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lunes, 16 de diciembre de 2024

Lempira

El indómito líder lenca conocido como Lempira es el tema central de este post. Los voy a llevar a la cueva donde el indígena se guarnecía en las agonizantes luchas contra los españoles.

Me gusta pensar que este personaje histórico, reconocido como el primer héroe nacional de la hermana república de Honduras, descansaba en una caverna que, 500 años después, está situada en la jurisdicción de mí municipio Sensuntepeque.

Moneda de Honduras tiene el nombre del caudillo

La cueva de Lempira o la cueva de las juntas no es un lugar conocido ni explotado en ningún sentido. Es un lugar virgen y de difícil acceso enclavado en el paredón de un cerro entre los caseríos Izcatal y Los Naranjos en el cantón Nombre de Dios.

Para llegar se necesita un guía, de ninguna manera se recomienda hacer la expedición sin alguien que conozca la zona. Los habitantes del lugar sin duda han escuchado de la cueva pero muchos nunca han tenido la oportunidad de conocerla.

Del lado hondureño este sitio está frente a la aldea La Trinidad, municipio de Piraera, en el departamento homónimo de nuestro personaje. Por su ubicación no cabe duda pensar que aquí Lempira tenía un sitio estratégico para planear su defensa.

Le llaman las juntas porque en el lugar se encuentran el rio Lempa con el rio Negro. Los ríos en este lugar son fronteras naturales que separan a El Salvador de Honduras y del lado catracho a los departamentos de Lempira e Intibucá.

Fue en esta zona rural de ambos países que dio las últimas batallas este cacique quien hizo detener el avance español hasta su muerte.

En el lugar anidan los zopilotes, también encontramos colmenas  

Lempira consiguió unir a las tribus lencas y juntar a más de 30 mil hombres para enfrentar a los conquistadores que los superaban con la fuerza de los caballos y el poder asesino de la pólvora.

El señor de las sierras, como le llamaban, medía apenas un metro y medio pero su astucia y liderazgo lo llevaron a convertirse en el referente indígena de todo un país.

Con su muerte se consolidó el dominio territorial de España cuando le dispararon a traición mientras negociaba un supuesto acuerdo de paz en el cerro Congolón, municipio de Gualcince.

Prometimos volver, pero con chapuzón en Lempa

Mi expedición estaba encabezada por Mario Ramos, padre somasco originario del municipio de Victoria. Nos guio por el camino don Catalino Bonilla y don Guillermo Zavala, residentes de estos montañosos parajes de Cabañas.

Nos acompañó además Roxana Cruz, presidenta de la ADESCO de la comunidad, y David, quien nos llevó hasta el inicio del sendero de la manera más segura en su pick up todo terreno.   

Mientras los militares españoles se desorientaban en las honduras de Honduras, nuestro capitán de guerra meditaba en la cueva sobre aquel ataque cobarde que cambiaría la historia de este territorio.

Todo esto pude meditar en aquel paseo que me brindó la oportunidad de conocer esta zona de Sensunte. Invito, a quien se anime, a visitar la cueva de Lempira y a conectarse con un pasado más bien reciente que marca y define nuestra identidad y cultura.

Aquí existió el indio Lempira


martes, 31 de diciembre de 2019

Boda de oro

Mis tíos Matilde y Luis cumplieron 50 años de casados. Su secreto para permanecer durante tanto tiempo juntos es la paciencia. El pasado 28 de diciembre en el Casino Amigos de Cabañas, en Sensunte, celebramos su boda de oro.

Mis tíos y primas junto a Marito Rivera 

El matrimonio Membreño – Portillo  vive en Texas, Estados Unidos. Se fueron a finales de los años 80´s  como tantos compatriotas que migraron en aquel tiempo, no solo por la guerra, sino también para encontrar mejores condiciones de vida. Al poco tiempo también se lograron llevar a sus hijas, mis primas Chayi, Pati y Ani.

La mitad de la vida de mis tíos ha sido en el país del norte, pero desde que son ciudadanos todos los años vienen a Sensunte para saludar a amigos y conocidos que tienen por acá. Una vez le pregunté a mi tía “por qué no van a pasear a otro país”. Me respondió que para ellos no hay nada más valioso que abrazar a quienes por aquí han dejado, entre ellos yo.

La fiesta fue memorable, se puede decir aquel cliché de “tiraron la casa por la ventana”. Yo serví como maestro de ceremonia y me divertí mucho. Es la segunda vez que hago ese trabajito en una boda. No es que sea un experto pero después de un par de drinks se me va el miedo escénico y entro en confianza.   

También valoro un par de comentarios que gente que no conozco me hizo esa noche con respecto a mi padre, quien partió hace más de 20 años. “Usted es hijo de David verdad… es que tiene mucho parecido con su papá”, me dijo una señora con una sonrisa sincera.  

Al 2019 le faltan seis horas para terminar. Yo no me quería quedar sin mi publicación mensual así que aquí les dejo este par de fotos sobre la boda de los tíos. Feliz año nuevo para todos allá afuera, nos seguimos escribiendo y leyendo en el 2020.

Un día antes del party. Afinando detalles.

lunes, 25 de noviembre de 2019

Bárbara


En un mundo dominado por hombres, Bárbara desobedeció a su padre, y a todo un imperio, para encontrar su verdad. El destino excepcional de esta joven la llevó a los altares cristianos. Es un personaje histórico que me invita a conocerle y a presentarlo ante ustedes. Es la patrona de mi pueblo Sensuntepeque, donde estamos recordándola.

Conocida como Bárbara de Nicomedia o santa Bárbara


Un par de horas en Internet son suficientes para recolectar algunos datos e imaginar la vibrante vida de Bárbara. Este no es un artículo riguroso en información sino más bien un acercamiento a realidades y leyendas distantes.

Bárbara era una hermosa veinteañera nacida en una familia noble romana. Vivió en Nicomedia, una de las capitales del imperio romano, entre los siglos III y IV. De esto hace más de 1700 años así que imaginen lo subjetivo que puede ser escribir al respecto.

Pues bien, la muchacha era como una princesa con todo a su disposición y de un talento superior. Amiga de la razón y el amor, Bárbara defendió sus ideas hasta la muerte y ahora posee los títulos de santa, virgen y mártir en la religión cristiano católica.

Fue su propio padre, Dióscoro, el que la decapitó cuando la joven tenía la maldita edad de 33 años. El padre, un fanático servidor del imperio romano, no soportó que su hija lo contradijera y abrazara la fe cristiana.

Ese mismo día que la mató, un rayo acabó también con la vida de Dióscoro. Justicia divida tal vez. El padre, ciego de angustia por la rebeldía de la hija, prefirió cumplir con las leyes humanas y cometió algo tan inhumano como el parricidio.

El culto a Bárbara fue confirmado en 1568, es decir que es oficialmente santa desde hace 451 años. Tuvieron que pasar más de mil años desde su trágica muerte para que la iglesia la reconociera como tal.

Con 300 años es la edificación más antigua de Sensunte  

Sensuntepeque es una población de origen lenca que habría sido fundada a finales del siglo XV. Un poco más de 100 años después, la pequeña aldea fue conquistada, en primera instancia, por pipiles quienes bautizaron el lugar como Centzuntepec, que se traduce como cerro grande.

Hace unos 500 años, los españoles llegaron por estas tierras, para conquistar, colonizar y someter a los nativos a la religión católica. Sensunte no fue la excepción.

La que hoy conocemos como iglesia Santa Bárbara, en el centro de la ciudad, se comenzó a construir allá por 1719. Es quizá el edificio más antiguo del pueblo.

Sin embargo, los frailes dominicos, encargados de inculcarnos la fe cristiana en estos lares, habrían decidido con mucha anterioridad que la santa patrona de esta tierra fuera santa Bárbara, por eso algunos mantienen que este 2019 estamos cumpliendo 410 años de estar bajo su rojo manto.

Me he quebrado la cabeza buscado algún indicio que me alumbre el por qué los dominicos eligieron a esta virgen para Sensunte de entre el nutrido abanico de santos que se manejan. Me doy por vencido y solo voy a decir que quizá los frailes pensaron que aquí el cielo tronaba mucho y que lo mejor sería dejar al pueblo bajo el patrocinio de la santa de los truenos.

Calle principal de Nicomedia en 1882, ahora Izmit (Turquia)

Pues bien, queda sin resolver exactamente desde cuándo o por qué santa Bárbara es la patrona de Sensunte. Ojalá este post toque las entrañas de alguien que maneje un discurso más certero y me comente. En lo que a mí concierne, prefiero seguir imaginándome la palpitante vida de Bárbara, antes de que llegara a estas tierras con sus dotes de virgen. 

Resulta que Nicomedia fue una antigua ciudad en la península de Anatolia, justamente donde hoy se ubica la ciudad turca de Izmit, a unos 100 kilómetros al este de Estambul. Cuando Bárbara vivió, el imperio romano dominaba gran parte de Europa y Asia y eran sus leyes las que regían la vida de todos.

La religión romana era, en alguna medida, tolerante con las religiones extranjeras y básicamente consistía en cultos privados, que unían estrechamente a las familias, y públicos, que estimulaban el patriotismo y el respeto al Estado.

Retar las leyes romanas en base a creencias religiosas era condenarse a muerte y fue justamente eso lo que Bárbara hizo. Esto podría haber pasado desapercibido si la joven no fuera la hija de Dióscoro, quien en aquel entonces era el sátrapa de Nicomedia, es decir el gobernador y representante del emperador. Pero el destino fue otro, lo de Bárbara era realmente escandaloso.

Poco se sabe de la madre de Bárbara, quien habría muerto cuando nuestra virgen era una niña así que su crianza recayó exclusivamente sobre el padre. Tan “especial” era Bárbara para Dióscoro que éste decidió encerrarla en un castillo para que la joven no se casara tan joven, pues creía que solo alguien muy afortunado la merecía y había que esperar con paciencia a esta figura.

Aun en su encierro, la joven fue educada por poetas y filósofos. Nada le faltaba, tenía doncellas a su servicio, una vida muy cómoda que le permitió cultivarse intelectualmente, sin duda algo extravagante en su época donde eran únicamente hombres los que gozaban de esos privilegios.

Durante un largo periodo de ausencia de su padre, Bárbara se convirtió al cristianismo, fue bautizada y con la mentira que querer un baño en la torre donde estaba encerrada, mandó a construir una tercera ventana, que para ella representaba, con un excelente camuflaje, la santísima trinidad.

Tras la decapitación, Dióscoro fue alcanzado por un rayo que lo mató

Dióscoro regresó y no tardó en descubrir lo que había pasado en su ausencia. Bárbara se mantuvo firme en su fe y cuestionó el modo de gobernar de los romanos, de quienes su padre era fiel servidor.

En aquel entonces, lo cristianos eran tratados con crueldad y se cometían abusos como matar a una esclava cristiana por el simple hecho de no encender el incienso a los dioses paganos, como Júpiter, a los que los romanos adoraban.

Bárbara habría insinuado que era absurdo venerar a un emperador, comentarios que llegaron hasta Roma desde donde se envió a emisarios para verificar aquellas deshonras. Dióscoro se vio obligado a probar su lealtad y a intentar, de todas las maneras posibles, recuperar el control sobre su hija.

Pero a Bárbara nada la hizo cambiar, se escapó con ayuda de fuerzas sobrenaturales, como cuando una piedra se abrió para que ella pudiera esconderse, pero al final fue capturada, juzgada y condenada a la decapitación.

¿Qué habrá motivado al padre para ofrecerse él mismo como verdugo? Quizá mostrar servicio a sus superiores políticos, que al final, igual que todos, vieron con horror el hecho de que un padre le cortara la cabeza a su propia hija.

Yo escucho sobre santa Bárbara desde mi infancia. Cuando llovía y tronaba duro mi madre decía “santa Bárbara bendita”. Es patrona en varios poblados de España y algunos en Colombia, México, Costa Rica, Venezuela, Perú, Ecuador y Panamá. En El Salvador patrona de mi querido Sensunte y no sé si de algún otro lugar.

Este próximo 4 de diciembre conmemoramos, el nacimiento o muerte (Internet no se pone de acuerdo en cuanto a esto) de Bárbara de Nicomedia, la joven que hace más de 1700 años soñaba con alcanzar un relámpago y fue fiel a sus ideas hasta la hora de su muerte.

Retrato de Santa Bárbara, por Francisco Bayéu, en 1767

jueves, 8 de noviembre de 2018

SensunteUrbe

Urbe ha nacido para llevar a los sensuntepecanos información de calidad concerniente al terruño amado. Personas, lugares, acontecimientos… todo lo que merezca un eco sobre Sensunte está aquí. Por cierto esta es la entrada número 100 de este bloguer! Ujuuuuu  


Nuestro logo destacando los 400 cerros

Comenzó como una plática con mi colega y amigo de infancia José Luis Rodríguez Guevara, más conocido como Jose, así sin tilde.

Fue él quien me lo propuso y ahora ya tenemos esa plataforma, que era solo una conversación, pero que ya se ha establecido, al menos en el cyber mundo, donde gustamos a muchos.

Ambos somos profesionales de las comunicaciones y amamos ese pueblo lleno de cerros llamado Sensuntepeque. Fue todo lo que necesitamos para comenzar a darle forma a Urbe.

Decidimos comenzar con entrevistas a personas que nos parecen interesantes. No la entrevista encajonada de siempre sino irnos a una locación característica del pueblo donde se pueda conversar con pasión y sin ataduras.

Así nos montamos en la chicao con Laura, fuimos al parque Cabañas a platicar con Nin, vino Poneto de España y lo abordamos en la Canchita y nos fuimos a reír a la peluquería de don Armando Bulla. La próxima es una charla que mantuvimos con el Seco Aldana caminando en la Longi.

Yo nunca me imaginé frente a cámaras, pero debo confesar que en Urbe nunca he sentido nervios de mostrarme al público. Claro que no ha sido fácil, voy aprendiendo en el camino y me siento satisfecho con lo que hay hasta ahorita.

Cayendo en la demencia de los selfies

Cada vez que hablamos con Jose nos inundamos de ideas y cosas que podemos hacer con Urbe. Me gusta porque la amistad nos permite ser flexibles en cuanto a propuestas y receptivos a las críticas.

Queremos hacer muchas cosas, crear alianzas estratégicas, tener responsabilidad social y darle a Sensunte ese espacio de comunicación adeudado.

Suscríbanse a nuestro canal de YouTube o den Like a nuestra fanpage en Facebook para no perderse los detalles de esto que apenas comienza.

domingo, 1 de octubre de 2017

Maura

Hace unos días tuve el privilegio de conocer y cruzar palabras con doña Maura Echeverría. Me instó a seguir escribiendo y a leer a los buenos. La poetisa sensuntepecana es una amorosa abuelita que transmite paz al declamar. Por si no la conocen aquí les dejo unos datos.

Maura de la Cruz Vitelia Echeverría Gutierrez

Oriunda del cantón San Matías, Maura nació el Día de la cruz en 1935. Tiene 82 años y vive en San Salvador, pero seguido visita su casa en el barrio San Antonio de Sensunte.

A pesar de su edad, se nota que tiene múltiples actividades, una mente lúcida y a Eunice, una hija con funciones de manager de su carrera literaria.

Carrera que suma unas 15 publicaciones, poemarios en su mayoría que hablan de la familia, el amor, el dolor… la vida misma.

Me dijo que tiene una novela engavetada, que no ha llegado el momento de su salida y que por en cuanto es feliz escribiendo poemas, últimamente enfocados a la niñez.

La cancha de la escuela "Los Llanitos" en Sensunte lleva su nombre desde 1980

Maurita descubrió desde niña que se llevaba bien con las letras. Estudió para profesora y dio clases de Sociales en la escuela Fermín Velasco y el instituto de Sensunte.

Siendo maestra escribía sus versos pero no los compartía porque pensaba que aquello quizá no tendría ningún valor. Al nacer Eunice, en 1963, asegura que ya no pudo contener el torrente poético que le brotaba.

En 1969 se fue a la capital para trabajar en la Televisión Educativa. Allá tuvo la oportunidad de ver la seriedad en los ojos de Salarrué y visitar a Claudia Lars quien ya muy enferma le instaba a seguir escribiendo.

“Sentía un gran aliento para continuar al escuchar sus palabras”, dice.  

Otros escritores le dijeron que sus poemas no estaban mal, que buscara sinónimos, que puliera lo que ya tenía. Fue así como se aventuró a participar en certámenes. En Sensunte ganó en la rama poesía los primeros Juegos Florales en 1975. Ya para 1980 publica “Voces bajo mi piel”, su primer libro.

Luego se vienen “Sándalo” 1982, “Ritual del silencio” 1984, “Cundeamor” 1985, “Con la vida a cuestas” 1989, “Desde el amor” 1990.

Para aquel entonces dirigía la televisión pública y diseñó el programa “El Cipitío” interpretado y sostenido exitosamente por más de 26 años por Rolando Menéndez.

En el 91 se jubila y tiene más tiempo para parir nuevos títulos: “Distancias” 1993, “Laura” y “Confidencias con mi nieta” 1997, “Otoño en el corazón” 2001, “Poemas para Eunice” 2006.

En el 2007 recopila a 33 escritores salvadoreños en “Sol de cariño” una antología con poemas enfocados en niños.

“No sé desde qué siglos fue programado mi viaje / No sé qué edades presionan mi cerebro”, así comienza “De oriente a poniente” el primer poema de “Travesías” su libro número 13 publicado en 2009.

“Mundo de chocolate” 2013 y “Flautas y astronautas” 2017 son sus más recientes publicaciones. Se trata de poemas enfocados hacia la primera infancia.

“La poesía hace en un niño que pronuncie bien las palabras porque las ve escritas, mejoran la ortografía, agiliza la memoria y provoca en él la creatividad. Mi intensión en por lo menos generar una sonrisa en ellos”, dice la autora.

"La lectura instruye, prepara y enseña"

El año pasado la primera calle poniente en Sensunte fue nominada Maura Echeverría. Ella dijo que esta es su tierra más amada. “…aquí está el entorno de mi infancia… bajo el cielo más hermoso de la tierra”, pronunció.

No conocí a Luciano Hernández y menos a Doroteo Vasconcelos, dos ilustres de mi pueblo del siglo XIX. Sin embargo le acabo de mandar una solicitud de amistad a Maura en el Facebook, chis. Y se me hincha el orgullo al conocerla.

También el año pasado el ministerio de Educación la nombró como parte de los 20 maestros legendarios del país y bautizó con su nombre un concurso de literatura infantil que dejo seis ganadores a principios de año.

El pasado agosto conocí finalmente a doña Maura y me decidí a escribir este post sobre ella. Gracias por tanto nía Maurita.

En la presentación de Flautas y astronautas en Sensunte el libro tenía un costo de $4.00

lunes, 26 de junio de 2017

SensunRock

No soy aficionado al rock. A mí me gusta la música en general. Preciso más en ritmos y sonidos que en etiquetas. Por eso mi playlist va con todos. Lo que sí tengo son muchos amigos roqueros. El rock es para ellos como el Axé de los bahianos en Brasil. Una palabra positiva y tan amplia que es complicado describir. Un sonido que te da buena onda. Incluso un estilo de vida.

Mientras departían, y para celebrar un cumpleaños, mis cheros roqueros de Sensunte organizaron un festival musical. Un evento salido de la mesa del bar que tuvo una excelente organización y fue un rotundo éxito. Un sueño compartido entre una comunidad de cuates que marcó historia en mi querido pueblo.

La primera edición del SensunRock tuvo lugar la tarde - noche del pasado sábado 24 de junio en el local conocido como Garibay Gutierrez, en los cerros de Sensuntepeque, Cabañas.

Sinergia, el grupo de Arecio de León y sus hijos Arecio jr (13) y Eric (7) aperturaron el toque. Luego llegó don Chente Sibrian, un icono del rock salvadoreño, que vino como a bautizar el evento. "Hay conciertos a los que solo 20 llegan, ustedes están empezando y miren que montón de gente, sigan adelante", dijo emocionado. 

También se presentó Zementerio, En Memoria, Los Criminis, Fleshless Entity, Vivora, Renegado y como invitado internacional Mofiboseth, de Honduras. Nos deleitaron con géneros como Heavy, Death y Thrash Metal; Harcore, Hard Rock y Punk.  

Felicidades cabrones! que viva el rock! 

Sinergia, con apenas poco más de un año tocando, abrió el concierto y encendió los ánimos en la Gari.


Con Zementerio el rock se empezó a sentir en las venas y comenzó el Mosh.

Siempre discreto y presente Chente Sibrián (69) integrante de Bronco.

Para el Sapo valió la pena pagar los $3.00 de la entrada.

Queremos más de esto en Sensunte, que ya venga el SensunRock 2018!

lunes, 6 de mayo de 2013

Tener casa es barrer la casa

Hay que cuidarla. Estar pendiente de las goteras. Desempolvarla.

Que sino se avejenta.

Construirla da tanto gusto y trabajo que uno termina enamorándose de aquel pedacito de suelo, paredes y techo. Ese espacio donde las gentes acumulan babosadas.

Estoy construyendo mi casa y de piloso le he puesto nombre. Se llama Tamarindo. 

Aquí les comparto esta love story:






¿Cuántas veces hemos  visto casas que nos gustan, tal vez no en su completo, pero hay algo en ellas que gusta bastante, tanto como para tratar de reproducir esas formas?

Pues ese es mi caso. Yo voy armando mi Casa Tamarindo copiando ideas de los lugares en los que he vivido o paseado.

La Antena

Mi casa está en un lugar conocido como La Antena. Se llama así porque allá por 1970 el gobierno instaló en ese lugar una antena que retrasmitía la señal de la televisión y la radio nacional.

Durante la guerra fue derribada. De aquella estructura metálica, que seguro aportó al entretenimiento de muchos, solo quedó la herencia del nombre. 

Ahora La Antena es un caserío del cantón Tempisque, municipio de Guacotecti, departamento de Cabañas, El Salvador, en América Central.

Se trata de un potrero de aproximadamente nueve manzanas propiedad del Estado salvadoreño.

Un 40 % está lleno de pinos, eucaliptos, tecas y otros árboles. En otro 40 % hay dos maltrechas canchas de fútbol y una de basquetbol. El resto se puede decir que está poblado. 

En la comunidad hay 420 almas, según un censo del ministerio de Salud.

La mitad de los habitantes compró su parcela fuera del área estatal.

La otra mitad construyó su casa ahí porque no tenían adonde más ir.

Al terminar la guerra y con el ok del gobierno se fueron quedando al interior de una palizada y nunca han salido de ahí ni logrado un documento que los acredite como dueños.
  
Mi casa está a lado de La Antena. Si van por ahí se darán cuenta que ya es muy popular la casa de adobe que está haciendo el muchacho colocho, el hijo de don David o el hermano de “Jaime Sancocho”.

Casa Tamarindo, abril de 2013.



2012

Después de una buena paseada por cinco países regresé al mío en marzo de 2012 con el objetivo de construir una casa.

Pero no una casa común, sino mi casa, la que voy armando en el camino y a mi gusto. Una casa sobre todo sustentable y armónica. 

Lo que tenía era un pedazo de tierra heredado y un montón de ideas. Me dispuse primero a medir y cercar el área. No me fue difícil encontrar ayuda. 

Dos ex trabajadores de mi papá me ayudaron tres días, pero al siguiente lunes no llegaron y como eran mis primeros mozos pensé que quizá era yo un mal patrón.

Nada de eso. Después me enteré que mis empleados no habían llegado por estar de goma.

Me terminó de ayudar El Comandante, un lisiado de guerra, y don Adán, un tío González que me salió en el camino.

El cerco, principalmente de brotones de jiote y tempate, floreció a los dos meses de sembrado. Cabal me dijo mi abuela “este es el tiempo para brotonear”.

Hice los cimientos para la casa y compré el material para hacer los adobes, iba todo viento en popa cuando de pronto… lluvia.

Nadie hace casas de adobe en época de lluvia, pero como este arquitecto es primerizo no sabía.

Para no perder el impulso me propuse a preparar todo para comenzar la casa al inicio de la época seca. Construí un baño ecológico que a la vez serviría de bodega e instalé el agua potable. 

No podía comenzar la casa sin antes instalar el agua potable.

¿Cómo va la casa? Me preguntaban. No he comenzado aún, les decía. Y entonces me miraban como pensando “esa casa es pura paja”. Pero yo sabía lo que hacía. Lo que necesitaba era tiempo y condiciones adecuadas.

Las condiciones fueron adecuadas para otra cosa: la siembra. Sembré frutales y maderables, arbolitos que quiero como si fueran hijos. Que me entristecen cuando se los comen los zompopos y me llenan de alegría cuando compruebo su crecimiento y desarrollo.

Cuando menos sentí ya era diciembre. Ya no llovía.

Adobes 

Cada vez que veía el cerrito que formaban las cuatro camionadas de tierra blanca pensaba “esta es la peor inversión que he hecho en mi vida”.

Buena parte de la tierra se perdía con la lluvia y solo podía protegerla mientras tanto con plástico. 

Finalmente me aventé a hacer los adobes. Tres vecinos de la Azacualpa me ayudaron durante tres semanas. Hicimos 1,600 adobes, más o menos 100 por día. 

Se trata de adobes reforzados tipo TAISHIN, hechos con 4 cantidades de tierra blanca por 1 de barro. Yo además les puse zacate de arroz. “Pa´que amarre”, me dijo la sabiduría popular.

Los adobes necesitaron más de 15 días de secado al sol. Quedaron cachimbones. 

Los adobes parecían quesos gigantes.


Sin embargo, estaba preocupado por su fragilidad a la hora de trasportarlos. De Ilobasco a Guacotecti hay al menos 25 kilómetros. Una buena prensada fue la solución. En cuatro viajes que hicimos ni un solo adobe se quebró.

Camping

Ya con los adobes en el puesto y un sol radiante no había más que aventarse a construir la casa. Un joven albañil se entusiasmó como yo en la tarea y el 11 de enero comenzamos la construcción. 

Conté con la asesoría y capacitación de FUNDASAL, una oenegé involucrada en el proyecto TAISHIN. Ellos nos explicaron principalmente como amarrar las varas de castilla, algunos tipos de repello y afinado.

De ahí en adelante todo fue sentido común entre el manual de las 10 adobe-claves, el albañil, los ayudantes y yo. 

Mientras todo esto pasaba, un campamento se instaló por dos meses a un lado de la que sería la casa.

Claro que tuve miedo. Era yo solo con una hondilla en medio de la nada en una zona estigmatizada como peligrosa. A pesar de eso, nunca me ha pasado nada violento o referente a maras en La Antena. Nunca.

Para mi ventaja conté con buenos amigos y amigas que llegaban de vez en vez a compartir comida, un cafecito o simplemente a platicar.

Con solo que ellos llegaran y me dijeran “Guayo que bonita te va quedando la casa” la cara de cansancio me cambiaba y me daban más ganas de seguir haciendo bien las cosas al día siguiente.

Gracias Gorda, Flowers y Yamilek. Las extraño...


Cuando desmonté finalmente el camping me sentí triste. Era una cosa absurda porque ya tenía un techo donde protegerme. Metí las cosas en la casa y cerré la puerta. Era mi primera noche en mi primera casa.

La emoción que pensé vivir en ese momento no la sentí. La vengo sintiendo desde que me puse a cercar el terreno. Y la voy a seguir sintiendo a medida vaya ampliando la casa.

Cuesta decir “pase adelante”. Quien invita a pasar a su propia casa sabe a lo que me refiero.

Tamarindo: Casa sustentable y granja orgánica es un proyecto que vivirá hasta el final de mis días. Se trata de tecnologías apropiadas, permacultura, espiritualidad, rescate de tradiciones, respeto al planeta y apoyo a economías locales.

Se trata de reproducir un estilo de vida en sintonía con los recursos del planeta.









¿Quién construye una casa y se va? Es lo que me pregunto.

La dejo en muy buenas manos, con gente que comparte mi visión de vida. La retomaré tan pronto que nuevos recursos e ideas confluyan en la Casa Tamarindo.

Tener casa es extrañar la casa.