domingo, 23 de febrero de 2014

Elicser Elliott

Gracias David. Señor dame Fuerzas. 

Este año surgieron en varios puntos de St Vincent unos que parecen ser de los primeros grafitis que adornan bares y paredes de esta, la bendecida tierra de Hairouna.

Siempre me han gustado los grafitis y murales y los que ha dejado Elicser Elliott aquí no me podrían pasar desapercibidos.

Están en ese tipo de bares que llaman populares, chiquitos, antiguos, el bar de la colonia, el de siempre. En Mango Tree Bar, en Arnos Vale, traz­ó el juego de Domino y sé que hay otros camino a Georgetown, Chateaubelair e incluso en Union Island, también en los barcitos preferidos. 

Ayer me fui a buscarlo pensando que era algún artista local, que me darían el número y le llamaría, pero resultó ser Elicser y lo que me dijeron es que hace un mes no lo veían.

Le puse un mensaje en el FB y para mi sorpresa me contestó que estaba en El Salvador. Aquellas casualidades. Me pidió recomendaciones. Se las dí. A saber cómo le fue.

Conocerlo, al menos virtualmente, me parece grato y con mucha alegría se los presento.  

El muchacho vive en Toronto, nació allá y todo, sin embargo, se crió en St Vincent donde habría despertado al mundo artístico. El papá de Elliott fue un genio de trajes del Carnaval y su abuelo, G.C.H. Thomas, escribió el libro Ruler in Hiroona, un clásico en las West Indies.

Seguramente anduvo aquí por las navidades y dejó esos placazos.

By Elicser Elliott / Mango Tree Bar, AV, SVG

Aquí el sitio de Elicser

viernes, 10 de enero de 2014

El peor regalo de Navidad

Mientras el mundo celebraba el advenimiento de Jesús, el Cristo, miles de caribeños en St Vincent, St Lucía y Dominica abandonaban las celebraciones, y sus casas, en busca de refugio a causa de una inusual tormenta.

Renunciaron a la suculenta cena en familia para dedicarse a salvar el pellejo.


El río Lady Jane desbordado. Foto: Searchlight Newspaper


Se dice, que ha sido la peor catástrofe natural en la historia de Saint Vincent and the Grenadines. Entre las 9:00 p.m del 24 de diciembre de 2013 hasta las 5 de la mañana del siguiente día, es decir, en aproximadamente ocho horas, el cielo lloró 74 centímetros.

Esa cantidad de lluvia acumulada fue suficiente para cagarse en más de 13,000 vicentinos, el 12 por ciento de la población.

La inusual tormenta, como le llaman, mató a nueve personas. Otras tres se dan por desaparecidas, pero hace una semana han dejado de buscarles. “Estaremos pendientes si algo aparece”, ha dicho el jefe de la Marina.

La isla está triste, se percibe en la brisa, se escucha, se piensa y repiensa en la desgracia. Todos la comentan, en el mercado, el autobús, las oficinas, todos tienen una triste historia que contar, personal o de algún conocido.

Colleen James pertenece a una de las mayores comunidades de vicentinos en el exterior, vive en Canadá con sus cuatro hijos. Decidió que pasaría Navidad en St Vincent con toda su familia.

La lluvia le arrebató a su hija menor y a su hermana.

La Policía les advirtió que abandonaran su vivienda, encaramada en la montañosa comunidad de Cane Grove. Algún problema se le presentó al grupo familiar al intentar acceder a la calle principal así que decidieron tomar un atajo.

La correntada sorprendió a Kelsia James, de 18 años y hermana de Colleen, quien acababa de iniciar estudios superiores. Su cuerpo fue rescatado en un lugar no muy lejano de su comunidad.

Para la hija menor de Colleen, Sharlani Headley, de dos años, era uno de sus primeros encuentros con el lugar de origen de su madre, sus raíces, su Caribe, que le fue arrebatado aquella Navidad.

Peor suerte tuvieron cinco miembros de la familia Nanton que perecieron bajo los escombros de su casa en Rose Bank, una pequeña villa en North Leeward, tras un deslizamiento de tierra.

El gobierno de Ralph Gonsalves estima los daños en unos 50 millones de dólares. Los ríos causaron estragos en la infraestructura vial en localidades como Georgetown y Bucament Bay. 


The Caratal Bridge in Georgetown.

Unas 500 casas se inundaron. Se trata de familias que perdieron sus haberes casi en su totalidad. El gobierno ha prometido responder a los afectados incluso con electrodomésticos.

El 40 por ciento de la población va por dos semanas, y contando, sin servicio de agua potable. Servicios como Internet y televisión por cable aun experimentan fallas.

Camiones amontonan lodo a la orilla de la carretera y en predios baldíos. Por donde se mire hay algún estrago de la catástrofe.

Aún hay 250 personas albergadas, la mayoría no tiene donde ir. El río les llevó la casa.

Yo recuerdo esa hora cuando comenzó a llover. El viento traía algo que no era legal.

El cielo se alumbraba a lo lejos, algo que no ocurre con frecuencia aquí, donde no hay truenos y la lluvia va y viene cada media hora.

Aquel 24 la lluvia no cesó. Los ríos se hincharon y se pasaron llevando a las vacas, a las cabras y a todo aquello que no estaba bien asegurado al suelo.

El cariño que le tengo a esta islita, a sus mentadas Granadinas y a los vincentians, me hace sentir tristeza por todos los afectados, principalmente por aquellos que perdieron a un ser querido.

Este país es fuerte y se va a recuperar a la brevedad. Go forward SVG!

jueves, 5 de septiembre de 2013

Reparation

Redemption, que se traduce al español como Redención, no es una palabra común en mi vocabulario. La he oído quizá en rezos, cuando se clama al Redentor, pero aun así me suena extraña, como a herramienta. Al googlearla el buscador me sugirió ir por el significado.

La referencia es “librar a alguien de una mala situación o dolor”. Otros significados hablan de recuperar algo que se había perdido, de cautivos y de libertad de esclavos.

Ahí me di cuenta porque esa palabra no está en mi imaginario. La idea de esclavitud no está marcada en mí como en los caribeños. Aquí se resiente ese doloroso pasado contra los ancestros y ahora se intenta procurar justicia en beneficio de sus futuras generaciones. Pasar de la Redemption a la Reparation.

Kindergarten in Kingstown. 
En St. Vincent las palabras Emancipation, Redemption y sobre todo Reparation se han puesto de moda últimamente.

El uno de agosto está marcado en el calendario de San Vicente y las Granadinas como feriado: Emancipation Day. Ese día cayó jueves y nadie fue a trabajar. Sugerí un “puente” pero aquí no existe eso.

En este contexto tendrá lugar del 15 al 17 de septiembre en Kingstown la Primera Conferencia Regional sobre Reparación. 

En la reunión se debatirá sobre la estrategia para conseguir una “reparación”, de parte de Reino Unido, por la esclavitud y el genocidio de nativos durante la conquista y colonia. Sí, así como lo lee, una Reparación.

Se calcula que más de 12 millones de africanos fueron traídos como esclavos al nuevo mundo y se sabe que, antes de ser descubierta en el siglo XV, esta isla ya era habitada por nativos, quienes la llamaban Hairouna, que humildemente significa “Tierra de las bendiciones”.

De alguna manera u otra, St. Vincent fue colonia británica por más de 200 años (1763-1979).



Tomando en cuenta considerables diferencias, podríamos hacer la siguiente comparación. Si El Salvador ahora celebra 192 años de independencia, St. Vincent va a celebrar en octubre 34 años!

A diferencia de El Salvador, que es una República presidencialista, en St. Vincent la forma de gobierno es una monarquía constitucional.

En 2007, a través de un referéndum, se intentó cambiar la forma de gobierno a presidencialista, pero no se consiguieron los votos necesarios.

Canadá y Australia también son monarquías y al igual que St. Vincent y muchas otras islas del Caribe comparten como jefa de estado a Elizabeth II, quien aparece en las monedas locales de cada país.

Desde 2001 a la fecha, el primer ministro, quien viene a ser como el presidente, es Ralph Gonsalves, un político de centro-izquierda muy cercano a Caracas y La Habana.



No sabría evaluar la influencia inglesa en St. Vincent. Lo que está a la vista son los carros con el timón a la derecha y los jubilados británicos que vienen a vacacionar. Muchos se terminan quedando.

Los intelectuales y académicos involucrados en la Comisión de Reparaciones creen que hay condiciones suficientes para hablar de una auténtica Reparación.
  
Uno de los protagonistas en este proceso es el profesor Sir Hilary Beckles, de la University of the West Indies, quien presentó recientemente en Kingstown su libro “Britain’s Black Debt, Reparation for Caribbean Slavery and Native Genocide”.

Según el académico, el comercio de esclavos habría sido un negocio floreciente hasta su abolición en 1834, hace 179 años. Serían los caribeños de ahora, la quinta generación después de los seres humanos que fueron esclavizados.

La Reparación está recargada en Reino Unido porque fueron ellos los pioneros del comercio con esclavos, quienes más tenían en 1834 y quienes produjeron mayores ganancias.

Lujosas mansiones se construyeron en Reino Unido con fortunas hechas mediante el comercio de esclavos en el Caribe. Como la mansión Harewood. Al terminar la esclavitud, los Harewood era la familia que más personas tenía bajo su dominio. 

Beckles apela con energía el hecho que los ingleses hasta ahora han dicho que lo lamentan, pero que no se van a disculpar. Que si ellos son desarrollados es porque tienen cultura y si el Caribe quiere desarrollo debe ir también por su cultura.

En su libro, el profesor se refiere al enriquecimiento criminal de la familia real, las familias élites, los bancos, el gobierno y la iglesia británica. “Familias y entidades que nunca han dejado de ser las mismas”.

Una población insana y analfabeta es la herencia de la esclavitud para los caribeños. Estudios señalan que un 60 % de los mayores de 60 años padecen enfermedades crónicas y que el analfabetismo no se redujo al ritmo esperado.


El profesor Sir Hilary Beckles. Foto de Searchlight Newspaper.
En sus declaraciones finales, el académico dijo que el CARICOM se debe unir en este tema y que se deben establecer en cada país comisiones que empujen esta Reparación, que en todo caso debe llegar con cara de desarrollo.

Redemption es librarse de lo que no va bien. Lograr una verdadera independencia. Feliz mes.


Thirty-nine Men, Fifteen Boys, Twenty-four Women and Sixteen Girls…
just arrived…
from Sierra Leon.