miércoles, 2 de mayo de 2018

Electricidad

Yo me decía que Tamarindo no iba a conectarse a la red de energía eléctrica; que iba abastecerse y funcionar con energía solar. Sin embargo, mis necesidades y las del proyecto han aumentado así que hace unos días decidí contratar el servicio de CAESS. En términos económicos es más rentable pagar mensualmente un recibo que montar un sistema solar más complejo.

Mi casa no ha dejado de ser sustentable por esto. Al contrario: la sustentabilidad es también adaptación a las necesidades. En este post quiero contarles del proceso y reflexionar al respecto.


Tamarindo iluminada con energía solar y comercial

Hace tres años instalé un sistema fotovoltaico aislado en Tamarindo,casa sustentable. Un pequeño sistema de energía solar que me abastecía de iluminación y carga de teléfono celular. Estaba muy contento con mi panel artesanal, mis lámparas LED y mi batería de carro. Contento de aprovechar la energía limpia del sol.

Llegaron los días grises y la batería dejo de completar su carga, por otro lado, las baterías tienen vida útil y la mía se comenzó a dañar. Además, el panel tuvo una filtración de agua; durante su reparación me quedé dos meses a oscuras.

Yo podría haber comprado paneles de fábrica o baterías especializadas, pero aun así mis necesidades y las de mis huéspedes (consumidores) no iban a ser satisfechas.

Me he puesto a estudiar francés y ahora también necesito cargar una laptop. Todo el tiempo mis visitas quieren cargar sus teléfonos móviles, situación que el sistema solar no podía satisfacer por completo.

Decidí entonces contratar el servicio de energía eléctrica con la empresa CAESS y mantener el sistema solar únicamente como muestra y en días que no cuente con el suministro comercial.

Sistema solar cuenta con dos paneles y genera unos 140 watts/h

Como me imaginaba, con CAESS la relación no ha sido muy romántica y aun así nos terminamos casando. Fue difícil instalar el servicio porque al no tener vecinos me tocó invertir en la red. Tuve que comprar dos postes y la instalación tardó más de lo que esperaba.

Ahora estoy más cómodo. Consumo más energía y realizó nuevas tareas. También estoy contento porque al haber demorado en la instalación de la energía comercial aprendí y lirié con la captura y almacenamiento de la energía del sol. Una tecnología apropiada que está de muestra en Tamarindo. Tan simple como apretar un botón.  

Aprendí que un panel artesanal sino está bien sellado puede tener filtraciones de agua y dañar las celdas. Que las baterías para carro sí funcionan en estos sistemas, pero que hay baterías especiales, un poco más caras, que pueden tener mayor durabilidad.

Aprendí que para cargar un teléfono no necesito un inversor de 400 watts y que ciertos electrodomésticos como las licuadoras y las planchas para ropa consumen mucha energía.

Mayor comodidad para los huéspedes 

Ahora mi casa está mejor iluminada, puedo ofrecer una bebida fría o la oportunidad de cargar sus teléfonos a quienes se hospedan. Este confort me gusta y lo aprovecho al máximo. También les gusta a mis visitas, quienes no siempre le hacían buena cara a la idea de alumbrarse con candelas o tener que apagar sus móviles.

En unas mentorías que recibí a inicios de año en la UCA me preguntaron qué era lo que yo quería con Tamarindo. Les dije que quiero que la gente conozca el lugar, que tenga una experiencia de sustentabilidad. Me sugirieron que adaptara esa experiencia a las necesidades y gustos de mis “clientes”. Que no hacía nada con un lugar muy lindo y auténtico si nadie lo visitaba.

Esas bofetadas me asentaron bien. Ahora con mayor energía puedo pensar en nuevos servicios y productos para atraer a esos clientes, para que consuman y me hagan realmente sustentable.

En mi proyecto la sustentabilidad no es solo vivir de lo que la naturaleza me brinda, sino adaptar y vender mis productos y servicios.

Algunos se ríen y me dicen que ya no soy tan sustentable. Yo me sonrío porque ahora viene más gente y tengo más oportunidades de venderles la idea general de Tamarindo.

Ya vino la primera carta de amor que CAESS me va a mandar mensualmente, mensajes que sin duda se pondrán más intensos con el paso del tiempo. Aun no tengo muchos electrodomésticos porque me acostumbre a prescindir de ellos, supongo que algunos irán llegando con el tiempo.