martes, 18 de noviembre de 2008

No es abrir heridas, es procurar justicia

Nací un 22 de junio del año 1982. La guerra civil que causó tanta tristeza en mi país estaba en pleno apogeo, dicen. Yo apenas tengo vagos recuerdos de sonidos de cañonazos. Nací en un pueblito que se llama Sensuntepeque, cabecera del departamento de Cabañas al norte de El Salvador. Dicen que la guerra, o por lo menos lo más sangriento, duró 12 años y causó cerca de 75 mil muertos.


Cuando se firmaron los acuerdos de paz el 16 de enero de 1992 en el Castillo de Chapultepec en México tenía yo 10 años. Tampoco recuerdo ese magno evento que supuestamente es un símbolo de como un pueblo logró bajar las armas y poner fin a una riña interna a través del diálogo. Si recuerdo que a los 10 años mi profesora de cuarto grado se llamaba Fidelina. Recuerdo que era bien enojada y nos pegaba con una varita de bambú, pero de la guerra no me acuerdo.


Sin embargo, mi gente y mi país han insistido en mi conciencia para tratar de hacerme recordar que fue lo que pasó en esos años. En las pláticas, siempre hay alguien que dice “en los tiempos de la guerra…” o se refieren a la temida guardia o cuentan historias de cabezas ensartadas en estacas. No es de mi gusto escuchar esas historias, pero hay en mí una necesidad de entender qué, por qué y cómo fue que pasó todo.


Alguna vez pensé “al diablo con eso, no lo recuerdo, no me interesa, quiero pensar en otras cosas, en el futuro por ejemplo”. ¿Futuro? ¿Qué será de El Salvador en los próximos años? Pues yo espero que mi país sea habitable y progrese, que básicamente sea justo. Sin embargo aquí hay un montón de gente que sobrevive con dos dólares al día y hay un grupito de otras gentes que concentran la riqueza y se van de shopping a Miami. Otros están más jodidos y vienen pidiendo justicia desde aquellos tiempos de guerra. Con este panorama ¿qué tan justo podrá ser El Salvador en los próximos años? Yo no me acuerdo de la guerra, pero me encantaría enterarme.


Es triste que en el extranjero nos conozcan por la guerra y porque mataron a un sacerdote. No me cabría el orgullo si además nos reconocieran como un país donde se ha hecho justicia.


Abramos las heridas, chis


Como ando de “documentalista” y estoy sin trabajo me fui la semana pasada a ver un documental. El Caso Pinochet se llama, y cuenta el proceso judicial en contra del finado desde las declaraciones de una veintena de víctimas. Lo que más llamó mi atención fue ver como la sociedad chilena estuvo tan involucrada durante el enjuiciamiento. Simpatizantes del dictador viajaron hasta Inglaterra para hacerles contraparte a los exiliados que gritaban afuera de la residencia, por poner un ejemplo.


Le dije al embajador chileno, que estaba en el panel, que aquí no pasaba eso, que aquí éramos más apáticos y hasta conformistas hacia ese tipo de cosas. Que muchos han dicho que es mejor no abrir las heridas y así ha sido. Sin embargo, la semana pasada ocurrió algo que podría cambiar la historia.


Dos organizaciones de derechos humanos presentaron una denuncia en España en contra del ex presidente Alfredo Cristiani y en contra de 14 militares. A los uniformados los acusan por crímenes contra la humanidad y al ex mandatario por encubrir esos crímenes. Se trata de delitos de guerra, se trata del asesinato de seis sacerdotes jesuitas y de Elba y Celina Ramos, las dos empleadas que trabajaban con ellos. El sangriento hecho ocurrió la madrugada del 16 de noviembre de 1989 en las instalaciones de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (UCA). Alguna vez vi fotos de esos asesinatos. Algo realmente macabro.


En 1991 hubo un juicio en San Salvador donde el coronel Guillermo Alfredo Benavides y el teniente Yusshy René Mendoza resultaron culpables como actores materiales. De los actores intelectuales no se supo nada por lo que los demandantes vienen exigiendo justicia desde entonces.


La Compañía de Jesús y la UCA dicen, en su postura institucional, que actuarán exclusivamente con los instrumentos legales propios de El Salvador y que no participarán en actividades judiciales que trasciendan ese marco. Sin embargo también afirman que la apertura de juicios en el exterior es en parte resultado de la oposición a darle a este caso adecuada justicia interna.

Como estamos en una “fiesta pre electoral”, a algunos medios ya les picó la lengua por hacer relaciones. Hoy, el ex presidente Calderón Sol dijo que se trataba de una acción de izquierda, pero no de una izquierda local, sino de una izquierda a nivel internacional. La UCA se lava las manos y dice que rechaza cualquier manipulación política partidista. ¿What do you think?
El tema augura ponerse bonito. Haber que tanto nos involucramos como sociedad. Yo que Cristiani y los 14 soldaditos ni me afligía. “De toros moros” el que nada debe, nada teme.

2 comentarios:

SaltaMontes dijo...

Pues mi estimado Guayo: es notorio q tu comentario es en base a experiencias NO VIVIDAS.... mas, sin embargo(y no es q este tan viejo) cuando la guerra estaba en su apogeo ..yo tenia unos 5 años y SI RECUERDO LAS BOMBAS,mi corazon aflijido(un niño de 5 años recuerden) cuando oia estallar un poste, o una balacera ...o la toma de un cuartel cercano...Y NO SE DIGA LA OFENSIVA MILITAR en 89 .. son heridas que quisieramos cerrar y no abrir...pero aunque se han cerrado poco a poco .. LAS CICATRICES estan alli .. ha quedado el recuerdo de pensar que moriras a los 11 años, en manos de terroristas ...delincuentes ...reveldes por causa "justa" segun ellos... ESO NO LO ACEPTO.. y esos mismos nos quieren gobernar... Haga ud conciencia en sus escritos mi apreciado Comentarista.-

victor humberto dijo...

PUES, A PESAR DE QUE HASTA AHORA ME DOY CUENTA DE TU HISTORIA, DEJAME FELICITARTE, ESTOY SEGURO Q TODO ESFUERZO QUE SE HAGA PARA CONOCER LAS VERDADES VIVIDAS DENTRO DEL CONFLICTO, VALDRAN LA PENA, SEGUI ADELANTE CON TU PROYECTO, EL PASADO ES LO QUE HA SERVIDO PARA TENER ESTE FUTURO !!!!!!!!!!!!!!!