sábado, 6 de mayo de 2017

Un paseo de trabajo

En el rubro turístico se le llama Fam Trip. Se trata de un viaje para que las agencias de turismo conozcan destinos con el fin de poder asesorar a futuros paseantes.

Se usa el término anglosajón Trip porque en turismo es así, a través de los idiomas se llega a más clientes. Un paseo como todos, para divertirse, pero también para establecer contactos de negocios.

Recientemente (29/04/17 – 01/05/17) el operador mayorista de viajes Trip VIP realizó uno de estos paseos con operadores salvadoreños hacia la vecina Guatemala.

Los destinos: la colonial Antigua y la mística Xela. Esta no es la crónica de una excursión cualquiera, es una muestra de como se disfruta y se trabaja haciendo turismo.


Vista desde la terraza en La Villa Serena / Bed and Breakfast (Antigua)

Guatemala. Un grupo de 23 personas madruga un sábado porque va de viaje. “Así me levantaría con gusto todos los días”, pensé.

Íbamos a pasear y contentos. Propietarios y agentes de Sutter Tours, U-Travel, Turitravel, Koala Travel y De Viajes Asesores nos juntamos en las cercanías del monumento al Salvador del Mundo en la capital salvadoreña enrumbados hacia Guate.

Nos lleva Destinos y Más, una empresa de transporte de pasajeros que a pesar de ser nuevos en el negocio nos brindó un excelente servicio. El motorista, el simpático y profesional Don Nefta, se ganó la confianza de todos desde el inicio. Vamos en su vehículo tipo Conty, uno de su flota de cuatro.

Trip VIP nos convocó en un punto estratégico para todos pues llegamos desde lugares como San Vicente, Cabañas, Quezaltepeque, Santa Tecla e inclusive desde Santa Rosa de Lima en La Unión. Además porque en ese lugar se nos invitó a un desayuno cortesía de Sky Travel.

Salimos puntuales a las 6:20 a.m. y ya desde esa hora las carcajadas y el buen ánimo se dejaba sentir en el grupo. Llegamos temprano a la frontera Las Chinamas y gracias a un pre-chequeo no tuvimos que bajarnos de la unidad ni hacer una engorrosa línea.

En Valle Nuevo el paso fue aún más breve. Parecía como si Werner Montes, ejecutivo de Trip VIP y capitán del Fam, tenía todo bajo su manga.

Después de tres horas de viaje cualquiera comienza a sentir cansancio. No hubo problema, bajamos a una parada técnica para “lavarnos las manos” en La Isla, un pequeño centro comercial perdido entre cañales a mitad del camino hacia Ciudad de Guatemala.

Ya en la capital chapina, nuestro primer destino fue el Hotel Stofella, miembro de Best Western PLUS y ubicado estratégicamente en la zona viva (10). Nos mostraron las instalaciones y algunas de sus 82 habitaciones de lujo (4 estrellas). También nos recibieron con un almuerzo de típicos guatemaltecos y confirmamos su ambiente tranquilo y acogedor.

En la ciudad también se nos unió Gustavo Gamboa, director del tour operator Total Travel, y quien nos orientó como el mejor guía durante el viaje. Todos abordo. Con cinturón abrochado nos fuimos hacia la Antigua, hacia la primera capital de Centro América.

Antigua  


La Antigua Guatemala representa la riqueza arquitectónica en la que se fusionó el arte hispánico con el arte nativo. Fue declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO en 1979. Es una ciudad de nostálgicas calles empedradas llena de antiguas iglesias, conventos y caserones. Tres imponentes volcanes rodean el valle donde está situada lo que le añade un delicioso entorno natural.

Vista general de parroquía de San José, antes Catedral de Santiago (Antigua)

Éste es sin duda uno de los destinos favoritos para los salvadoreños, el segundo mercado más importante en el rubro turístico de Guatemala. Según datos del INGUAT (Instituto Guatemalteco de Turismo) en 2016 un total de 235,394 extranjeros visitaron Guate. De estos el 30 % eran salvadoreños (70,618) superados únicamente por el conjunto de turistas llegados desde Estados Unidos y Canadá.

En la Antigua nuestra anfitriona fue la Asociación Destino Antigua (ADA) que conglomera a más de 45 empresas turísticas con el objetivo de promover la ciudad. Desde hace más de cuatro años se auto gestionan y se encargan de recomendar los mejores servicios como hoteles, restaurantes, operadores de turismo, escuelas de español, tiendas y más.

El primer punto de su programa fue ingresar al Palacio del Ayuntamiento donde Susana Ascencio, alcaldesa de la ciudad, nos dio la bienvenida y dijo que con ADA estábamos en las mejores manos.

Salimos entonces a la Plaza Central para apreciar la fachada de la Catedral y el Palacio de los Capitanes. Nos explicaron que para la restauración de los edificios se utiliza, como en antaño para construirlos, cinco materiales de color blanco: ceniza de volcán, piedra de cal, leche de vaca, clara de huevo y miel de caña.

Luego caminamos por la icónica Calle del Arco y visitamos la Casa Troccoli, el Hotel Mesón de María, el Restaurante La Fonda de La Calle Real, el Hotel Posada de Don Rodrigo, The San Rafael Hotel, D’Leyenda Hotel, la Joyería Del Ángel, la Casa del Jade y el Restaurante Como Como.

Detalle de fuente en El Convento Boutique Hotel

Ivonne Anzueto, actual presidenta de ADA, nos habló sobre las Noches Barrocas, un producto que la asociación ofrece para experimentar la historia, la cultura, tradiciones y gastronomía de la Antigua. “Esto se gestiona con antelación y se trata de una auténtica noche antigüeña”, explicó.

Luego de instalarnos en varios hoteles el grupo se reunió para cenar en el bar y restaurante Mono Loco. Unos decidieron descansar, otros deambulamos por las diferentes opciones de vida nocturna que ofrece la ciudad.

Al día siguiente continuó el recorrido por los hoteles. Visitamos el Hotel Camino Real Antigua, el Hotel La Villa Serena, el Hostal Las Marías, el Portal Hotel Antigua, el Hotel Mesón Panza Verde, el Hotel Aurora y El Convento Boutique Hotel.

Finalizamos nuestra visita con un almuerzo en Filadelfia Coffe Resorts, donde hay un hotel, dos restaurantes y una gran variedad de tours y actividades al aire libre. Nuestro siguiente destino era la ciudad de Quetzaltenango conocida también como Xela, sobre el altiplano guatemalteco a 2333 msnm.

Xela

  

A 206 kilómetros de la ciudad de Guatemala, hacia el occidente, está Xela o Xelaju´j que en nombre k´iche significa “bajo las 10 ideas o conocimientos”. Es la segunda ciudad más importante del país y conocida como cuna de la cultura.

En el camino hacia Xela nos deleitó la vista un inmenso huerto de kilómetros de distancia. A ambos lados de la calle se dejaban ver enormes piscinas de repollos, coliflores, zanahorias, ejotes, maíz, y qué se yo que otros vegetales.

A mitad del camino nos detuvimos en El Remanso de Tecpan, un hotel restaurante y spa que ofrece a las familias un lugar para relajarse y disfrutar la naturaleza. Su infraestructura es amigable con el ambiente, cuenta con granja de especies menores e inclusive un búfalo. Ahí ante el frío que se comenzaba a sentir nos ofrecieron chocolate caliente.


Centro histórico de Quetzaltenango o muralla de los quetzales


Seguimos subiendo hasta encontrar la niebla. Llovía cuando llegamos a la ciudad, pero el primer y único hotel cinco estrellas de Xela estaba esperándonos. El Latam Hotel Plaza Pradera abrió sus puertas el recién pasado marzo en una zona exclusiva con amplia oferta comercial y gastronómica.

Llegamos pues a estrenarlo y nuestro cansancio fue sofocado en algunas de sus más de 60 amplias y cómodas habitaciones. Su infraestructura es moderna y elegante. Tiene una política libre de humo que pena a quien la infrinja con $100. Su desayuno buffet fue espectacular y sus funcionarios nos atendieron a cuerpo de rey.

Conocedores de la enorme distancia que debíamos recorrer hasta El Salvador, únicamente nos dio tiempo de visitar el centro histórico de Xela donde nuevamente imponentes edificios neoclásicos nos impresionaron con su majestuosidad.

Sin embargo hay muchas opciones para hacer turismo en Xela. Desde lagunas sagradas hasta el necro turismo rico en arquitectura e historia del Período Liberal guatemalteco. A pocos kilómetros de la ciudad se encuentra además la Ermita de la Concepción o La Conquistadora que data del siglo XVI y es considerado el templo católico más antiguo de Centroamérica.

A nuestro regreso a la ciudad de Guatemala un almuerzo de cortesía nos sorprendió en el restaurante Saberico, ubicado en la zona 4. Digo nos sorprendió porque realmente fue de lo más delicioso experimentado durante el viaje.

Foto del grupo después del faje en restaurante Saberico

Una enchilada típica nos abrió el apetito y le dio paso a un caldo de pepián, una sopita prehispánica a base de pollo y especias. Saberico se enfoca en ofrecer a sus clientes platillos elaborados con ingredientes frescos y de la mayor calidad. De postre un delicioso chocolate, de esos que conservan el amargo del cacao.

Nuestro retorno fue tranquilo y sin inconvenientes. Daba gusto ver al grupo animado y aun riéndose a pesar del cansancio. Un éxito en planificación según Víctor Sutter, uno de los asistentes.

“Para nosotros poder vender estos destinos es ideal este tipo de viajes, sin embargo, como agencias individuales es difícil realizarlos. Esto nos ayuda a organizar los paquetes más convenientes. Felicito a Trip VIP por la buena organización”, dijo.

Así quedó demostrado que un viaje de trabajo también es un viaje placentero. Hasta el próximo Fam Trip!

miércoles, 12 de abril de 2017

Business

Letrero sobre km. 81 Carretera a Sensuntepeque

Sí, todos soñamos, lo que pasa es que al despertar no recordamos esos viajes, que nos llevan tan lejos, a situaciones tan confusas e irreales. Sin duda algo pasa con los sueños, qué son realmente, los interpretamos, para qué...

O será como decían los toltecas, que asumimos la “realidad” como un sueño colectivo y que hemos llegado a esto mediante acuerdos.

De lo que no tengo duda es que la vida misma parece un sueño, un espacio, un momento, un viaje, la vida sigue siendo esa perrita blanca que te sigue a todas partes.

Pero no quiero hablar de esos sueños, sino de los otros, de los anhelos pues. De esos proyectos en los que trabajamos y que nos satisfacen tanto porque nos damos cuenta de lo valiosos que somos.

Yo tengo una casa, con la característica de la sustentabilidad, mi casa de habitación donde también ahora opera mi business. Vengan a conocer de qué se trata Tamarindo, casa sustentable

Cenizos a $3.00 y Rosas grandes a $3.50

Si vienen en paz pueden pasar. Así decía Jorge Amado, el autor brasileño de Doña Flor y sus dos maridos: Se vein em paz pode pasar. He puesto esa frase en la puerta de mi casa, que ahora está abierta al público por un ratito, un rato y por toda la noche.

Tamarindo, casa sustentable, ahora es vivero, café y hostal. Espero que mis clientes vengan en paz, ganármelos desde la entrada con ese mensaje porque si no vienen en paz quizá aquí puedan encontrar un poquito.

Este negocio nace de un sueño, se ha planificado y ahora comienza a realizarse. Es un proyecto que se rige bajo Dragon Dreaming y como ahí es descrito espero llegar a la culminación y celebrar con todos.

Siempre he pensado que tengo una veta de negocios y estoy listo para emprenderlos. Venga a ver lo que hago, venga a desconectarse del wifi y a conectarse con la naturaleza.

Qué tal un cafecito y luego reposar en aquellas hamacas.

Pero bueno vamos a lo práctico, las plantas son pocas pero hay variedad, tengo matitas de Romero y Hierba buena a $1.50. Rosas, Limones, Naranjas, Mangos, Guanabas, Paternas, Ixoras, Veraneras, Tuyas, Mandarinas… la mayoría a $3.00. Abono orgánico a $1.00 y Macetas a $4.00.

El café es calidad guanaca y se los puedo hacer en cafetera eléctrica, italiana y en olla. Con refill al módico precio de $0.50 la taza.

Por el momento están habilitadas dos habitaciones: la suit presidencial y el cuarto de Heidi. La primera con cama matrimonial y la segunda con un lecho personal pero con la cualidad de estar hecha con piso de madera y paredes de bambú.

Se trabaja en la ambientación de un dormitorio colectivo hasta para cuatro personas en camarotes dobles. El precio de apertura es de $5.00 por día y por persona. El check in a partir de las dos de la tarde y Chekc out a las 11:00 a.m. Una toalla tiene un costo adicional de $1.00.

Así que ya no hay excusas, están todos invitados a conocer Tamarindo. Vengan de paso y se llevan una planta, vengan un rato para tomar café y platicar o vénganse unos días y vivan una experiencia con enfoque sostenible.

El cuarto de Heidi, aclaración: la cama no es de paja!

P.D.: Estoy preparando todo para hacer pan y pizzas un día a la semana. Pregunte también por clases de yoga y capoeira (clase experimental gratis).

viernes, 3 de marzo de 2017

Cerca viva

“Yo creía que las ciudades eran lo importante y que el campo en cambio no era nada, pero hoy pienso que más bien es todo lo contrario. Lo que ocurre es que el trabajo del campo lleva muchísimo tiempo, ha de hacerse poco a poco, por sus pasos contados, exactamente cuando toca, ni antes ni después, y así parece como si en realidad no hubiera habido un gran cambio… por eso la gente del campo es tan distinta: más callada y más conforme”, Joan a Onofre Bouvila.


Amanecer de hoy 03-03-2017

La idea anterior no es mía, es de mi tocayo español Eduardo Mendoza. Se la leí en “La ciudad de los prodigios” que recientemente me regaló mi mamá. La retomo aquí porque me viene como anillo en trompa de cuche para lo que quiero escribir: el cuento de la cerca viva.

Hace cinco años cuando comencé a trabajar en La antena. Es decir a trabajar por mi cuenta, en Tamarindo, mi proyecto de vida, que a unos divierte y a otros llena de orgullo. De lo primero que me toco hacer fue una cerca.

Una demarcación de terreno. Casi media manzana. Cómo delimitar ese espacio. Mi espacio. Con qué. A mí nunca me han gustado los muros, pior los de concreto, por eso es que la idea del tío Trump no me llega en absoluto.

Encuentro feo cuando veo escuelas cercadas con bloques de cemento y encima alambre razor. Quedan pareciendo penales y no centros de estudio para crianzas.

Sé que en paisitos como el nuestro este tipo de construcciones se hace por seguridad, sin embargo para mí, que me digo en un proceso de desprendimiento de lo material, esa preocupación quedaba en segundo plano.

“Tal vez más adelante”, pensé, pero ahora estoy seguro que no voy a invertir en semejante obra.

Wild Passion Fruit

Lo que hice fue una cerca viva, un cerco que se fortalece con el tiempo. Un muro que demanda trabajo todos los años. No es un montón de concreto muerto el que me rodea. Son árboles, arbustos, charrales y otras plantas vivas que crecen, dan frutos, mueren y renacen.

Son además el hogar de aves, cherenqueques, arañas… Todos parte de la misma naturaleza. Todos necesarios y combinados.

Este tipo de cerco se rige bajo los principios de la permacultura que significa agricultura permanente. Cambia su rostro con el tiempo y con cada época del año. En la época de lluvia es verde y frondoso, cuando para de llover el follaje se seca y cae. Con el tiempo esa materia vegetal se convierte en abono. Se transforma. Regresa a la planta. A un nuevo ciclo.

Mi cerca tiene cinco años y usé la vegetación propia de la zona, como debe ser. En los cerros de Cabañas, donde vivo, la temperatura es templada. No hace frio como en Ataco y tampoco hierve como en La Unión. No es Vermont y tampoco Bahía.

Aquí abundan los jiotes, tempates, pitos, izotes, piñal… todas estas plantas además de formar un cerco dan alimentos o tienen alguna utilidad.

De los jiotes hacen cruces en mayo, la leche del tempate es buena para el fuego labial, de los pitos se hacen tortitas y se echan en la sopa -además de ser un excelente somnífero natural-, el izote nos da la flor nacional que es deliciosa y el piñal merece un párrafo aparte.

Nido de tortolitas

Es fabuloso. Como cerco se tupe cuando va echando los hijos, no hay chucho que no lo piense antes de intentar entrar. Como alimento puede darnos tres variantes. Si cortamos y pelamos un hijo de piña tierno a eso se le llama polla. Luego hay un momento que la mata de piña se pone colorada del centro, se trata del fruto recién nacido al que le decimos motate.

Ambos son buenísimos en sopa o guisados. Son tan gourmet como el palmito, un tallo comestible que tienen algunas palmas y que venden envinagrado en los supermercados como a $7 el bote.

Si se deja la polla en la mata con el tiempo se convierte en piñuela. Salvadoreño que se respeta conoce el atol de piñuela y no me dejara mentir que es rerico y esquisioso.

La vida en el piñal

Marzo y abril son los meses indicados para trabajar en la cerca viva. Como le dijo Joan a Onofre: el trabajo del campo ha de hacerse poco a poco, por sus pasos contados, exactamente cuando toca.

La sabiduría popular y tradición oral dictan que es el tiempo adecuado.

Pues bueno, estoy en esas labores, y después de cinco años siento una gran satisfacción de haber adquirido este conocimiento y poder compartir.

Los nuevos jiotes esperando ser plantados