domingo, 8 de marzo de 2015

Tikal

Templo I (Gran Jaguar), Gran Plaza y Acrópolis Norte.

El pasado enero tuve el chance de regresar al sitio arqueológico Tikal, en Petén, al Este de Guatemala. Ya cuando adolescente estuve por allá en una restrictiva excursión que no dejaba hacer mucho, esta vez sin embargo disfruté con mi ser amado de un esplendido Júpiter de Miel que nos llevo a recorrer la más antigua ciudad Maya con más desenfado y conciencia. Volví a sentirme en una metrópoli cuando desde el Templo IV vi surgir la cima de otros Templos que flotaban sobre la selva.

Ir desde El Salvador no es nada complicado. Yo fui de carro, pero sé que hay servicio de autobús desde San Salvador hasta Flores, la capital de Petén. Salimos por la frontera Anguiatú (Metapán) y nos quedamos el primer día en Río Dulce (Izabal). Al siguiente día llegamos a Flores donde también pernoctamos para hacer turismo y visitar parientes. El Parque Nacional Tikal está a 64 kilómetros de la pequeña isla de Flores.

Al día siguiente ingresamos a Tikal a las 3:00 PM, es conveniente entrar a esa hora y pasar la noche en el parque que está abierto de seis a seis. En Tikal hay hoteles y hospedajes, también se puede acampar, nosotros hicimos eso por un costo de $6 por persona. Una visita de un día resulta muy cansada. Son 16 km2 de parque por recorrer. El costo individual de la entrada es de $20, por un par de horas o por quedarse a dormir.

El primer día solo caminamos un par de kilómetros hasta la Gran Plaza y, aunque estaba prohibido, esperamos ahí hasta las 6:30 PM para disfrutar del lugar iluminado por la luna. Fue mágico. Valió la pena salir en aquella oscurana oyendo la selva. El día dos nos levantamos temprano y desayunamos sobre la Acrópolis Norte, donde funcionaban las oficinas del gobierno Maya. Caminamos mucho y aun así dejamos pendientes algunos Templos y monumentos.

Treinta y tres reyes sucesivos gobernaron Tikal en un período aproximado de 1,500 años. Hace unos mil años los Mayas abandonaron esta ciudad. Simplemente se fueron. Chis. Las ruinas de aquella urbe fueron descubiertas hace apenas 167 años. El parque funciona desde los años 50. Lo que ahí hay es majestuoso. Te hace reflexionar, pensar en aquellas personas, quizá tus antepasados. Me gustó imaginar en su cotidiano. Me gustó  imaginar que pisamos el mismo suelo y admiramos la misma luna.

Templo V. Uno de los mejor conservados.

1 comentario:

Unknown dijo...

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