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viernes, 18 de abril de 2014

Easter

Cuando yo era boy scout me maravillé con la brújula. Iba de norte a sur y me sentía orgulloso de conocer el rumbo al que iba. En inglés el east y el west siempre me han confundido. Yo me acostumbré al oriente y occidente. La calle de mi casa era la cuarta, al Oriente. En St Vincent he escuchado por primera vez la palabra Easter, que no es más que la Pascua, nuestra Semana Santa, que aquí en las West Indies tiene matices, pero en el fondo son la misma tradición y diversión.

Con la pesca del dia, una semana previo al Easter. 

Desde hace como un mes todos se preguntaban qué iban hacer para el Easter, cuáles eran los planes. En el calendario vicentino está marcado este viernes como el Good Friday y el próximo lunes como el Easter Monday, este fin de semana largo es el feriado en St Vincent por motivo de la Pascua. Acostumbrado a recesos de una semana, este Easter Weekend me parece poco.

También estoy acostumbrado a comiditas como torrejas y pescado calzado, pero aquí no he visto mucho de eso. Sí he comido jocotes, en Bequia encontré un jocotero bien cargadito. Tampoco he visto procesiones, ni gente montada en burros entrando a iglesias, pior alfombras.

Lo que me ha parecido lo mismísimo es la gana de ir a joder de la gente, se arman los grupos, se sacan los ahorros y se van en caravanas a gastar y a pasar momentos felices, de risas, de vacaciones. Aquí es bien chiche tener un buen vacil, sobre  todo en las playas, miles de vincentians que viven en Kingstown se montan en los barcos y se van, quizá la única vez al año, a cualquiera de las mentadas Granadinas.

Yo mismo me voy a Bequia mañana y prometo fotos de una regata que anualmente tiene lugar en esta, mi isla favorita de San Vicente y las Granadinas. Vienen barquitos de todo el mundo para la competencia, es una reunión multicultural en un lugar lleno de buena vibra.


Locales preparándose  para la regata. Fotos de Shirley Rezende.

Bequia es la granadina más accesible para los vicentinos y para turistas que busquen precios baratos, la habitación más “cómoda” a US$100.00 por día. Sí, así de caros son estos paraísos. Pero para el Easter todo se vale, la cajera del supermercado me dijo que va para Carreacou, una granadina que ya ni pertenece a St Vincent sino a Grenada, que está más al east. Un viaje en barco de unas tres o cuatro horas, con música y mucho rum a bordo. A la espera están playas de arena blanca y aguas turquesa. 

Aquí el 25 por ciento de la población es cristiano católico, el otro 25 es anglicano, otro cuarto es metodista y el otro es bautista. La espiritualidad se vive de diferentes formas, van del góspel al rastafari. El lunes de Resurrección habrá un culto masivo en el Black Point Tunnel, el Easter Monday es el día principal de las tradiciones religiosas.   

Happy Easter everyone! Disfruten responsablemente esta Semana Santa. 

domingo, 16 de marzo de 2014

Chatoyer

En St Vincent cada mes de marzo celebran el Día del Héroe. No es una fiesta para Superman, su héroe se llamaba Chatoyer y fue un garífuna que murió en batalla defendiendo a su gente.

Chatoyer pereció y fue sepultado en Dorsetshire Hill.
Cada 14 de marzo le llevan flores.

Me preguntó si en El Salvador tenemos o teníamos algún héroe. Se me vienen a la cabeza Aquino y Monseñor.

El líder campesino de los nonualcos es el más parecido a Chatoyer. Vivieron más o menos en la misma época (Aquino 1792 – 1833; de Chatoyer solo se sabe que murió el 14 de marzo de 1795) y actuaron con rebeldía ante el poder dominante.
       
Romero, al igual que Chatoyer y Anastasio, fue asesinado. Al cura le dispararon mientras denunciaba injusticias en misa y al garífuna cuando reunía a su gente en la colina Dorsetshire para atacar tropas británicas.

No lo puedo comparar con Atlacatl, en quien creía a ciegas igual que un niño cree en Santa Claus, y quien resultara ser producto de una mala traducción.

¿Y con algún héroe vivo?... Solo se me ocurre El Mágico, a quien no puedo comparar con el black carib, pero menciono porque realmente fue un atacante genial y por su simpleza cautivadora.

Los políticos que hace poco estaban en pleito por la presidencia tampoco se pueden comparar a Chatoyer. Esos no son héroes. Estarán en la silla el tiempo que les toca, sacarán su provecho, se marcharán y quizá pasen a la historia más por fraudes que por logros.

Esta vez no me tocó elegir a uno de ellos porque estoy lejos, pero de haberme tocado no dudo que la decisión me hubiera costado. No había propuestas. Era como tentar en lo oscuro. Pero bueno, este post es para hablar de un verdadero héroe, el mentado Chatoyer.

Los black caribs o garifunas, ancestros de los vicentinos.

Colón habría pasado por estas islas (West Indies) pero no les hizo mucho caso motivado por las riquezas que le esperaban en América. Muchos sin embargo son de la opinión de que el genovés nunca paso por aquí.

Quienes sí se disputaron por largos años estas tierras fueron británicos y franceses. Los nativos caribs habrían soportado por más de 200 años las invasiones refugiándose en el interior de la isla.

Esclavos africanos, quienes escapaban al yugo conquistador, se aliaron con ellos y formaron los blacks caribs, donde habría tenido origen la cultura Garifuna.

Al no poderlos echar de su isla, Joseph Chatoyer lideró la mayor revuelta contra los cheles y sus abusos. Reunió a su gente en la colina Dorsetshire desde donde atacaría y donde sin embargo fue muerto.

Ahora en ese lugar se erige un obelisco en su honor y es donde cada 14 de marzo, desde 2002, tiene lugar la ceremonia del Heroes Day.

Chatoyer cayó ante las fuerzas lideradas por el teniente general Ralph Abercromby, mismo que conquistó para la corona las islas Trinidad, Santa Lucía, Grenada y por supuesto St Vincent.

Según la historia, luego de la muerte de Chatoyer, los prisioneros garífunas más rebeldes fueron deportados a Roatán y Belize, donde también ahora se recuerda al black carib como un héroe.  

domingo, 23 de febrero de 2014

Elicser Elliott

Gracias David. Señor dame Fuerzas. 

Este año surgieron en varios puntos de St Vincent unos que parecen ser de los primeros grafitis que adornan bares y paredes de esta, la bendecida tierra de Hairouna.

Siempre me han gustado los grafitis y murales y los que ha dejado Elicser Elliott aquí no me podrían pasar desapercibidos.

Están en ese tipo de bares que llaman populares, chiquitos, antiguos, el bar de la colonia, el de siempre. En Mango Tree Bar, en Arnos Vale, traz­ó el juego de Domino y sé que hay otros camino a Georgetown, Chateaubelair e incluso en Union Island, también en los barcitos preferidos. 

Ayer me fui a buscarlo pensando que era algún artista local, que me darían el número y le llamaría, pero resultó ser Elicser y lo que me dijeron es que hace un mes no lo veían.

Le puse un mensaje en el FB y para mi sorpresa me contestó que estaba en El Salvador. Aquellas casualidades. Me pidió recomendaciones. Se las dí. A saber cómo le fue.

Conocerlo, al menos virtualmente, me parece grato y con mucha alegría se los presento.  

El muchacho vive en Toronto, nació allá y todo, sin embargo, se crió en St Vincent donde habría despertado al mundo artístico. El papá de Elliott fue un genio de trajes del Carnaval y su abuelo, G.C.H. Thomas, escribió el libro Ruler in Hiroona, un clásico en las West Indies.

Seguramente anduvo aquí por las navidades y dejó esos placazos.

By Elicser Elliott / Mango Tree Bar, AV, SVG

Aquí el sitio de Elicser

viernes, 10 de enero de 2014

El peor regalo de Navidad

Mientras el mundo celebraba el advenimiento de Jesús, el Cristo, miles de caribeños en St Vincent, St Lucía y Dominica abandonaban las celebraciones, y sus casas, en busca de refugio a causa de una inusual tormenta.

Renunciaron a la suculenta cena en familia para dedicarse a salvar el pellejo.


El río Lady Jane desbordado. Foto: Searchlight Newspaper


Se dice, que ha sido la peor catástrofe natural en la historia de Saint Vincent and the Grenadines. Entre las 9:00 p.m del 24 de diciembre de 2013 hasta las 5 de la mañana del siguiente día, es decir, en aproximadamente ocho horas, el cielo lloró 74 centímetros.

Esa cantidad de lluvia acumulada fue suficiente para cagarse en más de 13,000 vicentinos, el 12 por ciento de la población.

La inusual tormenta, como le llaman, mató a nueve personas. Otras tres se dan por desaparecidas, pero hace una semana han dejado de buscarles. “Estaremos pendientes si algo aparece”, ha dicho el jefe de la Marina.

La isla está triste, se percibe en la brisa, se escucha, se piensa y repiensa en la desgracia. Todos la comentan, en el mercado, el autobús, las oficinas, todos tienen una triste historia que contar, personal o de algún conocido.

Colleen James pertenece a una de las mayores comunidades de vicentinos en el exterior, vive en Canadá con sus cuatro hijos. Decidió que pasaría Navidad en St Vincent con toda su familia.

La lluvia le arrebató a su hija menor y a su hermana.

La Policía les advirtió que abandonaran su vivienda, encaramada en la montañosa comunidad de Cane Grove. Algún problema se le presentó al grupo familiar al intentar acceder a la calle principal así que decidieron tomar un atajo.

La correntada sorprendió a Kelsia James, de 18 años y hermana de Colleen, quien acababa de iniciar estudios superiores. Su cuerpo fue rescatado en un lugar no muy lejano de su comunidad.

Para la hija menor de Colleen, Sharlani Headley, de dos años, era uno de sus primeros encuentros con el lugar de origen de su madre, sus raíces, su Caribe, que le fue arrebatado aquella Navidad.

Peor suerte tuvieron cinco miembros de la familia Nanton que perecieron bajo los escombros de su casa en Rose Bank, una pequeña villa en North Leeward, tras un deslizamiento de tierra.

El gobierno de Ralph Gonsalves estima los daños en unos 50 millones de dólares. Los ríos causaron estragos en la infraestructura vial en localidades como Georgetown y Bucament Bay. 


The Caratal Bridge in Georgetown.

Unas 500 casas se inundaron. Se trata de familias que perdieron sus haberes casi en su totalidad. El gobierno ha prometido responder a los afectados incluso con electrodomésticos.

El 40 por ciento de la población va por dos semanas, y contando, sin servicio de agua potable. Servicios como Internet y televisión por cable aun experimentan fallas.

Camiones amontonan lodo a la orilla de la carretera y en predios baldíos. Por donde se mire hay algún estrago de la catástrofe.

Aún hay 250 personas albergadas, la mayoría no tiene donde ir. El río les llevó la casa.

Yo recuerdo esa hora cuando comenzó a llover. El viento traía algo que no era legal.

El cielo se alumbraba a lo lejos, algo que no ocurre con frecuencia aquí, donde no hay truenos y la lluvia va y viene cada media hora.

Aquel 24 la lluvia no cesó. Los ríos se hincharon y se pasaron llevando a las vacas, a las cabras y a todo aquello que no estaba bien asegurado al suelo.

El cariño que le tengo a esta islita, a sus mentadas Granadinas y a los vincentians, me hace sentir tristeza por todos los afectados, principalmente por aquellos que perdieron a un ser querido.

Este país es fuerte y se va a recuperar a la brevedad. Go forward SVG!

jueves, 5 de septiembre de 2013

Reparation

Redemption, que se traduce al español como Redención, no es una palabra común en mi vocabulario. La he oído quizá en rezos, cuando se clama al Redentor, pero aun así me suena extraña, como a herramienta. Al googlearla el buscador me sugirió ir por el significado.

La referencia es “librar a alguien de una mala situación o dolor”. Otros significados hablan de recuperar algo que se había perdido, de cautivos y de libertad de esclavos.

Ahí me di cuenta porque esa palabra no está en mi imaginario. La idea de esclavitud no está marcada en mí como en los caribeños. Aquí se resiente ese doloroso pasado contra los ancestros y ahora se intenta procurar justicia en beneficio de sus futuras generaciones. Pasar de la Redemption a la Reparation.

Kindergarten in Kingstown. 
En St. Vincent las palabras Emancipation, Redemption y sobre todo Reparation se han puesto de moda últimamente.

El uno de agosto está marcado en el calendario de San Vicente y las Granadinas como feriado: Emancipation Day. Ese día cayó jueves y nadie fue a trabajar. Sugerí un “puente” pero aquí no existe eso.

En este contexto tendrá lugar del 15 al 17 de septiembre en Kingstown la Primera Conferencia Regional sobre Reparación. 

En la reunión se debatirá sobre la estrategia para conseguir una “reparación”, de parte de Reino Unido, por la esclavitud y el genocidio de nativos durante la conquista y colonia. Sí, así como lo lee, una Reparación.

Se calcula que más de 12 millones de africanos fueron traídos como esclavos al nuevo mundo y se sabe que, antes de ser descubierta en el siglo XV, esta isla ya era habitada por nativos, quienes la llamaban Hairouna, que humildemente significa “Tierra de las bendiciones”.

De alguna manera u otra, St. Vincent fue colonia británica por más de 200 años (1763-1979).



Tomando en cuenta considerables diferencias, podríamos hacer la siguiente comparación. Si El Salvador ahora celebra 192 años de independencia, St. Vincent va a celebrar en octubre 34 años!

A diferencia de El Salvador, que es una República presidencialista, en St. Vincent la forma de gobierno es una monarquía constitucional.

En 2007, a través de un referéndum, se intentó cambiar la forma de gobierno a presidencialista, pero no se consiguieron los votos necesarios.

Canadá y Australia también son monarquías y al igual que St. Vincent y muchas otras islas del Caribe comparten como jefa de estado a Elizabeth II, quien aparece en las monedas locales de cada país.

Desde 2001 a la fecha, el primer ministro, quien viene a ser como el presidente, es Ralph Gonsalves, un político de centro-izquierda muy cercano a Caracas y La Habana.



No sabría evaluar la influencia inglesa en St. Vincent. Lo que está a la vista son los carros con el timón a la derecha y los jubilados británicos que vienen a vacacionar. Muchos se terminan quedando.

Los intelectuales y académicos involucrados en la Comisión de Reparaciones creen que hay condiciones suficientes para hablar de una auténtica Reparación.
  
Uno de los protagonistas en este proceso es el profesor Sir Hilary Beckles, de la University of the West Indies, quien presentó recientemente en Kingstown su libro “Britain’s Black Debt, Reparation for Caribbean Slavery and Native Genocide”.

Según el académico, el comercio de esclavos habría sido un negocio floreciente hasta su abolición en 1834, hace 179 años. Serían los caribeños de ahora, la quinta generación después de los seres humanos que fueron esclavizados.

La Reparación está recargada en Reino Unido porque fueron ellos los pioneros del comercio con esclavos, quienes más tenían en 1834 y quienes produjeron mayores ganancias.

Lujosas mansiones se construyeron en Reino Unido con fortunas hechas mediante el comercio de esclavos en el Caribe. Como la mansión Harewood. Al terminar la esclavitud, los Harewood era la familia que más personas tenía bajo su dominio. 

Beckles apela con energía el hecho que los ingleses hasta ahora han dicho que lo lamentan, pero que no se van a disculpar. Que si ellos son desarrollados es porque tienen cultura y si el Caribe quiere desarrollo debe ir también por su cultura.

En su libro, el profesor se refiere al enriquecimiento criminal de la familia real, las familias élites, los bancos, el gobierno y la iglesia británica. “Familias y entidades que nunca han dejado de ser las mismas”.

Una población insana y analfabeta es la herencia de la esclavitud para los caribeños. Estudios señalan que un 60 % de los mayores de 60 años padecen enfermedades crónicas y que el analfabetismo no se redujo al ritmo esperado.


El profesor Sir Hilary Beckles. Foto de Searchlight Newspaper.
En sus declaraciones finales, el académico dijo que el CARICOM se debe unir en este tema y que se deben establecer en cada país comisiones que empujen esta Reparación, que en todo caso debe llegar con cara de desarrollo.

Redemption es librarse de lo que no va bien. Lograr una verdadera independencia. Feliz mes.


Thirty-nine Men, Fifteen Boys, Twenty-four Women and Sixteen Girls…
just arrived…
from Sierra Leon.

jueves, 25 de julio de 2013

Santa Lucha

Algo que me preguntan bastantito es dónde exactamente está la isla donde vivo. Hasta ahora no he convencido a muchos con la ubicación que brindo verbalmente.

- En las Antillas Menores.
-Mmm...

No, si yo tampoco conocía mucho eso de las antillas. Ahora sé que las hay Mayores, que son las que uno medio conoce: Cuba, República Dominicana, Haití, Jamaica, Puerto Rico y que hasta allá abajo está Trinidad y Tobago.

Sabía de las otras islas pequeñas por ahí y por allá, pero nada muy relevante, nomas que eran unos paraísos caribeños para gente con plata.

Pues Antillas Menores se les llama a un montón de islitas, del tamaño del departamento de Cabañas, que están regadas entre la Perla y Trinilandia.

En el mapa estas islas dibujan una medialuna que mira hacia el Mar Caribe y le da la espalda al Atlántico

En ese pedazo de Caribe hay al menos siete países y siete territorios que son llamados de “ultramar” o “no incorporados” a algún otro país.

Los países son 1. Antigua y Barbuda, 2. San Cristobal y Nieves, 3. Dominica, 4. Santa Lucía, 5. Barbados, 6. San Vicente y las Granadinas (donde vivo) y finalmente 7. Grenada.

Paréntesis. Yo me lo he pensado... esas Granadinas quizás todas eran de Grenada, pero alguien quiso quedar bien con el santo y le regalo unas.

Las Granadinas son, entre este grupo de islas, las más pequeñas. Bequia, la más cercana a  mí, mide apenas 18 kilómetros cuadrados.

Están ubicadas entre las islas de San Vicente y Grenada, entre las que, en algún momento de la historia, se repartieron las mentadas Granadinas.

A saber como también fue la repartición de los ahora “departamentos de ultramar” que aun tienen por estos lares Reino Unido (1. Islas Vírgenes Británicas, 2.Anguila, 3.Montserrat), Francia (4. Guadalupe y 5. Martinica), Países Bajos (6. San Martín) y unas Islas Vírgenes que dicen los gringos que son territorios no incorporados de ellos.

Pues mis vecinos más cercanos son: al norte Santa Lucía, al sur Grenada, al este Barbados y al oeste el Mar Caribe. Grenada es un país, poco más pequeño que San Vicente, que no llama mucho mi atención. A Barbados espero nunca tener que ir. Saben que solo por hacer una conexión en su aeropuerto cobran $200 a los salvadoreños!?

Cuando en mayo regresé a mis entrenos de rugby mis compañeros ya estaban montados en el caballo. “En julio nos vamos a un torneo en Santa Lucia. En velero”. Imperdible.

-Dudu, you want to come?
-YESSS!!! 



El Tackle

Los entrenos se tornaron agotadores y más rudos de lo normal en el SVG Natonal Rugby Union Team. “Santa Lucía”, gritaban algunos jugadores en los momentos de mayor tensión durante las prácticas.

Pasamos del Touch al Hold. Antes, para detener al que iba con la pelota bastaba con tocarlo con las dos manos y para ponerle emoción gritar Touch!

En los últimos entrenos practicamos como verdaderamente se hace. Deteniendo, a toda costa, al cliente que va con la pelota.

Detener a un jugador de rugby que lleva la pelota es como tratar de detener a una vaca brava que va corriendo sin lazo.

Quien lleva la pelota no se importa de lo que hay en su frente. La defensa es la que debe estar en línea recta para que la vaca no sepa para donde agarrar.

La vaca va a buscar los agujeros y puede irse también contra quien considere más débil. La forma más común para detenerla es abrazándola por la cintura y piernas para luego tratar de derribarla y que no continúe la marcha.

Yo he conseguido derribar varias vacas y me tumban a cada rato. Realmente es difìcil no salir con raspones y mallugadas de una práctica de rugby.

Cuando finalmente se la detiene, los jugadores de ambos equipos deben acudir al jelengue para tratar de recuperar la pelota. A eso, detener la vaca se le llama Tackle.

Algo que se evita si uno pasa el balón antes que lo detengan, que es lo que yo hago la mayoría de veces.

Estoy en el proceso para aprender a hacer el Tackle. Me da miedo pero si quiero realmente jugar al rugby tengo que hacerlo sin que parezca que me estoy cagando del miedo.

Me han explicado que cuando uno es la vaca y lo detienen, lo mejor es, buscar el suelo, poner la pelota al frente de su equipo, protegerse las orejas y esperar que un compañero tome la pelota.

Pero en el Tackle esto no siempre es así. En el Tackle hay empujones, jaloneos, codazos, rodillazos, que te patean, que te dieron un cabezaso...

A dos semanas de viajar a Santa Lucía yo estaba afilado y con ganas de defender el verde, amarillo y azul de San Vicente y las Granadinas.

Me acuerdo que en los intramuros de la escuela nunca me daban chance de jugar fútbol por ruin. Y realmente era y sigo siendo ruin para el fútbol.

No sé que me pasa con el rugby, pero solo participar en una buena jugada me dibuja una sonrisa y me da la alegría del deporte.

Me in St Lucía. Julio 2013

Vida de barco

El día que zarpábamos no estaba emocionado. Estaba mas bien nervioso. Imaginaba y suponía cosas. El miedo se me fue quitando cuando vi llegar al equipo. A las siete de la noche de un jueves estábamos levantando el ancla de Puka.

Puka es un velero con capacidad para ocho personas. Tiene cuatro habitaciones dobles, cuatro baños y cocina-comedor en la cabina. En cubierta hay una especie de sillones y otra mesa.

Nosotros eramos 18 así que los espacios lucían más abarrotados de lo normal. A los pocos minutos izaron la vela y el barco comenzó a zurcar el mar con mayor facilidad. 

Tenía gueba de entender el vincy así que opté por escuchar mi música. Me quedé hipnotizado por la luna casi llena. Mecido al ritmo del mar y acariciado por la brisa. Que más podía pedir. La mecedera me dio sueño y al ratito estaba roncando.

De repente sentí como si me jalaban los pies y después como si iba en un tobogán de cabeza. El mar nos estaba meciendo muy fuerte. Abrí los ojos y vi que estaba oscuro y lloviendo. Después me percaté de lo peor, el motor de Puka estaba apagado.

Me levanté y salí a cubierta. Estábamos sin energía. A merced del mar. Y para colmo lloviendo. Cinco personas ya habían vomitado mientras yo dormía. Estábamos cagados. Yo me persigné al derecho y al revés, por suerte no me aruñé la cara, como en los cuentos de Salarrué.

Comencé a sentir tipo retorsijón. Palidecí. 

El capitán entró en la cabina y abrió un cajón donde estaba el motor. Yo reaccioné y sostuve una lámpara. Con una tenaza el capitán aflojaba y socaba unos tornillos. Gritaba “try now” y alguien en cubierta trataba de darle star al motor. Después de varios intentos el motor encendió.

Los que pudimos volvimos a dormirnos.
   
A las seis de la mañana del viernes desperté. El barco no se movía casi nada y afuera alumbraban los primeros rayos de sol. Estábamos en Santa Lucia. 

PUKA



Rodney Bay

Playas largas y de arena clarita, hoteles, restaurantes, un centro comercial lujoso, bares... Santa Lucia me pareció un lugar con mayor infraestructura turística en comparación con San Vicente.

En cada esquina me ofrecían taxi. Me ven como asiático. “Señor si se quiere sentar aquí tiene que pagar, usted es Filipino verdad?” me dijeron solo porque me senté en una silla de playa.

De ahí que si quería agua de coco, andar en moto acuática, un sombrero hecho de palma... Parecían de esos gavilanes que hay en todos los lugares turísticos.

Rodney Bay es el área con más desarrollo en Santa Lucia. Donde todo mundo va. Muchos, como yo, se van de Santa Lucia sin conocer Castries, la capital. 

El grupo se dividió y en Puka nos quedamos diez personas. La vida en el barco era simple. Jugamos naipe, domino, entrabamos al mar, hicimos comida, lavamos el barco. Fuimos familia por tres días.

El sábado el equipo se juntó en la cancha. Nuestros oponentes eran los equipos A y B de Santa Lucia y un equipo formado por ingleses que se hacían llamar Coaches.

El primer partido San Vicente le ganó por más de 10 puntos al equipo B de Santa Lucía. Yo pensé "esto será pan comido" y hasta me dieron ganas de jugar. Yo me puse el uniforme, sin mucha ambición porque habíamos cuatro en la banca. Obviamente yo era la última opción.

Los nuestros fueron cayendo. Raspones, vaguidos, torceduras y el mismo cansancio fue debilitándolos. Los equipos A de Santa Lucia y los Coaches nos pegaron sendas taleguiadas. En una de esas yo entré al último minuto.

Tipo, bueno ya nos ganaron demole chance al Dudu. No toque la pelota. Y lo peor, que además es algo que me decepciona, es que cuando tuve que detener a la vaca brava sin lazo, la puta bufó, me asustó y se paso.
  
Ganamos el tercer lugar. Fue un torneo para practicar y hacer amigos. Terminamos bailando Soca.

Nos fuimos de Santa Lucía el domingo por la noche. La luna, a pocas horas de estar totalmente llena, me volvió a hipnotizar.

En ese trance estaba cuando de pronto, como un hasta luego, las montañas Pitons aparecieron en el horizonte. Verlas alumbradas por la luna fue como tomar de esas fotos mentales que se quedan con uno para siempre. 


En tres días en Rodney Bay vi más mujeres negras bonitas
que en tres meses en San Vicente y la Granadinas.

La más alta mide como 800 metros. Dicen que son las chiches de la Santa Lucía.
En las otras islas con nombres de santos no hay montañas así.