viernes, 10 de enero de 2014

El peor regalo de Navidad

Mientras el mundo celebraba el advenimiento de Jesús, el Cristo, miles de caribeños en St Vincent, St Lucía y Dominica abandonaban las celebraciones, y sus casas, en busca de refugio a causa de una inusual tormenta.

Renunciaron a la suculenta cena en familia para dedicarse a salvar el pellejo.


El río Lady Jane desbordado. Foto: Searchlight Newspaper


Se dice, que ha sido la peor catástrofe natural en la historia de Saint Vincent and the Grenadines. Entre las 9:00 p.m del 24 de diciembre de 2013 hasta las 5 de la mañana del siguiente día, es decir, en aproximadamente ocho horas, el cielo lloró 74 centímetros.

Esa cantidad de lluvia acumulada fue suficiente para cagarse en más de 13,000 vicentinos, el 12 por ciento de la población.

La inusual tormenta, como le llaman, mató a nueve personas. Otras tres se dan por desaparecidas, pero hace una semana han dejado de buscarles. “Estaremos pendientes si algo aparece”, ha dicho el jefe de la Marina.

La isla está triste, se percibe en la brisa, se escucha, se piensa y repiensa en la desgracia. Todos la comentan, en el mercado, el autobús, las oficinas, todos tienen una triste historia que contar, personal o de algún conocido.

Colleen James pertenece a una de las mayores comunidades de vicentinos en el exterior, vive en Canadá con sus cuatro hijos. Decidió que pasaría Navidad en St Vincent con toda su familia.

La lluvia le arrebató a su hija menor y a su hermana.

La Policía les advirtió que abandonaran su vivienda, encaramada en la montañosa comunidad de Cane Grove. Algún problema se le presentó al grupo familiar al intentar acceder a la calle principal así que decidieron tomar un atajo.

La correntada sorprendió a Kelsia James, de 18 años y hermana de Colleen, quien acababa de iniciar estudios superiores. Su cuerpo fue rescatado en un lugar no muy lejano de su comunidad.

Para la hija menor de Colleen, Sharlani Headley, de dos años, era uno de sus primeros encuentros con el lugar de origen de su madre, sus raíces, su Caribe, que le fue arrebatado aquella Navidad.

Peor suerte tuvieron cinco miembros de la familia Nanton que perecieron bajo los escombros de su casa en Rose Bank, una pequeña villa en North Leeward, tras un deslizamiento de tierra.

El gobierno de Ralph Gonsalves estima los daños en unos 50 millones de dólares. Los ríos causaron estragos en la infraestructura vial en localidades como Georgetown y Bucament Bay. 


The Caratal Bridge in Georgetown.

Unas 500 casas se inundaron. Se trata de familias que perdieron sus haberes casi en su totalidad. El gobierno ha prometido responder a los afectados incluso con electrodomésticos.

El 40 por ciento de la población va por dos semanas, y contando, sin servicio de agua potable. Servicios como Internet y televisión por cable aun experimentan fallas.

Camiones amontonan lodo a la orilla de la carretera y en predios baldíos. Por donde se mire hay algún estrago de la catástrofe.

Aún hay 250 personas albergadas, la mayoría no tiene donde ir. El río les llevó la casa.

Yo recuerdo esa hora cuando comenzó a llover. El viento traía algo que no era legal.

El cielo se alumbraba a lo lejos, algo que no ocurre con frecuencia aquí, donde no hay truenos y la lluvia va y viene cada media hora.

Aquel 24 la lluvia no cesó. Los ríos se hincharon y se pasaron llevando a las vacas, a las cabras y a todo aquello que no estaba bien asegurado al suelo.

El cariño que le tengo a esta islita, a sus mentadas Granadinas y a los vincentians, me hace sentir tristeza por todos los afectados, principalmente por aquellos que perdieron a un ser querido.

Este país es fuerte y se va a recuperar a la brevedad. Go forward SVG!

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