jueves, 8 de noviembre de 2018

SensunteUrbe

Urbe ha nacido para llevar a los sensuntepecanos información de calidad concerniente al terruño amado. Personas, lugares, acontecimientos… todo lo que merezca un eco sobre Sensunte está aquí. Por cierto esta es la entrada número 100 de este bloguer! Ujuuuuu  


Nuestro logo destacando los 400 cerros

Comenzó como una plática con mi colega y amigo de infancia José Luis Rodríguez Guevara, más conocido como Jose, así sin tilde.

Fue él quien me lo propuso y ahora ya tenemos esa plataforma, que era solo una conversación, pero que ya se ha establecido, al menos en el cyber mundo, donde gustamos a muchos.

Ambos somos profesionales de las comunicaciones y amamos ese pueblo lleno de cerros llamado Sensuntepeque. Fue todo lo que necesitamos para comenzar a darle forma a Urbe.

Decidimos comenzar con entrevistas a personas que nos parecen interesantes. No la entrevista encajonada de siempre sino irnos a una locación característica del pueblo donde se pueda conversar con pasión y sin ataduras.

Así nos montamos en la chicao con Laura, fuimos al parque Cabañas a platicar con Nin, vino Poneto de España y lo abordamos en la Canchita y nos fuimos a reír a la peluquería de don Armando Bulla. La próxima es una charla que mantuvimos con el Seco Aldana caminando en la Longi.

Yo nunca me imaginé frente a cámaras, pero debo confesar que en Urbe nunca he sentido nervios de mostrarme al público. Claro que no ha sido fácil, voy aprendiendo en el camino y me siento satisfecho con lo que hay hasta ahorita.

Cayendo en la demencia de los selfies

Cada vez que hablamos con Jose nos inundamos de ideas y cosas que podemos hacer con Urbe. Me gusta porque la amistad nos permite ser flexibles en cuanto a propuestas y receptivos a las críticas.

Queremos hacer muchas cosas, crear alianzas estratégicas, tener responsabilidad social y darle a Sensunte ese espacio de comunicación adeudado.

Suscríbanse a nuestro canal de YouTube o den Like a nuestra fanpage en Facebook para no perderse los detalles de esto que apenas comienza.

lunes, 1 de octubre de 2018

Voluntariado

Aquí el programa de voluntariado de Tamarindo. Les comparto esta primera experiencia con Viki (Francia) y Gerson (Honduras). Vengan a experimentar. Compartamos.

Pienso que hacer voluntariado es compartir lo más valioso que tenemos: nuestro tiempo. Compartir lo que somos, lo que sabemos. Sin horarios ni salarios. Pura amistad.

Yo tuve una linda experiencia de voluntariado en el Zopilote de Ometepe, en Nicaragua. En mi casa es algo que siempre he tenido en mente, que no había vivido pero que me pasó hace unos días y se los traigo como post de octubre.

Tengo un tío que vive en Livingston, Guate, que conoció a una chica y pensó que sería interesante que Viki, la francesita, pasará por mi casa en su ruta hacia el sur del continente.

Un par de meses después Vicki me contacta, me cuenta que ya está en El Salvador y que está viajando con un amigo hondureño.

Acordamos hacer un voluntariado, un primer experimento, en mi casa. Ella viene de trabajar y viajar haciendo voluntariado hace varios años, él tiene experiencia en turismo y foto, vive la emoción de su primer viaje fuera de las Honduras. Por mi parte pienso que el experimento es un excelente chance de poner sobre papel este programa.

El resultado fue que pasamos una semana jugando a ser mejores amigos, hablamos con sinceridad, compartimos tiempo de calidad, aprendimos y principalmente nos encontramos para ahora decir que nos conocemos.


De goma tomando sopa de frijoles

Estas son pues las especificaciones del programa:

PROGRAMA DE VOLUNTARIADO
DE TAMARINDO CASA SUSTENTABLE
ACTUALIZADO A OCTUBRE DE 2018

El trabajo se puede realizar en cinco áreas: 1 PERMACULTURA, 2 GRANJA, 3 BIO CONSTRUCCIÓN, 4 ATENCIÓN AL CLIENTE Y 5 LIMPIEZA.

·    Mínimo de estancia: UNA SEMANA

·    Ser responsable con las tareas asignadas durante al menos CUATRO HORAS DIARIAS.
·    El programa requiere que el voluntario (a) sea una persona ORDENADA con sus cosas y las de Tamarindo.

      El programa NO INCLUYE COMIDAS y actualmente en el establecimiento NO HAY WIFI.

·    Se ofrece 1 ALOJAMIENTO: espacio para acampar, hamaca o cama en cuarto colectivo cuando hay disponibilidad. 2 COCINA COMPARTIDA: estufa y horno a leña. 3 AGUA POTABLE. 4 ACCESO A ÁREAS COMUNES: baño seco, yoga studio. 5 INFORMACIÓN TURÍSTICA.

La solicitud se debe hacer con al menos una semana de anticipación a través de la fanpage de Tamarindo en Facebook o al correo portillo.eduardo@gmail.com

Simpatizamos de entrada. Reviví el mochilero que vive en mí

Viki y Gerson me lavaron la pila-piscina, me ayudaron a deshierbar el techo vivo, a limpiar el gallinero, el cuarto de Heidi y el yoga studio. Me destusaron maíz, alimentaron y bañaron a mis mascotas. Me ayudaron mucho en un momento que me era difícil hacer todo eso a causa de la pata que aún me duele.

Compartimos anécdotas de viaje, formas de ver la vida, secretos médicos y culinarios, compartimos cultura, me contaron sin ataduras cómo son sus países y yo les conté sobre este pulgarcito.

Les deseo lo mejor en sus viajes y en sus vidas chicos. El globo es muy pequeño para no volvernos a encontrar. Ojalá sea pronto.

A mis lectores les pido que si saben de alguien interesado compartan este programa. Les espero. Guayo.

Maylo y la Fide despidiendo a nuestros nuevos amigos

martes, 11 de septiembre de 2018

La pata

La Skygo, mi moto desde hace tres años.

Casi me quiebro la pierna izquierda hace un mes cuando me impacté de frente con otro motociclista a quien me voy a referir en esta historia como Max.

Esto ocurrió a la calurosa hora de las dos de la tarde del lunes 13 de agosto en 2018. Ciudad de Ilobasco, en El Salvador, trópico del Pacífico en la América Central.

Me mandaron a comprar el pan y me dirigía tranquilo a la ciudad. Entrando me encontré a Max quien invadía mi carril. Tuve cinco segundos para tomar una decisión de la que no estaba prepado. 

Mis opciones eran tres, por lo menos las que a mí se me ocorrieron: izquierda, derecha o mantenerme al frente. Elegí confiar en Max, quien en aquel momento no tenía control de su moto y me mantuve al frente. Crush.

Mi siguiente recuerdo es el dolor de mi pierna, de la rodilla hacia abajo, mi pantalón roto, mi piel cortada, ensangrentada, mi zapato en el suelo, el calor del pavimento, la gente llegando, todos con caras de lástima, más dolor, llanto, angustia.

Mi madre, también angustiada, me llevo de urgencia al hospital donde de a poco se me agotó el éxtasis y donde al saberme sin fracturas me llegó el alma al puesto.

De vuelta en el accidente recuerdo a Max pidiéndome arreglar antes que llegara la Policía. Recuerdo a una señora secundado mi versión. La borrachera en la cara de Max. Mis documentos en regla, él sin ninguno. La Policía arrestandolo y yo firmando un documento.

En el hospital, tambien firmé documentos, me hicieron preguntas, muchas preguntas. En general buena atención, algo que sin duda me sorprendió. Radiografías, cinco puntadas en la rodilla, medicina para calmar el dolor y a las siete de la noche finalmente en casa.

Comer, beber y dormir en buena cama sin duda me vendría bien, pero tres horas más tarde la Policía llamó a casa y dijo que había un documento importante que teníamos que recibir. Que llegaban a dejarlo en 40 minutos. Dije ok.

El documento decía basicamente que el caso no procedía sin un reconocimiento de sangre de medicina legal. Me hicieron el favor de llevarme a aquellas horas y con aquel dolor a San Vicente, donde un viejito, que ya es finado, me atendió con enfado.

El viernes nos sometidos con Max ante la justicia. Verlo me dio gueba, pero necesitaba de su cooperación para arreglar por lo menos los daños materiales del accidente.

Me abordó en el pasillo y me suplicó que arreglaramos, tenía pavor de volver a la bartolina donde los privados mueren por infecciones, adquiridas y compartidas, en la intimidad de un par de metros cuadrados y un sistema igual de podrido.

Dije ok. Ya tenía un estimado de los gastos de la moto. No menos de $200. Max me pidió rebaja, cómo si fueran tomates, pero aceptó darmelos en una semana. Los iba a pedir del norte. Estaba herido y le atormenta la idea de volver a prisión.

Max dice que es agricultor, su esposa está embarazada, la moto no es de él, se la habían prestado. Esa moto había sido destinada a huesera y no tiene papeles en regla desde 2015.

Ocho días después del accidente me quitaron los puntos. Se me acabó la medicina del dolor y sanaba lentamente. Debía reposar, pero qué creen, no lo hice. Al contrario, me fui a pasear. 

Mi tía y mis primas venían de los Unides States y habiamos convenido unas vacaciones que incluían la Antigua Guatemala. Ella me pregunto si podía y aquí san vergon dijo que sí. Voy a reposar haciendo turismo, pensé. Manejando un Hilux estándar. El clutch, cosa de niños, terapia para mi pata. 

Nuestra gira incluyó Ataco, Los Cobanos, el Puerto, Alegría, Esquipulas... duró nueve días. La mitad del tiempo estuve drogado con Flamidol. Lo disfruté, pero también dí gracias cuando acabó. El dolor era continuo y variaba de intensidades. Mis remedios instantáneos: la hamaca y el hielo.

Me propuse ahora si poner a descansar la pata. A hacer únicamente lo indispensable,  como alimentarme, bañarme, darles de comer a mis animales. Recuperé mi moto. Me la remendaron y gasté sólo $60 en ponerla de nuevo andar.

Ha sido duro pero ya tengo 10 días en esto. Mi pierna ha mejorado mucho, pero todavía resiento el golpe. 

Hago todo lo que me dicen, tomo tantun, me pongo paños calientes con agua de chichipinse, orégano, romero... bebo de esas aguas. En las noches me sobo la pata con cofal. Sé que estoy mejorando y que en unos días estaré del todo bien. La pata me tiene quieto y por algo debe ser.

No tenía tema para este mes, la pata es un post que me cayó del cielo, que ya me tocaba, que pudo ser peor. Hoy se los comparto porque tengo lectores allá afuera y porque no quiero dejar de escribir las cosas que me pasan. Gracias por estar ahí. Feliz mes patrio.

Mi pata hace unos tres días.