

Antes de salir compré un mosquitero, sin saber lo tanto que me iba a servir; y aun así, al menos 50 bichos me han picoteado entre la muñeca y los dedos. También compré lo necesario para hacerme un macarrón. Una de las instrucciones antes de llegar era: “Usted es responsable por su comida”.


Me salió una nueva  maletica que ya con 1.5 litros de agua me pesaba unas 12 libras. Allá va aquel valiente, como burrito de carga, hacia un lugar desconocido. Dispuesto a caminar por una playa sin saber el oleaje y bajo el ardiente sol del mediodía. Quién dijo miedo.


-     Bom día senhor, voce pode me atrevessar o rio?

-     Posso


Una vez frente al mar y una playa infinita, me amarré bien la mochila, me descalcé y comencé andar. Canté, grité, corrí… nadie podía oírme o espiarme. Me reí.

Seguí caminando y al cabo de 10 minutos comenzó a atacarme el sudor, el dolor de espalda, el agotamiento... El peso era de más y la maletica incomoda. Paré. Descansé. Me dije loco y me sentí triste. Aguebado.


Como en otras ocasiones, agarré valor de donde pude y me levanté. No era para tanto. Caminé, caminé y caminé. Quería avanzar una buena parte, así que continué y aunque no aguantaba el cansancio me decía a mí mismo “dale un poco más”.


Después de una hora sin detenerme logré ver gente. Me alivié. Al mismo tiempo encontré una palmera y caí tumbado. Dos jovencitas en bikini se acercaron. Me les lancé y pregunté si acaso sabían dónde era Piracanga.


    -     É aí mesmo, depois daquelas pessoas na praia

    -     Muito obrigado


Desde la playa, la eco aldea me pareció un exclusivo y lujoso hotel. Sin saber por dónde entrar, me fui acercando, atravesé el río con las maletas alzadas, y aunque había mucha gente, nadie me dijo nada.

Me acerqué a una pareja: Hola, soy Eduardo, vengo a la Escuela de Servicio, acabo de llegar… por la playa. Ambos me sonrieron e indicaron donde esperar.

Atardecer.

Hace unos 10 años, una líder espiritual soñó con Piracanga y emprendió una búsqueda que la trajo hasta Itacaré, un pueblito en la conocida como Costa del Cacao, en Bahía, Brasil. Desde entonces, los Inkiry, quienes comparten el sueño, se instalaron en las arenosas propiedades.


Los Inkiry son ahora unas 50 almas, entre ellos varios niños, y son el núcleo de este Centro para el Desarrollo Humano y Eco-Vila. Tienen su propia escuela y universidad. Hay un Centro Holístico donde ocurren las principales vivencias. Ahí también tiene lugar lo que vendría a ser el parque, la iglesia, el mercado, un hotel, un restaurante y la oficina de la comunidad.

Además de la tribu, aquí tienen  su casa unas 50 personas más, ellos viven en la Eco-Vila. Estas personas no forman parte de la tribu pero comparten su visión de mundo y su modo de convivencia.

Sus constantes visitantes, que llegan para realizar cursos, retiros o voluntariado, son también alrededor de 50. Esto deja una media de 150 personas interactuando en este pedazo de paraíso.

La Escuela de Servicio es la oportunidad para conocer diversos proyectos que se desarrollan desde el Centro Holístico. Yo comparto una casa con gentes de Brasil (3), Argentina, España, Uruguay y Venezuela. Antes de llegar acordamos trabajar en Piracanga seis horas al día.


Maíra, Sandra, Alexandre, Lú, Yo, Pedro, Santi, Rosa y Thomas.

En mi caso, por las mañanas hago Permacultura y por las tardes soy ayudante de carpintero. También podría trabajar como chef o como artista. Ya lo hice, pero preferí plantar y oler madera. 


La cocina de nuestra casa es vegana y tiene muchos sabores, entre ellos el salvadoreño. Mis compañeros se derriten con la sopa de frijoles y los frijoles fritos.

Cocinar nos junta para compartir ideas, sabores y risas. Somos ocho extraños. Personas que nunca antes nos vimos. Nos une el reto de vivir en armonía en una misma casa. 

Casa comunitaria de la Escuela de Servicio.

Mi rutina aquí es acordar y caminar en silencio hacia la oca del yoga, luego correr por la playa recibiendo los primeros rayos del sol y entrar chulón en las tibias aguas.

Después del desayuno de los campeones me voy al trabajo, a divertirme con la tierra. Sonriente y con ganas. Por las tardes, después de la respectiva siesta o lectura, juego un poco con madera, lijas y barniz.

En las noches siempre hay acción. Conciertos, bailes, conferencias, diversos tipos de vivencias. Yo incluso estoy en un club donde hacemos música con objetos.

Me voy a la cama a las nueve, duermo tranquilo y descanso. Aquí son tres horas antes que en El Salvador; es decir, que cuando aquí van a ser las nueve, allá van a ser las seis. Es algo que no me saco de la cabeza. Quizá porque se acerca mi regreso. Por la añoranza a mi paisito.

La próxima semana me voy al Pelourinho, el último, o el primer, destino de este gran viaje.

Arnaldo Antunes en vivo