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lunes, 9 de noviembre de 2015

Dragon Dreaming

Las cosas que nos pasan son nudos, que se hacen y deshacen. Nudos temporales en un proceso que fluye. Lo que hacemos ante esos nudos son pequeños, medianos o grandes proyectos, que disfrutamos o sufrimos, en este viaje llamado vida.

Dragon Dreaming es un método completo para la realización de proyectos creativos, colaborativos y sustentables. Su filosofía es simple: si no es divertido no es sostenible.

Dicen que nada pasa por casualidad y yo soy un tipo con suerte. Hace unos días participé en una liberación de inteligencia colectiva con gente inspiradora. Aprendí, entre otras cosas, a encarar mis miedos y a bailar con mis sueños.

Alagachááá: palabra sin sentido by Rodrigo. 

Escribo desde Arraial d´ Ajuda, al sur de Bahía (Brasil), mi casa durante los próximos meses.

Antes de participar en el Confestival Internacional Dragon Dreaming 2015 yo no sabía nada del asunto. Ana Julia, mi novia, me propuso participar a pesar de que ella tampoco sabía tanto. Íbamos a regresar a Piracanga, un lugar especial para ambos. Eso nos bastó para inscribirnos.

A nuestra llegada me alegré al reencontrar personas que conocí durante la Escuela de Servicio. Me pareció, desde el principio, que había buena organización, mucha ansiedad y alegría por ver iniciado algo que tenía un año armándose.

El evento comenzó después de la cena. Más de 100 personas formamos un círculo y presenciamos un ritual indígena que tuvo como elemento central el fuego.

A continuación apareció John Croft, el australiano de 66 años quien es co-creador de Dragon Dreaming, una creciente comunidad mundial de aficionados, facilitadores y entrenadores que inició allá por 2008.

El círculo, el fuego y los indígenas no fueron casualidad. Croft explicó que desde tiempos remotos, los seres humanos se han sentado en círculos entorno al fuego, principalmente para contar historias y liberar creatividad.

“Nos sentamos en torno al fuego para celebrar con personas en las que confiamos, para rendir tributo a la sabiduría ancestral”.

Dragones

Los dragones, esos seres mitológicos apropiados por varias culturas de todo el mundo y con diferentes simbolismos asociados, son a veces vinculados a lo maligno. Esa interpretación puede ser por el origen de la palabra, dragón proviene del griego drákōn que significa serpiente.

El miedo que nos pueda generar una serpiente debería ser aprovechado, dijo John. No hay que matar a nuestros dragones, es decir, suprimir las cosas que tememos. Mas bien hay que identificar esos miedos y aprender a bailar con ellos. Enfrentarlos sin pestañear. Un dragón es en realidad un poder adormecido que existe en cada persona. 
    
Cuando alguien se refugia en su zona de conforto, cuando no se abre al mundo de posibilidades y se cierra únicamente a lo que está bajo su control, no hay aprendizaje, no surgen preguntas.

No salir de la zona de conforto es someterse al miedo. Es un dragón adormecido que ha dejado de soñar. Para los aborígenes australianos dejar de soñar es perder parte del alma. Sin embargo, si hay conciencia del miedo el individuo puede ir y regresar desde su zona de conforto hacia una zona de aprendizaje.

Open Space

Llegó el segundo día del festival. Hasta entonces no sabía qué era Dragon Dreaming. La mayoría parecía confiada, sabedores de lo que se venía. Mi cara confundida me delataba pero no dejé que la ignorancia me incomodara y permití que las cosas fluyeran, chis.

El Espacio Abierto es una metodología usada en Dragon Dreaming para liberar inteligencia colectiva, creatividad, cooperación y el poder que duerme dentro de nosotros mismos. La dinámica tiene varios principios: quien vino es quien tenía que venir, lo que pasó es lo único que podía pasar, comenzó y terminó en el momento indicado. 

Otra indicación es que si uno se encuentra en una situación donde no está aprendiendo o contribuyendo debe dejar esa actividad y buscar otra, o simplemente alejarse, sentarse solo para reflexionar. 
 
Todo comienza con una pregunta generadora: Qué es lo que nos lleva a  vivir la fuerza del dragón que existe en cada uno a través de la diversidad, inclusión y colaboración en el mundo actual. Yo continuaba con el ceño fruncido. Aquella pregunta tan larga no me despertaba nada.

Pidieron que aquellos que sentían la “fuerza del dragón” se levantaran, tomaran papel y lápiz y escribieran aquello que estaba queriendo salir... Casi todos se levantaron, hicieron una fila y compartieron en el micrófono su tema, su interés, su pasión. Yo escribí “Casa sustentable, experiencia en El Salvador”. 
 
En los laterales del templo donde estábamos había una agenda gigante para los próximos tres días. Cada uno debía elegir un lugar y un horario para compartir su afición. Los temas eran principalmente sobre Dragon Dreaming, proyectos y experiencias personales, actividades artísticas y al aire libre, etc.

Entre las actividades había conferencias magistrales dictadas por John y Lizandra Gomes Barbuto, una de las principales entrenadoras de Dragon Dreaming en Brasil. Esas ponencias fueron densas y enriquecedoras.

John Croft: activista comunitario y ecologista profundo. 

Hablé unos 15 minutos sobre la Tamarindo y mostré algunas fotos. Los nervios hicieron destrozos con mi portugués pero aun así unas 20 personas me escucharon y se interesaron principalmente en la tecnología TAISHIN y la energía solar.

Se programaron unas 80 actividades. En cada jornada uno podía participar en unas siete. Había que elegir lo más interesante para cada quien. Algunas no ocurrían a la hora o en el lugar indicado por lo que la agenda estaba en constante cambio.

En cada sesión había un relator, quien tomaba nota de las principales ideas que se compartían. Esta persona entregaba un resumen que fue distribuido después entre quienes no pudieron asistir. Fueron días agotadores. Sentí la cabeza hinchada de tanta información llegando a mi cerebro.

Si a esta altura del post aun no entiende qué diablos es Dragon Dreaming no se preocupe. Felicidades y gracias por haber leído hasta aquí. La verdad es que somos criaturas simples y un tema como este puede ser difícil de digerir, interpretar y exponer. No quise entrar de lleno al principio sin todo el preámbulo anterior.

Una de las ponencias se llamó “Pasos Bases de Dragon Dreaming”. Fue ahí que finalmente “me cayó la ficha”, como dicen por aquí, sobre el diseño de proyectos Dragon Dreaming.

Filosofía DD

Para comenzar hay que decir que Dragon Dreaming proviene de la sabiduría colectiva de los pueblos aborígenes de Australia Occidental y que es ideal para aquellas personas que no quieren renunciar a sus sueños.

John Croft exploró la cuestión de por qué algunos proyectos trabajan con tanto éxito y otros no. A partir de esa inquietud y ese conocimiento ancestral se establecieron tres principios que hay en todo proyecto DD: el proyecto debe traer crecimiento personal, beneficio colectivo y servicio a la Tierra.

Los proyectos DD procuran un tercer cambio en la historia de la humanidad. Un primer cambio ocurrió cuando el hombre descubrió la agricultura y dejo de subsistir de cacería y recolección. El segundo cambio inició con la navegación y continuó con la revolución industrial. El tercer cambio consiste en la sustentabilidad de todo lo que hacemos para no agotar los recursos del planeta y convivir en armonía con la naturaleza.

Algo muy importante en los proyectos DD son los momentos “AJÁ”. Esto es cuando descubrimos algo que no sabíamos que sabíamos. Cuando se nos enciende el foco y decimos “Ajá!”. Es importante compartir esos momentos por su naturaleza contagiosa.

Dragon Dreaming busca que todos ganen en la realización de los proyectos. Estamos acostumbrados a juegos (proyectos) donde hay ganadores y perdedores. Donde hay jerarquías que pretenden tener control del ambiente e incluso del planeta. Pensar así es un mito creado por la humanidad, es egocentrismo que nos conduce a la frustración y al desamor.

Pinakarri es una palabra aborigen que significa escucha profunda. Un proyecto DD utiliza este ejercicio para silenciar lo que nos distrae. Al escuchar el sonido de una campanilla los involucrados detienen sus actividades y en silencio se concentran en el peso de su cuerpo, en la temperatura del aire... “Si la fuerza de la gravedad fuera una persona apoyándote eso se llamaría amor incondicional”, dice John.

Aprendiendo juntos. Oh Ana Julia!

Proyectos DD

Cada proyecto es un encuentro inicial entre un individuo y su entorno. También es un encuentro entre la práctica y la teoría. A través de la localización de estos lados se crean cuatro cuadrantes que caracterizan las cuatro fases de un proyecto DD: Soñar, Planificar, Hacer y Celebrar.

Todo proyecto comienza con un sueño individual que se enriquece mediante la inteligencia colectiva y se convierte en el sueño de un equipo. La mayoría de proyectos se bloquean en esta fase porque los indivíduos no comparten su sueño, tenemos miedo a ser ridiculizados.

La fase Planificar trata de centrar, elaborar y filtrar. Definimos las metas y los objetivos y damos los primeros pasos para organizar las tareas, las responsabilidades, el tiempo y el presupuesto. En esta fase no hay que olvidar que el perfeccionamiento es enemigo de lo bueno y que el camino es más importante que el destino.

En la fase Hacer administramos y gestionamos el proyecto que requiere a menudo ser cuidadosos con el tiempo, el estrés y los recursos.

Finalmente en la celebracion hay que tener claro que no se trata de una tarea ruidosa y extrovertida sino mas bien incluye reflexión, gratitud y reconocimiento. La celebración reconecta la realización de un proyecto con una nueva fase de sueños.

Estas fases representan también cuatro tipos de pesonalidades: soñadores, planificadores, hacedores y celebradores, todos tenemos un poco de las cuatro características.


Cambiamos de roles dependiendo de la situación del proyecto y las fases de la vida. Los bebés y los niños pasan la mayor parte del tiempo soñando, los jóvenes planificando, los adultos hacen muchas cosas y los mayores disfrutan y reflexionan.

A grandes rasgos esto es Dragon Dreaming. Espero les haya gustado el post. Para mi ha sido un ejercicio de tres largas sentadas frente al computador para recomponer lo aprendido. Hay mucho más DD por delante. Aquí dejo la web oficial y si alguien quiere divagar al respecto es sólo cuestión de abrir la jeta. Bendiciones.

Foto oficial. Dragon Dreaming: Amor incondicional en acción. 

P.D. Aquello de microblogging y entregas más cortas y constantes no ha podido ser... sorry about it. 

martes, 21 de julio de 2015

Círculo de Bananeiras

Mata de huerta se dice Bananeira en portugués. Un grupo de estas plantas formando un círculo son parte de una tecnología apropiada para tratar las aguas jabonosas; grises. Las hojas de una  Bananeira en edad adulta pueden evaporar hasta 15 litros de agua en un día. Hacer que el agua circule no es magia, es Permacultura.


Majonchos

Los participantes de la Escuela se Servicio, en Piracanga, podíamos elegir dos de entre cuatro disciplinas para conocer el Centro: Cocina, Artes, Carpintería y Permacultura. Aprendí mucho haciendo esto último. Conocí gente fabulosa practicándolo.

En la costa de Itacaré, Piracanga se reforesta a través de la Permacultura. Su suelo arenoso necesita convertirse en tierra para poder multiplicar su vegetación. Su manto acuífero está a cuatro metros de la superficie. Ésta agua es protegida de la infiltración de aguas grises a través de Círculos de Bananeiras

La cosa es simple. Se cava un hoyo de un metro de profundidad por dos metros de diámetro aproximadamente. Se coloca la tierra alrededor formando un anillo que servirá como borda para que no entre la lluvia.

Luego se rellena con troncos y ramas secas de varios tamaños y se siembran las Matas de huerta en la periferia del círculo ¡Listo! Ya se pueden conectar al hoyo los tubos del agua gris. El mejor tratamiento es reaprovecharla.


Tubos de 2 pulgadas llevan el agua gris hasta el círculo.

Casa Tamarindo ya tiene ducha al aire libre. El agua con jabón cae en uno de los dos Círculos de Bananeira que he construido. Mi casa, que pretende sostenerse mostrando cómo funcionan este tipo de tecnologías limpias, ya cuenta además con Baño Seco y Energía Solar. 

Como toda tecnología apropiada, estos círculos requieren de un cambio cultural y de hábitos de parte de quien los utiliza. Obviamente el cloro y los detergentes no le hacen bien a las Bananeiras que prefieren el uso de jabones y productos naturales. He comprobado que el Jabón de Cuche, Jabón Negro o Jabón de Aceituno le viene bien a todo. 

¡Ya se pegó la huerta!

Permacultura es Agricultura permanente. Es hacer puñitos y reutilizar la materia. El agua que tenemos en el planeta es la misma desde su origen ¡Los mismos millones de litros! 

Yo la uso una vez, la reutilizo regando mis plantas mientras me baño y la reinvierto de forma controlada y sin molestar a nadie al gran círculo del agua bendita que fluye.

Cantarera

Casa Tamarindo pretende no pagar recibos de ningún tipo; nunca. Sin embargo, nació con el recibo del agua. Quiero tener un pozo y a los pocos apearse ese recibo del lomo. Ser sustentable. Ser libre.

miércoles, 24 de septiembre de 2014

World Cup Brazil 2014

Fui a pasear tres meses a Brasil donde estuve la mayoría del tiempo frente al mar. Regresé a El Salvador hace un mes y me preguntan cómo viví el mundial de fútbol. Yo respondo que lo vi en la tele. Aunque el deporte rey no es santo de mi devoción, hoy quiero compartir como viví la Copa y sobre todo ideas acerca de un país reencontrado.

Mural en Cruzeiro Novo

Abre a janela da favela, você vai ver a beleza que tem por dentro dela. La gramática del portugués y del español es parecida ¿será? Eso me digo y lo repito cuando me preguntan al respecto. Lo difícil es pronunciarlo. Es como si la voz saliera desde la nariz. Gangosa. Saber portugués me facilitó mucho las cosas. Agregué vocabulario y hasta acento.

Llegué al país del fútbol veinte días antes de que comenzara la Copa. Yo ilusamente pensé que podría comprar unas entradas al llegar. Nada muy caro decía yo, pero que valiera la pena. No había nada. Solo en mercado negro y carísimo. Rapidito me enteré que infelizmente no invertiría en alguno de aquellos espectáculos.

El anfitrión era favorito y también era anfitrión mío así que me uní a la torcida brasileira. Chis.

En Rio había protestas. Vi dos, un día convocada por trabajadores del sector cultura y la otra por profesores de educación física. Los culturales gritaban: da Copa, da Copa, da Copa eu abro mão, eu quero mais dinheiro pra saúde e educação. Unas 500 personas en cada una. Nada parecido a lo ocurrido en junio de 2013 durante Copa Confederaciones.

Protesta de trabajadores del sector Cultura. Rio de Janeiro.

Compré el periódico para enterarme de algo. En el hostel que pernoctaba no se hablaba mucho del tema. Ni siquiera se hablaba tanto portugués, servía bastante más el inglés.

O Globo del domingo 1 de junio traía resultados de una encuesta, entre ellos que más del 70 % de la población quería disfrutar de Nossa Copa y no irían a protestas. Otros titulares decían que más de un billón de reales se movería en Rio durante el evento y que la ciudad esperaba recibir unos 950 mil turistas !Yo y mis chirilicas éramos noticia!

Entre otros temas, el periódico destacaba el caso de un policía que fue flechado por un indígena durante una protesta días atrás en Brasilia y que el ejército asumiría la seguridad de las selecciones.

En las notas deportivas los posibles titulares: Julio Cesar, Daniel Alves, David Luiz, Dante, Henrique, Marcelo, Luiz Gustavo, Paulinho, Hulk, William, Oscar, Neymar, Fred y reseñas del triunfo 4 x 0 de Brasil sobre Panamá, amistoso recién disputado en Goiânia.

Tá tudo pronto, decían los jugadores en la tele.

Salí a la calle para conocer el ambiente. Fui al Largo da Carioca y encontré a chicos y grandes intercambiando las tarjetas del álbum, televisores “baratos”, y comerciantes con banderas, trompetas y camisas. Un amplio surtido para el aficionado. Dejé Rio y me fui a Brasilia. Me esperaba mi familia brasileña con quienes disfrutaría dos partidos desde la comodidad de un sofá.  

Comercio en Largo da Carioca. Rio de Janeiro

Brasil – Croacia. Jueves 12 de junio. Desde días atrás las familias coordinaron lugar, comida y bebida. Residía en Cruzeiro Novo, en un SHCES o Setor de Habitações Colectivas Econômicas Sul, y me desplacé a las cercanías de la UnB (Universidade de Brasilia) donde alguna vez pensé estudiar.

Son las 4:00 pm. Las calles están más vacías que de costumbre. Somos unos 15 emocionados en un segundo piso. Tenemos plasma, cerveza y comida. Comentan que la inauguración no estuvo a la altura. É a Copa! El show ha sido una bosta. Debieron incluir a Ivete Sangalo.

Arranca el partido. Como lo predije, Brasil comenzó perdiendo. Autogol de Marcelo. Nadie sabe qué cara poner. Luego, con mucha samba, como debe ser, tres goles del anfitrión y que comience la fiesta.

Compartiendo con familia Rezende en casa de Livia y Marcello.

Brasil – México.  Martes 17 de junio. Duelo latino. México en portugués suena a mueve el culo. Mexe o cú. Mismo lugar, misma compañía. El goleiro mexicano ha sido un héroe y se ha impuesto ante todos los balones que iban hacia el fondo de la portería. Final aburrido, sin goles. Recordamos que es martes y que mañana se trabaja. Nos despedimos y regresamos a casa.




Brasil – Camerún. Lunes 23 de junio. Arraial d´ajuda, Porto Seguro, Bahia. Estoy en la calle Mucugê, a rua mais charmosa do Brasil, sin donde sentarme pero en el bar más abarrotado de la zona: La Morocha. Pantalla gigante, música en vivo, gente guapa y cervezas a precio tres veces más de lo normal. Fiesta de goles y de rock and roll. Un día antes mi cumpleaños había sido un domingo gris sin ninguna felicitación. Hoy parranda, amigos y amor. Brasil 4 – Camerún 1. Brasil clasificado y líder de grupo.   

Brasil – Chile. Sábado 28 de junio. Nuevamente fiesta en La Morocha. Un mar de aficionados de verde con amarillo y al centro cinco orgullosos visten camisetas rojas y cantan en español su himno. Gol de Brasil y todos olvidan a los amigos rojos quienes minutos después saltan emocionados. Brasileños se llevan las manos a la cara y no creen en el empate. Sufrido partido que llega hasta los penaltis donde Brasil se impone. Más Rock and Roll.

Calle Broadway en Arraial d´ajuda. Porto Seguro.

Brasil – Colombia. Viernes 4 de julio. Piracanga: Centro para el Desarrollo Humano en Itacaré, Bahia.   Hay una casa, de entre 50, donde van a pasar el partido. Todo interesado estará allá. El costo es de R$5.00. Hay bocadillos y bebidas. Desde el minuto siete el capitán Thiago dá confianza a la torcida. James Rodríguez asusta casi al final, pero nada que impida el pase a semis. Brasil 2 – Colombia 1.

Brasil – Alemania. Martes 8 de julio. Misma casa en Piracanga. Duelo definitivo. Lluvia de goles alemanes. Nadie cierra la boca y se miran como perdidos, buscando algo. Ninguém merece. A cinco minutos del final, el dueño de casa apaga la tele. Funciona con energía solar y es mejor ahorrar. Caras largas. Martes negro. Brasil fuera de su copa. Después de esto deje de ver partidos. Para mí y para miles más la Copa había acabado.

Caminando por la playa hacia Piracanga.

Vi por casualidad los últimos minutos de la final. Nada espectacular. Hasta hoy me entero que Brasil además perdió su disputa por el tercer puesto contra Holanda.

Como ya dije, el fútbol nunca me ha gustado mucho. En los intramuros era tan malo que mis compañeros me dejaban usar la camiseta 10. Se decía que era la del mejor jugador. Una de tantas ironías escolares. Me gusta el rugby y me imagino que quienes se emocionan jugando fútbol sienten como yo cuando hacia un try o recibía un buen pase.

Ya de regreso en El Salvador. Trabajando en Guacotecti. Bendiciones.

sábado, 26 de julio de 2014

Piracanga


Aprender a vivir no es algo que te enseñen en la escuela, tampoco es tarea de tus padres y ni te imagines un manual con instrucciones. Se aprende con el tiempo, con los triunfos y fracasos. Con los que te rodean. Aprender a vivir depende más bien de decisiones. Aprendiendo. 

Aprendiendo.

Estoy tratando de escribir al menos un post por mes desde que inició el 2014. Con suerte lo mantengo, así que ¡aquí va el séptimo! Escribo frente al mar de Bahía donde disfruto uno de los mejores regalos que he podido darme en la vida.

Primero de julio. Despertar en Itacaré. El día anterior, la vida había sido ocho horas en un autobús.  Me había propuesto llegar aquel martes a Piracanga. No conseguí coordinar transporte así que la opción fue caminar por la playa, siete kilómetros.


Antiguo puerto de las balsas, Itacaré.

Mi equipaje son una mochila de 36 litros y un maletín donde cargo este pesado computador. Pero bien que lo traigo, que si no, no conseguía picotear estas letras. No es mucho peso, me consolé. 
 

Antes de salir compré un mosquitero, sin saber lo tanto que me iba a servir; y aun así, al menos 50 bichos me han picoteado entre la muñeca y los dedos. También compré lo necesario para hacerme un macarrón. Una de las instrucciones antes de llegar era: “Usted es responsable por su comida”.


Me salió una nueva  maletica que ya con 1.5 litros de agua me pesaba unas 12 libras. Allá va aquel valiente, como burrito de carga, hacia un lugar desconocido. Dispuesto a caminar por una playa sin saber el oleaje y bajo el ardiente sol del mediodía. Quién dijo miedo.


-     Bom día senhor, voce pode me atrevessar o rio?

-     Posso


Una vez frente al mar y una playa infinita, me amarré bien la mochila, me descalcé y comencé andar. Canté, grité, corrí… nadie podía oírme o espiarme. Me reí.

Seguí caminando y al cabo de 10 minutos comenzó a atacarme el sudor, el dolor de espalda, el agotamiento... El peso era de más y la maletica incomoda. Paré. Descansé. Me dije loco y me sentí triste. Aguebado.


Como en otras ocasiones, agarré valor de donde pude y me levanté. No era para tanto. Caminé, caminé y caminé. Quería avanzar una buena parte, así que continué y aunque no aguantaba el cansancio me decía a mí mismo “dale un poco más”.


Después de una hora sin detenerme logré ver gente. Me alivié. Al mismo tiempo encontré una palmera y caí tumbado. Dos jovencitas en bikini se acercaron. Me les lancé y pregunté si acaso sabían dónde era Piracanga.


    -     É aí mesmo, depois daquelas pessoas na praia

    -     Muito obrigado


Desde la playa, la eco aldea me pareció un exclusivo y lujoso hotel. Sin saber por dónde entrar, me fui acercando, atravesé el río con las maletas alzadas, y aunque había mucha gente, nadie me dijo nada.

Me acerqué a una pareja: Hola, soy Eduardo, vengo a la Escuela de Servicio, acabo de llegar… por la playa. Ambos me sonrieron e indicaron donde esperar.

Atardecer.

Hace unos 10 años, una líder espiritual soñó con Piracanga y emprendió una búsqueda que la trajo hasta Itacaré, un pueblito en la conocida como Costa del Cacao, en Bahía, Brasil. Desde entonces, los Inkiry, quienes comparten el sueño, se instalaron en las arenosas propiedades.


Los Inkiry son ahora unas 50 almas, entre ellos varios niños, y son el núcleo de este Centro para el Desarrollo Humano y Eco-Vila. Tienen su propia escuela y universidad. Hay un Centro Holístico donde ocurren las principales vivencias. Ahí también tiene lugar lo que vendría a ser el parque, la iglesia, el mercado, un hotel, un restaurante y la oficina de la comunidad.

Además de la tribu, aquí tienen  su casa unas 50 personas más, ellos viven en la Eco-Vila. Estas personas no forman parte de la tribu pero comparten su visión de mundo y su modo de convivencia.

Sus constantes visitantes, que llegan para realizar cursos, retiros o voluntariado, son también alrededor de 50. Esto deja una media de 150 personas interactuando en este pedazo de paraíso.

La Escuela de Servicio es la oportunidad para conocer diversos proyectos que se desarrollan desde el Centro Holístico. Yo comparto una casa con gentes de Brasil (3), Argentina, España, Uruguay y Venezuela. Antes de llegar acordamos trabajar en Piracanga seis horas al día.


Maíra, Sandra, Alexandre, Lú, Yo, Pedro, Santi, Rosa y Thomas.

En mi caso, por las mañanas hago Permacultura y por las tardes soy ayudante de carpintero. También podría trabajar como chef o como artista. Ya lo hice, pero preferí plantar y oler madera. 


La cocina de nuestra casa es vegana y tiene muchos sabores, entre ellos el salvadoreño. Mis compañeros se derriten con la sopa de frijoles y los frijoles fritos.

Cocinar nos junta para compartir ideas, sabores y risas. Somos ocho extraños. Personas que nunca antes nos vimos. Nos une el reto de vivir en armonía en una misma casa. 

Casa comunitaria de la Escuela de Servicio.

Mi rutina aquí es acordar y caminar en silencio hacia la oca del yoga, luego correr por la playa recibiendo los primeros rayos del sol y entrar chulón en las tibias aguas.

Después del desayuno de los campeones me voy al trabajo, a divertirme con la tierra. Sonriente y con ganas. Por las tardes, después de la respectiva siesta o lectura, juego un poco con madera, lijas y barniz.

En las noches siempre hay acción. Conciertos, bailes, conferencias, diversos tipos de vivencias. Yo incluso estoy en un club donde hacemos música con objetos.

Me voy a la cama a las nueve, duermo tranquilo y descanso. Aquí son tres horas antes que en El Salvador; es decir, que cuando aquí van a ser las nueve, allá van a ser las seis. Es algo que no me saco de la cabeza. Quizá porque se acerca mi regreso. Por la añoranza a mi paisito.

La próxima semana me voy al Pelourinho, el último, o el primer, destino de este gran viaje.

Arnaldo Antunes en vivo