miércoles, 24 de septiembre de 2014

World Cup Brazil 2014

Fui a pasear tres meses a Brasil donde estuve la mayoría del tiempo frente al mar. Regresé a El Salvador hace un mes y me preguntan cómo viví el mundial de fútbol. Yo respondo que lo vi en la tele. Aunque el deporte rey no es santo de mi devoción, hoy quiero compartir como viví la Copa y sobre todo ideas acerca de un país reencontrado.

Mural en Cruzeiro Novo

Abre a janela da favela, você vai ver a beleza que tem por dentro dela. La gramática del portugués y del español es parecida ¿será? Eso me digo y lo repito cuando me preguntan al respecto. Lo difícil es pronunciarlo. Es como si la voz saliera desde la nariz. Gangosa. Saber portugués me facilitó mucho las cosas. Agregué vocabulario y hasta acento.

Llegué al país del fútbol veinte días antes de que comenzara la Copa. Yo ilusamente pensé que podría comprar unas entradas al llegar. Nada muy caro decía yo, pero que valiera la pena. No había nada. Solo en mercado negro y carísimo. Rapidito me enteré que infelizmente no invertiría en alguno de aquellos espectáculos.

El anfitrión era favorito y también era anfitrión mío así que me uní a la torcida brasileira. Chis.

En Rio había protestas. Vi dos, un día convocada por trabajadores del sector cultura y la otra por profesores de educación física. Los culturales gritaban: da Copa, da Copa, da Copa eu abro mão, eu quero mais dinheiro pra saúde e educação. Unas 500 personas en cada una. Nada parecido a lo ocurrido en junio de 2013 durante Copa Confederaciones.

Protesta de trabajadores del sector Cultura. Rio de Janeiro.

Compré el periódico para enterarme de algo. En el hostel que pernoctaba no se hablaba mucho del tema. Ni siquiera se hablaba tanto portugués, servía bastante más el inglés.

O Globo del domingo 1 de junio traía resultados de una encuesta, entre ellos que más del 70 % de la población quería disfrutar de Nossa Copa y no irían a protestas. Otros titulares decían que más de un billón de reales se movería en Rio durante el evento y que la ciudad esperaba recibir unos 950 mil turistas !Yo y mis chirilicas éramos noticia!

Entre otros temas, el periódico destacaba el caso de un policía que fue flechado por un indígena durante una protesta días atrás en Brasilia y que el ejército asumiría la seguridad de las selecciones.

En las notas deportivas los posibles titulares: Julio Cesar, Daniel Alves, David Luiz, Dante, Henrique, Marcelo, Luiz Gustavo, Paulinho, Hulk, William, Oscar, Neymar, Fred y reseñas del triunfo 4 x 0 de Brasil sobre Panamá, amistoso recién disputado en Goiânia.

Tá tudo pronto, decían los jugadores en la tele.

Salí a la calle para conocer el ambiente. Fui al Largo da Carioca y encontré a chicos y grandes intercambiando las tarjetas del álbum, televisores “baratos”, y comerciantes con banderas, trompetas y camisas. Un amplio surtido para el aficionado. Dejé Rio y me fui a Brasilia. Me esperaba mi familia brasileña con quienes disfrutaría dos partidos desde la comodidad de un sofá.  

Comercio en Largo da Carioca. Rio de Janeiro

Brasil – Croacia. Jueves 12 de junio. Desde días atrás las familias coordinaron lugar, comida y bebida. Residía en Cruzeiro Novo, en un SHCES o Setor de Habitações Colectivas Econômicas Sul, y me desplacé a las cercanías de la UnB (Universidade de Brasilia) donde alguna vez pensé estudiar.

Son las 4:00 pm. Las calles están más vacías que de costumbre. Somos unos 15 emocionados en un segundo piso. Tenemos plasma, cerveza y comida. Comentan que la inauguración no estuvo a la altura. É a Copa! El show ha sido una bosta. Debieron incluir a Ivete Sangalo.

Arranca el partido. Como lo predije, Brasil comenzó perdiendo. Autogol de Marcelo. Nadie sabe qué cara poner. Luego, con mucha samba, como debe ser, tres goles del anfitrión y que comience la fiesta.

Compartiendo con familia Rezende en casa de Livia y Marcello.

Brasil – México.  Martes 17 de junio. Duelo latino. México en portugués suena a mueve el culo. Mexe o cú. Mismo lugar, misma compañía. El goleiro mexicano ha sido un héroe y se ha impuesto ante todos los balones que iban hacia el fondo de la portería. Final aburrido, sin goles. Recordamos que es martes y que mañana se trabaja. Nos despedimos y regresamos a casa.




Brasil – Camerún. Lunes 23 de junio. Arraial d´ajuda, Porto Seguro, Bahia. Estoy en la calle Mucugê, a rua mais charmosa do Brasil, sin donde sentarme pero en el bar más abarrotado de la zona: La Morocha. Pantalla gigante, música en vivo, gente guapa y cervezas a precio tres veces más de lo normal. Fiesta de goles y de rock and roll. Un día antes mi cumpleaños había sido un domingo gris sin ninguna felicitación. Hoy parranda, amigos y amor. Brasil 4 – Camerún 1. Brasil clasificado y líder de grupo.   

Brasil – Chile. Sábado 28 de junio. Nuevamente fiesta en La Morocha. Un mar de aficionados de verde con amarillo y al centro cinco orgullosos visten camisetas rojas y cantan en español su himno. Gol de Brasil y todos olvidan a los amigos rojos quienes minutos después saltan emocionados. Brasileños se llevan las manos a la cara y no creen en el empate. Sufrido partido que llega hasta los penaltis donde Brasil se impone. Más Rock and Roll.

Calle Broadway en Arraial d´ajuda. Porto Seguro.

Brasil – Colombia. Viernes 4 de julio. Piracanga: Centro para el Desarrollo Humano en Itacaré, Bahia.   Hay una casa, de entre 50, donde van a pasar el partido. Todo interesado estará allá. El costo es de R$5.00. Hay bocadillos y bebidas. Desde el minuto siete el capitán Thiago dá confianza a la torcida. James Rodríguez asusta casi al final, pero nada que impida el pase a semis. Brasil 2 – Colombia 1.

Brasil – Alemania. Martes 8 de julio. Misma casa en Piracanga. Duelo definitivo. Lluvia de goles alemanes. Nadie cierra la boca y se miran como perdidos, buscando algo. Ninguém merece. A cinco minutos del final, el dueño de casa apaga la tele. Funciona con energía solar y es mejor ahorrar. Caras largas. Martes negro. Brasil fuera de su copa. Después de esto deje de ver partidos. Para mí y para miles más la Copa había acabado.

Caminando por la playa hacia Piracanga.

Vi por casualidad los últimos minutos de la final. Nada espectacular. Hasta hoy me entero que Brasil además perdió su disputa por el tercer puesto contra Holanda.

Como ya dije, el fútbol nunca me ha gustado mucho. En los intramuros era tan malo que mis compañeros me dejaban usar la camiseta 10. Se decía que era la del mejor jugador. Una de tantas ironías escolares. Me gusta el rugby y me imagino que quienes se emocionan jugando fútbol sienten como yo cuando hacia un try o recibía un buen pase.

Ya de regreso en El Salvador. Trabajando en Guacotecti. Bendiciones.

1 comentario:

Unknown dijo...

Parranda, amigos y amor:-)